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La ansiedad desde la Descodificación Biológica

Ansiedad desde la Descodificación Biológica

La ansiedad es un trastorno que genera angustia y malestar ante un posible peligro (real o imaginario). Es una respuesta de huida que pone en marcha nuestro cerebro por un miedo específico a algo que puede suceder en el futuro.

Cuando conectamos con el miedo, el cuerpo se estresa y aparecen sensaciones corporales como la falta de aire, la opresión en el pecho o el aumento del ritmo cardíaco. Cuanto más queremos deshacernos de ellas, más se intensifican y más se agravan los síntomas.

En este artículo te aporto la mirada de la biodescodificación hacia la ansiedad para que puedas responder las siguientes preguntas: qué es la ansiedad, qué tipos existen, cómo nos afecta y cómo se descodifica.

Además, encontrarás una serie de recomendaciones que puedes poner en práctica para rebajar los niveles de ansiedad. Algunos de estos consejos útiles podrás ponerlos en marcha rápidamente y otros requieren de una mayor dedicación, si bien su beneficio es mayor.

Qué es la ansiedad en biodescodificación

La ansiedad es la respuesta de nuestro cuerpo ante el peligro con relación a un acontecimiento que no ha sucedido, pero creemos que puede ocurrir. La persona vive en un estado de alerta por miedo al futuro.

Antes de que la ansiedad se manifieste, hemos estado sometidos a una situación estresante que el cerebro interpreta como peligrosa.

Y de hecho no importa si estamos o no realmente en peligro porque para nuestro cerebro el estrés significa amenaza. Éste pondrá en marcha el sistema biológico de supervivencia (SBS), activando el cuerpo para dar solución al conflicto y recuperar el equilibrio. 

Es por ello que la mayoría de las personas que tienen o han tenido ataques de ansiedad manifiestan alguno de estos síntomas:

  • Nerviosismo, inquietud, angustia o tensión
  • Sensación de peligro inminente que puede acabar en ataque de pánico
  • Aumento de las pulsaciones y del ritmo cardíaco
  • Sensación de falta de aire con presión en el pecho o hiperventilación
  • Problemas de concentración, presión en la cabeza y rumiación (es decir, pensamientos en bucle)
  • Temblor, náuseas, mareos o sudoración excesiva
  • Insomnio o dificultad para conciliar el sueño

En algún momento de nuestra vida todos tenemos ansiedad, con lo que seguro que alguno de estos síntomas te resulta familiar.

La cuestión es: ¿qué nos dice el cuerpo cuando aparecen estos síntomas?

Esto es lo que más interesante resulta analizar de la ansiedad desde la biodescodificación.

Estos síntomas son la manifestación biológica que tiene nuestro cuerpo para ponernos en alerta ante ese peligro inminente. Por lo tanto, la ansiedad funciona como un mecanismo de supervivencia frente a una posible amenaza.

Imagina que te encuentras en una situación de peligro real: ¿cómo crees que actuarás más rápidamente; si estás en alerta o si estás en relajación?

Nuestro cuerpo responde más ágil si está en alerta. Eso mismo sucede con la ansiedad, vivimos pensando que algo malo va a pasar y disponemos al cuerpo a estar preparado para afrontar “el ataque”.

Este estado de ansiedad no solo es agotador, sino que altera el equilibrio del organismo y puede acarrear otros múltiples síntomas. Por ejemplo, problemas digestivos, cefaleas, o dolor osteomuscular.

biodescodificación de la ansiedad

Ya tenemos una buena definición de la ansiedad. Veamos ahora cómo se relaciona con otros dos trastornos frecuentes: el miedo y la depresión.

La ansiedad y el miedo

La ansiedad no afecta a todas las personas de la misma manera. Debemos tener en cuenta las experiencias, la manera de vivir y los miedos que tiene cada individuo porque influyen en el tipo de ansiedad que tenga.

Por ejemplo:

  •  Quien aprendió a calmar el dolor con la comida puede comer para calmar la ansiedad (hambre emocional). Es la conocida ansiedad por comer.
  • La persona que tenga miedo a las enfermedades (hipocondría) puede sentir ansiedad al pensar en un posible diagnóstico.
  •  Quien tuvo una mala experiencia en un lugar cerrado puede sentir ansiedad al subirse a un ascensor (claustrofobia) o al estar en espacios con mucha gente (agorafobia).
  • Si alguien ha tenido malas experiencias con otras personas puede sentir ansiedad al tener que hablar en público o relacionarse con otros (fobia social).
  • Quién ha vivido conflictos con relación a la huella de abandono sentirá ansiedad al pensar en la separación, ruptura o muerte.

En definitiva, si vivimos una experiencia traumática o estresante en el pasado y no la sanamos, nuestro cerebro almacena esa información y nos pone en alerta.

Esta relación entre miedo y ansiedad hace que el cerebro active los síntomas de la ansiedad si cree que existe la posibilidad de que suceda de nuevo (sea real o imaginario). 

La ansiedad y la depresión

Es frecuente que las personas con trastornos de ansiedad tengan signos de síntomas depresivos (tristeza profunda o depresión) y viceversa. Lo cierto es que la ansiedad y depresión pueden coexistir y son fruto del estrés crónico.

  • Depresión con síntomas de ansiedad: Aproximadamente un 50% de las personas que son diagnosticadas con depresión tienen síntomas ansiosos, que suelen aparecer cuando los síntomas depresivos se agravan o se alargan en el tiempo. 
  •  Trastorno de ansiedad que deriva en depresión: quién sufre del trastorno de ansiedad vive con sentimientos como el temor, la preocupación o el pánico, que influyen en su día a día y generando una situación de malestar que si se prolonga puede acabar generando depresión.

¿Qué significado tiene esta relación entre ansiedad y depresión?

Tanto la ansiedad como la depresión son maneras de reaccionar ante eventos externos o internos. Si vivimos un conflicto como si fuera una amenaza, se activará el sistema de alerta (ansiedad). En cambio, si lo interpretamos como una pérdida, se activará el foco territorial (depresión).

Pero, ¿qué diferencias hay entre ansiedad y depresión?

En los trastornos ansiosos los pensamientos y miedos tienen relación con lo que puede suceder. Por lo tanto, desde la Descodificación Biológica se aborda el miedo al futuro.

En cambio, en los trastornos depresivos, la persona tiene puesta la mirada sobre un suceso (o varios) del pasado. El abordaje en biodescodificación se centra en acompañar a la persona a superar el dolor y recuperar la motivación intrínseca.

Además, las sensaciones corporales que se manifiestan son distintas y nos dan pistas sobre el origen de cada uno de estos trastornos.

En resumen, desde la Descodificación Biológica podemos decir que ya sea por ansiedad o por depresión, cuando el trastorno está activo, la persona no está viviendo el momento presente.

La diferencia está en la causa de ello:

  • El trastorno de ansiedad es un miedo al futuro.
  • El trastorno de depresión es fruto de una pérdida (o varias) en el pasado.

En cualquier caso, no podemos generalizar, por lo que siempre pondremos atención a lo que la persona nos cuenta y necesita. Tan solo ella puede validar nuestras hipótesis. Es un acompañamiento a medida entendiendo la necesidad de una manera integral.

Si los diferentes términos que hemos usado te interesan, puede que quieras echar un vistazo a nuestro diccionario emocional para descubrir otros.

Causas y conflictos emocionales de la ansiedad

conflictos emocionales de la ansiedad

A continuación, te dejo una tabla resumen con los tipos de ansiedad más frecuentes y las posibles causas y conflictos.

Es importante recordar que para acompañar a una persona con un trastorno ansioso es necesario tener los conocimientos y competencias específicas para ello. Una mala praxis puede llevar a la persona a la retraumatización y a agravar el cuadro sintomático.

Tipos de ansiedadDefiniciónCausas y/o vivenciasConflictos emocionales asociados
Trastorno de ansiedad generalizada (TAD)Sensación de preocupación y ansiedad constante.Suma de vivencias de peligro inminente durante un largo periodo de tiempoMiedo al futuro.
Trastorno o ataque de pánicoSensación de peligro inminente o muerte.Situación traumática (accidente, muerte, etc.). Terror o situación horripilante.Miedo profundo e incapacitante por la pérdida o muerte.
Fobia específica (por ejemplo, fobia social, agorafobia, claustrofobia, miedo a las alturas, miedo a volar, miedo a los insectos, etc.)Fobia social: miedo a estar con gente, a hablar en público o relacionarse.
Agorafobia: miedo a estar en espacios con gente.
Otros tipos de fobia específica: ansiedad por encontrarse en una situación concreta con el miedo.
Vivencias estresantes en relación con la fobia específica.
Por ejemplo, la claustrofobia es una vivencia estresante relacionada con memorias de partos traumáticos y largos.
Cada fobia debe revisarse por separado, sabiendo que es un miedo a volver a estar en contacto con ese factor estresante.
Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) Pensamientos obsesivos y ansiosos que conllevan conductas y comportamientos poco saludables, así como la necesidad de controlar todo lo que sucede. Comportamiento inadaptado que se refleja en manías, tics, obsesiones y/o repeticiones.
 
El tipo de obsesión específica nos da la pista del tipo de conflicto vivido, sumado a una experiencia traumática de miedo frontal.
Trastorno por estrés postraumático (TEPT)Ante un evento traumático la persona sufre un gran estrés psicológico y genera una gran ansiedad por la posibilidad de revivir el trauma.Evento, accidente o catástrofe que provoca un trauma profundo.Miedo profundo a la muerte que se suma a la dificultad para procesar el trauma.

¿Cómo aparece la ansiedad?

Para que exista un síntoma, antes hemos vivido un conflicto (o varios) y de esa situación conflictiva hemos aprendido a protegernos emocional y físicamente. Estos aprendizajes se establecen durante la infancia y son los denominados conflictos programantes.

En la etapa adulta, si vivimos conflictos con una tonalidad similar, nuestro cerebro nos ayudará a salir del “peligro” y utilizará la que considere que es la mejor estrategia. El cerebro actúa de manera eficiente, pues sabe que es mejor evitar ciertas situaciones para “seguir vivos”.

Desde la Descodificación Biológica buscamos la solución inteligente (aquella que es más beneficiosa para el cuerpo y mente), que es localizar esos conflictos programantes y sanar el dolor o trauma.

De esta manera, enseñamos al cerebro maneras alternativas de afrontar los “posibles peligros” y liberamos al cuerpo de los síntomas de la ansiedad.

Ello lo hacemos a través del vaciado de sensaciones corporales que trata de tomar conciencia de qué sentimos cuando tenemos ansiedad y permitir que el cuerpo transite las sensaciones corporales que han aparecido.

¿Qué información se necesita para biodescodificar?

En el caso de la ansiedad, la información que nos será útil para acompañar a descodificar las sensaciones corporales y evitar este trastorno es conocer el tipo de ansiedad específico, los síntomas que manifiesta cada persona y cuándo aparecen estos síntomas.

Con esta información, acompañaremos a reconectar con los conflictos que detonaron esta respuesta, integraremos y resignificaremos la historia vivida y dotaremos de recursos intrínsecos a la persona para cambiar la manera de vivir y actuar ante el estrés o peligro.

Cómo gestionar la ansiedad

Hemos visto que las causas o vivencias que pueden desencadenar ansiedad son diversas y que las consecuencias varían según la intensidad del conflicto. Sin embargo, existen estrategias para mitigar los síntomas de la ansiedad.

Veamos a continuación una serie de recomendaciones para lograrlo y afrontar el estrés y los problemas de la vida cotidiana con mayor calma y tranquilidad.

6 recomendaciones rápidas para mitigar los efectos de la ansiedad

cómo gestionar la ansiedad

¿Cómo se actúa ante un cuadro ansioso? Cuando una persona vive un episodio de ansiedad necesita salir del estrés lo antes posible para no agravar la situación y derivar en un ataque de pánico. Por ello es necesario adoptar una serie de medidas que ayudarán a la persona a recuperar la calma.

Estas seis recomendaciones también pueden aplicarse en el día a día como medidas preventivas para evitar la aparición de síntomas relacionados con la ansiedad y gestionarla si aparece.

  1. Evitar exponerse a factores estresantes. Parece evidente, pero es la primera de la lista. Es importante detectar el disparador, identificar lo antes posible aquel evento que pueda detonar la ansiedad para evitarlo o alejarse rápidamente.
  2. Estilo de vida saludable. Un estilo de vida saludable que tenga en cuenta el cuerpo y las necesidades de cada una será fundamental para evitar los factores estresantes. Es recomendable buscar espacios para la actividad física como hacer ejercicio, caminar, sacudir brazos, mover la boca, hacer estiramientos o practicar un deporte.
  3. Escribir las preocupaciones. El 90% de nuestras preocupaciones no sucederán, pero forman parte de esos 80.000 pensamientos que tenemos al día. Un ejercicio que nos puede ayudar a tomar conciencia de lo que pensamos y relativizar es escribir durante una semana todas las preocupaciones que tenemos. Al acabar la semana, fíjate en cuáles realmente han sucedido y cuáles no. Te sorprenderá el resultado.
  4. Ejercicios de relajación a través de la respiración. Focalizar la atención en la respiración, inspirando suavemente por la nariz y soltando poco a poco el aire por la boca. Es importante respirar conscientemente, pues es la forma más rápida de recuperar la calma y reducir la opresión en el pecho que genera la ansiedad. Por ejemplo, meditar es una buena manera de conectar con el cuerpo y la respiración. Te comparto aquí una relajación para soltar tensiones.
  5. Agua para aliviar. Evitar alimentos o bebidas estimulantes y beber abundante agua. Al sentir el agua por nuestro cuerpo recuperaremos sensaciones relajantes ya nos será más fácil desconectar del estado alterado del cuerpo.
  6. Vaciado de sensaciones corporales. Si nos damos permiso para sentir, en pocos minutos nuestro cuerpo nos ayudará a equilibrarnos. Se trata de dejar que el cuerpo transforme la sensación hasta que se reduzca la intensidad. En este sentido el agua fría también ayuda: hielo en la nuca, lavarse la cara o ducharse con agua fría.

Todas estas recomendaciones nos ayudarán a rebajar la ansiedad.

Pero no solucionan el problema

Si el estrés se cronifica o nos sentimos desbordados, los síntomas ansiosos pueden aparecer de nuevo. Si solemos tener episodios ansiosos el objetivo principal será abordar el origen de este síntoma con un profesional de la biodescodificación y sanar las heridas que queden.

¿Cómo puede la biodescodificación ayudarte con la ansiedad?

El objetivo de la Descodificación Biológica es localizar el origen del síntoma para acompañar a descargar las sensaciones corporales asociadas del conflicto que está en relación y dotar de recursos a la persona para afrontar los eventos estresantes y conflictivos.

En el caso de la ansiedad, serán los síntomas los que nos darán la pista para localizar el origen del conflicto (conflicto programante) y nos permitirán elaborar la hipótesis biológica de cuál podría ser la situación vivida por una persona que activa un cuadro ansioso ante un problema.

Una vez localizado el conflicto, para solucionar la ansiedad desde la biodescodificación, el trabajo de acompañamiento consistirá en 2 fases:

  1. Vaciado emocional. Conectar con el recuerdo doloroso o traumático y descargar las emociones y sensaciones corporales (vaciado emocional).
  2. Recursos y gestión emocional. Trabajar las necesidades emocionales ocultas y los recursos internos para dotar a la persona de herramientas de gestión emocional ante conflictos similares.

A través de las sensaciones corporales descubrimos cómo el trauma ha afectado a la persona y por qué al vaciar el estrés acumulado se puede dar un nuevo sentido a lo vivido recuperando el control del cuerpo y las emociones.

Permitirse transitar el dolor, descargar el estrés y reconectar con las soluciones internas es fundamental para que el cambio ocurra y superar la ansiedad.

Veamos con un caso real cómo se aborda un ataque de pánico (algo típico de la ansiedad) desde la biodescodificación.

Caso real de biodescodificación de ansiedad a conducir

Sara llama a la consulta pidiendo una cita urgente. Se presenta temblando (sobre todo la pierna izquierda), llorosa, con presión en el pecho y falta de aire.

Me cuenta que en dos semanas tiene exámen de conducir. Y que todas las prácticas las había hecho en ciudad pero la última, dos días atrás, la hizo, por primera vez, en autopista.

Con cierto recelo, Sara se animó a salir a la autopista porque confía en su profesor. La cuestión es que al entrar en una rotonda (glorieta) de acceso a la autopista una imagen y un sonido activaron una alarma y sufrió un ataque de pánico.

No recuerda en qué momento se quedó paralizada, sin escuchar ni ver nada.  No fue hasta que el profesor gritó “¡Saca las manos del volante!” que volvió a la realidad.

El profesor aparcó el coche, miró a Sara y le preguntó: “¿Tuviste un accidente en una autopista?”. En ese instante Sara empezó a procesar un recuerdo de cuando tenía 7 años: un accidente de coche en el que viajaban toda su familia y ella iba durmiendo.

Sara recuerda las vueltas de campana, los coches pasar rápidamente, el sonido y las luces de la ambulancia y la impotencia de no poder hacer nada. Todo a cámara lenta.

Me explica todo lo que recuerda sobre el accidente y que desde hace dos días no puede dormir. También que tiembla, llora, le falta la respiración y el corazón le va a mil.

Puesto que Sara sigue en un estado de shock, el acompañamiento en biodescodificación se centra primero en abordar el “lugar seguro” y la gestión emocional antes de abordar el accidente.

Le explico el procedimiento y le recuerdo que ahora está a salvo, que el trabajo consiste en conectar con el evento y descargar el trauma del cuerpo para poder procesarlo e integrarlo.

Acompaño a Sara a través de una línea de vida (PNL) hasta el momento del accidente y trabajamos con las sensaciones corporales que aparecen (exactamente las mismas que las que me dice que tiene al llegar a consulta). Vaciamos las sensaciones corporales y trabajamos los recursos internos.

El trabajo es minucioso, personalizado y teniendo en cuenta sólo lo que la persona necesita. Poco a poco Sara va recuperando el control de su cuerpo y empieza a respirar y a recuperar las sensaciones de calma y tranquilidad.

Le ofrezco realizar una segunda sesión al cabo de pocos días para abordar otros conflictos relacionados que emergen del primer acompañamiento. Además, elaboro una visualización a medida para que cada día la escuche y la vaya integrando en su cuerpo.

Tras la primera sesión de Descodificación Biológica se anima a salir nuevamente a la autopista en la siguiente práctica de coche.

Me cuenta que en esta ocasión se sintió fuerte, tranquila y con decisión y que el profesor la felicitó. El resto de las prácticas salieron muy bien y se sintió capaz de realizar el examen, el cual ¡aprobó!

En la última sesión Sara me cuenta cómo le ha cambiado la vida trabajar el accidente y todo lo que ha podido descubrir a través del trabajo con la Descodificación Biológica.

¿Te gusta cómo la biodescodificación ha ayudado a Sara con su ansiedad? ¿Crees que tú también podrías verte beneficiada?

Si somos conscientes de que sufrimos ansiedad, podemos ponerle solución descubriendo a través de los miedos, qué nos la provoca y procesando el evento conflictivo (conflicto programante).

En Instituto Ángeles Wolder contamos con profesionales especializados que te acompañarán en este proceso. Aquí puedes conocer nuestro equipo de consultores: https://institutoangeleswolder.com/consultas-privadas/

La Descodificación Biológica complementa cualquier otro tipo de tratamiento que realicemos y suma recursos para avanzar rápidamente en la recuperación del bienestar.

3 propuestas para trabajar la ansiedad

cómo trabajar la ansiedad

He preparado tres propuestas para iniciarte en el descubrimiento personal y comprender desde la mirada de la Descodificación Biológica cómo acabar con la ansiedad. Elige la que mejor se adapte a ti y cuéntame qué has descubierto con ella.

  • Un libro: El arte de escuchar el cuerpo. Se trata del primer libro de Descodificación Biológica de Ángeles Wolder en el que encontrarás explicaciones de porqué el estrés afecta de diferentes maneras a las personas, así como ejercicios que te permitirán descubrir qué eventos han marcado tu vida y cómo remediarlo  conectándote con tu cuerpo.
  • Un curso: Cambia tus creencias: la clave del éxito. Este curso online de Ángeles Wolder te ayudará a romper con las creencias limitantes y descubrirás el poder interior. A través de una propuesta de ejercicios, visualizaciones y videos te acompañará a enfocarte en tus objetivos y soltar miedos que te impiden avanzar.
  • Una meditación: Meditación para soltar el miedo y la ira. Te invito a que realices esta meditación del canal de Ángeles Wolder en Spotify para soltar los miedos y la ira y darte el espacio para reconectar con tu poder sanador.

Para empezar a trabajar la ansiedad empezaremos tomando conciencia de qué síntomas manifiesta el cuerpo y cómo nos impide vivir una vida plena. A partir de ese momento, está en nosotros acudir a un profesional que nos acompañe a ubicar los conflictos no resueltos y adquirir nuevos recursos de gestión emocional.

La Descodificación Biológica tiene como objetivo complementar y sumar al bienestar emocional localizando rápidamente los eventos y transitándolos para descargar al cuerpo del estrés. Sólo escuchando al cuerpo sabremos si hemos recuperado el equilibrio interior y procesado el trauma.

Preguntas frecuentes sobre la ansiedad y la descodificación biológica

¿Cómo saber si tengo ansiedad?

Los síntomas más habituales de la ansiedad son angustia, sensación de peligro, palpitaciones, cierre de garganta, sudoración, escalofríos e insomnio. Si sientes que convives con estos síntomas o aparecen muy a menudo, es posible que sufras de ansiedad. Te recomendamos que acudas a un profesional para confirmar el diagnóstico. Recuerda que la ansiedad tiene solución y está en ti el poder del cambio.

¿Es normal tener ansiedad?

¡Por supuesto! La ansiedad es un mecanismo de protección ante un peligro que vivimos en el pasado y que no hemos gestionado en el presente. Por ello, cuando pensamos o vivimos eventos similares la ansiedad se activa para “evitarnos el peligro”. Lo que no es normal es vivir con ansiedad y si es tu caso, puedes ponerle solución revisando los conflictos y procesando los miedos no resueltos.

¿Cuándo se convierte la ansiedad en patológica?

Depende de cada caso. Puede darse porque los síntomas de la ansiedad se cronifican en el tiempo o bien porque vivimos un evento muy traumático y de alta intensidad emocional. Sea como fuere, si convives con la ansiedad o te impide hacer una vida “normal”, es cuando decimos que la ansiedad es patológica.

¿Qué papel juega la imaginación?

La ansiedad es un mecanismo de defensa que nuestro cerebro activa para protegernos de un trauma que tuvimos en el pasado. La cuestión es que a veces tenemos ansiedad cuando de hecho no hay peligro real alguno en repetir el trauma en cuestión. El poder de la imaginación es un arma de doble filo. Si sufrimos de un trastorno de ansiedad, es probable que imaginemos siempre el peor resultado posible y eso haga que los síntomas se intensifiquen. En cambio, si empleamos la imaginación como un recurso positivo y reprocesamos un conflicto, podemos ver las múltiples posibilidades sanas que tenemos a nuestro alrededor.

¿Qué tiene que ver la necesidad de control?

El control es un recurso interno que hemos aprendido porque sabemos lo que nos da seguridad y tranquilidad. Cuando sufrimos ansiedad necesitamos pensar en todos los escenarios posibles y tener control sobre el resultado. La necesidad de controlarlo todo es agotadora y puede hacer que dejemos de hacer cosas que nos gustaría en la vida por miedo a lo que pueda suceder.

¿Cómo influye el estrés en la ansiedad?

Problemas con la familia, conflictos laborales (mobbing, desempleo, síndrome de burnout), estrés post vacacional, problemas de dinero, engaños, etc. El estrés es el activador de la ansiedad y si acumulamos estrés es muy probable que la ansiedad se cronifique y acabe por afectar nuestro cuerpo más allá de los síntomas ansiosos. Por ejemplo, si discutimos asiduamente con la pareja y lo vivimos como algo sucio o indigesto se verá afectado el sistema digestivo. Si el mismo evento lo vivimos como desvalorizante pueden aparecer síntomas musculoesqueléticos.

¿Qué diferencia hay entre ansiedad y trastorno de ansiedad?

Un trastorno de ansiedad es un episodio continuo de ansiedad, cuando ésta se ha cronificado y la persona tiene una patología. En cambio, la ansiedad es la manifestación en un periodo breve de tiempo del miedo. Por ejemplo, si tengo miedo a volar, manifestaré ansiedad cuando tenga que viajar en avión.

¿Es lo mismo la ansiedad que los ataques de pánico?

No, no es lo mismo. La ansiedad es la expresión del miedo en un momento puntual (por ejemplo, un examen para el que no se ha estudiado). En cambio, un ataque de pánico es un miedo terrorífico que paraliza completamente a la persona (por ejemplo, ser testigo de un accidente de coche catastrófico y no puedo dejar de rememorarlo). La diferencia está en que en el primer caso un factor estresante causa temporalmente síntomas de ansiedad y en el segundo hay miedos intensos que pueden llegar a ocasionar verdaderos ataques de pánico en cuestión de segundos.

¿Mis antepasados me han causado ansiedad? ¿Puedo pasársela a mis hijos?

No son los antepasados los que nos causan ansiedad sino que la transmisión de información en el clan familiar tiene una gran influencia en nosotros. Cuando se trabaja con el árbol genealógico es habitual encontrar traumas y dolores inconclusos que se transmiten como forma de vida. La ansiedad en forma de miedo o fobia se puede encontrar al trabajar con las memorias transgeneracionales. Por ejemplo, puede que si un tío abuelo murió en la guerra al estrellarse su avioneta, varios miembros del clan tengan miedo a volar.

¿La ansiedad tiene un lado bueno?

Sí, la ansiedad nos habla de que existen miedos, fobias o traumas que podemos revisar y gestionar emocionalmente. Es una oportunidad para permitirnos escuchar nuestro cuerpo y darnos lo que necesitamos. Además, cuando la ansiedad no es patológica (aparece ocasionalmente), también nos puede estar hablando de aquello que queremos cambiar en la vida.

¿Cómo puedo reducir la ansiedad?

Existen varios consejos rápidos a poner en práctica y con los que lograr mitigar la ansiedad: evitar los factores estresantes, tener un estilo de vida saludable (en el que beber mucha agua), escribir las preocupaciones, hacer ejercicios de relajación, etc. Pero si quieres poner solución más allá de reducir lo suyo es la biodescodificación de la ansiedad.

Aranzazu Par Wolder

Psicoterapeuta y Docente. Directora de Proyectos y docente del Instituto Ángeles Wolder. Licenciada en Psicología. Máster en Psicología de la Educación MIPE. Máster en Dirección y Gestión de RRHH. Formada en emergencias y catástrofes, Psicodrama, Constelaciones Familiares, Descodificación Biológica y Acompañamiento al Duelo.

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