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La cena de navidad de Ana

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Celebrar la cena de Navidad en familia puede generar ansiedad en algunas personas. Es el caso de Ana, una mujer de 41 años, soltera y sin hijos. Hace tiempo que no se siente bien consigo misma ni con su vida, pero no puede poner palabras a todo lo que está viviendo. Las fiestas navideñas la estresan porque habrá reencuentros con personas que la hacen sentirse peor. ¿Por qué la familia puede causar tanto dolor?

La familia, a pesar de ser una fuente de apoyo y amor, puede ser también una fuente de dolor cuando las expectativas sociales y las presiones externas se imponen. En el caso de Ana, la presión familiar durante las navidades se convierte en un recordatorio constante de las expectativas no cumplidas y los juicios percibidos.

A través de su historia, hablamos sobre la presión que puede ejercer la familia en las luchas internas de cada persona.

Esta es la historia de Ana, pero también podría ser la tuya.

El salón de Ana

Ana envuelve los regalos de Navidad mientras se deja llevar por sus pensamientos. Le vienen recuerdos.

Se acercan las fiestas navideñas y ya me sé lo que va a pasar.
Ya son muchos años con la misma historia.

Me preguntarán por qué otro año más no tengo pareja. Dejarán caer que se me acaban las posibilidades de ser madre.
Mi madre se enfadará con mi tío por sacar el tema y acabarán discutiendo por la herencia que todavía está sin resolver.
Será una cena incómoda y llegaré a casa pensando. El año que viene digo que no estoy y me voy de viaje.

Pero yo misma sé que es mentira. Que será imposible, con el trabajo, los precios de los viajes en navidades y la culpa que me invade, decir no. Supongo que he de pasar por esto una vez al año y pensar que tampoco estoy tan mal.

La sombra de la cena de Navidad se cierne sobre Ana, cargada de expectativas incómodas y conflictos familiares no resueltos. Sin embargo, entre las luces de Navidad y el papel de regalo, Ana anhela la posibilidad de escapar de esta repetición anual.

Envolviendo regalos de Navidad

¿Cómo son tus celebraciones familiares?

El café con Cristina

En una acogedora cafetería, Ana se reúne con sus amigas mientras las luces navideñas destellan afuera. La mirada de Ana se encuentra con la de Cristina, una amiga que parece sostener el mundo con una sonrisa, a pesar de sus propias batallas.

Cristina es la más fuerte de las tres. Nos conocemos desde bachillerato. Siempre hemos sido ella, María y yo. Pero Cristina es especial. Ella me entiende solo con mirarme a los ojos.

El año pasado detectaron cáncer de mama a Cristina.

¡Con todo lo que ha pasado y sigue con una sonrisa y disfrutando de la vida!

¿Cómo lo hace? Yo en su lugar estaría deprimida sin levantarme del sofá.

Rompió con su pareja con la que llevaba 10 años. Está recuperándose del cáncer. Su madre está cada vez peor.

Quiero ser como ella, al menos poder tener su fortaleza y alegría.
Solo quiero llorar.

Odio mi trabajo. No puedo dejar de pensar en Marc aunque ya hace 3 años que no estamos juntos. Y siento miedo. Mucho miedo por cómo será mi vida. Odio mi vida.

Mucho miedo de que Cristina no esté. No se lo he dicho nunca, pero tengo miedo.

Entre cafés y risas, Ana enfrenta sus propios miedos y anhelos.

¿Cómo encontrar la fortaleza interior?

El trabajo no me gusta

El bullicio de la oficina se ve interrumpido por el timbre del teléfono. Es su madre al otro lado de la línea, una llamada que añade otra capa de tensión a las fiestas navideñas.

Hola mamá, estoy en el trabajo.

[…]

Sí, todavía. Es que tengo mucho que hacer.

[…]
Sí, me encargo yo de los regalos de los tíos.

[…]

No, no compres vino por mi.

[…]

No, no estoy embarazada, pero no tengo ganas de celebrar.

[…]

¿Pero qué quieres que celebre?.

[…]

Sí mamá, tengo salud. Celebraremos eso, que al menos tengo salud. Oye, te tengo que dejar que, si no, no saldré nunca de aquí.

[…]

No, el 27 ya vuelvo a trabajar.

[…]

Porque no me quedan vacaciones.

[…]

Ya… Pero es que me las gasté todas para ayudarte con papá y la operación.

[…]

Que no, que no me quejo. Solo te lo digo. Bueno, ya nos vemos mañana. Ya llevo el vino.

Entre las demandas de la familia y la carga emocional de las expectativas, Ana lucha por encontrar su espacio en medio del caos navideño. Queda menos para la cena de Navidad y eso le estresa.

¿Cómo equilibrar las demandas familiares y tus propias necesidades?

La cena de Navidad

Es Navidad. Se reúne la familia completa alrededor de la mesa. Es la cena de Navidad.

la cena de navidad

La mesa familiar está llena de risas y conversaciones, pero Ana siente la mirada de todos sobre ella. Siente ansiedad. Las tensiones familiares se elevan cuando los comentarios no deseados comienzan a circular.

Se ha confirmado un año más que estoy soltera y sin hijos. Pero este año hemos subido la apuesta, ahora además se han reído con el comentario de que a lo mejor tengo una tara de nacimiento.

Bueno, se han reído todos menos mi madre. Que lleva 15 minutos a gritos con mi tío.

Amo a mi madre. De verdad que ahora mismo siento que ella habla por mí. Pero no soporto esta tensión. No soporto que la discusión haya empezado porque no puedo tener pareja e hijos como cualquier otra. ¿Qué otra? Mis amigas están todas solteras y las que tienen familia, apenas las veo.

Da igual. Quiero alejarme de todo esto. Tendría que haberme ido de viaje. Así nadie tendría que sufrir. Si no estoy, se acaba el problema. Lo que pasa es que no quiero viajar sola. ¿Por qué tengo que viajar si lo que quiero es que me dejen en paz y no me hagan las preguntas que me hago cada día como si yo estuviera mal?

Ana rompe a llorar. Toda la mesa la mira.

¿Cómo sanar el dolor?

La transformación de Ana: la terapia

Ana está en consulta. Es la primera sesión y está compartiendo todo lo vivido. Tiene pañuelos en las manos y le brotan las lágrimas por el rostro.

Ana ha decidido ir a terapia. No puede más. Necesita que alguien le ayude a poner orden a todo lo que está sintiendo.

La terapia de Ana

  • ¿Cómo pones límites?
  • ¿Qué sientes cuando escuchas los comentarios en la mesa? ¿Cómo lo sientes en tu cuerpo? ¿Qué es lo más doloroso?
  • ¿Cómo fue la ruptura con Marc? ¿Qué sientes con respecto a no tener pareja actualmente?
  • ¿Qué sientes respecto a la maternidad?
  • ¿Cómo es la relación con tu madre?
  • ¿Cómo te sientes cuando te haces cargo de algunos aspectos de la familia?
  • ¿Cómo te sientes en tu trabajo?
  • ¿Qué te preocupa?
  • ¿Qué miedos y preocupaciones te impiden estar tranquila?
  • ¿Qué es lo que necesitas? ¿Dónde lo sientes?

Ana empieza a sentir que sus pensamientos se ordenan, que la tensión baja y que por fin puede decir lo que siente.

En el caso de Ana, en consulta se trabajaron varios aspectos:

  • Dos sesiones con Constelaciones Familiares para trabajar el duelo de la pareja y la relación con su madre.
  • Se acompañó a aprender a establecer límites para poder poner palabras cuando hay algo que no le gusta.
  • Se descodificó la discusión familiar de la cena de Navidad. Eso le llevó a recordar un conflicto en el colegio en el que su maestra la castigó delante de toda la clase por no haber traído los deberes y le prohibió participar de la función escolar. También lo descodificó.
  • Ha empezado un curso de teatro los fines de semana. Le hubiera gustado ser actriz, pero la vergüenza y las cargas familiares le impidieron elegir la vocación y eligió administración por la seguridad que le daba.
  • Está organizando con Cristina un viaje para estas navidades. Van a celebrar que le han dado el alta a su amiga y este año sí viaja. Su madre lo sabe y todavía está enfadada con ella, pero lo entiende.
  • Está trabajando en terapia las heridas profundas de desvalorización y humillación. Cada día siente que avanza. Que todavía queda, pero que la mochila pesa menos.

Cuando nos perdemos en el dolor, pedir ayuda puede ser la solución.

Si sientes que tu también necesitas ayuda para superar un momento vital o transformar viejas heridas, puedes consultar aquí el equipo de profesionales del Instituto.

¿Te has identificado con Ana y su historia? ¿Has tenido situaciones similares en tu vida? ¿Cómo has transformado tus heridas? Te leemos en comentarios.

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Aclaración: La Descodificación Biológica es un acompañamiento emocional complementario, no sustitutivo de ningún otro tratamiento médico, que el cliente escoge libremente para su bienestar emocional. Debe aclararse que el Instituto Ángeles Wolder no da consejos médicos ni recomienda finalizar ningún tratamiento.

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Aranzazu

Psicoterapeuta y Docente. Directora de Proyectos y RR.HH. del Instituto Ángeles Wolder. Licenciada en Psicología. Máster en Psicología de la Educación MIPE. Máster en Dirección y Gestión de RRHH. Formada en emergencias y catástrofes, Psicodrama, Constelaciones Familiares, Descodificación Biológica Original y Acompañamiento al Duelo.
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