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El viaje puede ser un gran placer o una tortura

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Procuramos que los viajes nos proporcionen placer, y para ello nos organizamos poniendo en marcha todo el arsenal de información al que podemos acceder, que hoy es mucha. Podríamos viajar desde internet sin movernos de casa, pero si salimos tenemos que estar dispuestos a abrirnos a las experiencias que se producen.

Tiempo atrás, una amiga mexicana estaba de visita en Granada con una entrada para visitar La Alhambra. Lo que no podía esperar es que el programa informático hubiera fallado y su entrada (junto con la de 20 personas más) no hubiera quedado registrada, pero así fue. ¿Qué pudo pasar cuando el trabajador de la empresa turística les comunicó que no podían hacer la visita ese día? Sí, te lo has imaginado bien. El resultado fueron gritos, exigencias, críticas, insultos, amenazas y lo que sigue. Mi amiga, que es Descodificadora y sabe que antes de un síntoma la persona ha vivido un conflicto biológico y que no hay nada en el exterior que pueda modificar el interior si no le damos poder, decidió esperar a que le devolvieran su dinero al tiempo que tranquilizaba a la gente (en la medida en la que podía hacerlo o le dejaban).

El solo hecho de estar tranquilo cuando otros gritan, de mantener la calma y serenidad se transmite y -diría- se contagia. Cuanto más gritan unos, más se animan otros y lo mismo cuando alguien mantiene un estado de paz interior ante un suceso exterior. Cuando había pasado un rato y los ánimos se fueron calmando, un empleado se acercó a ella para agradecerle como se había comportado. Pero aquí llega el premio grande: tenía en su mano una entrada que sí había estado ingresada a las oficinas del monumento, y se la regaló en forma de agradecimiento. El exterior le puso cara fea con un evento inesperado, pero ella supo darle la vuelta. Podría haber marchado enfadada, protestando o con una mala imagen de la gente de Granada . Sin embargo, logró ver ese monumento espectacular y se llevó un recuerdo agradable.

Agradable o desagradable: sólo depende de ti.

Que en un viaje tengamos experiencias positivas o sólo molestias depende de cada uno. Depende de su sesgo de atención. Pregúntate dónde pones la mirada cuando viajas, ¿En lo diferente? ¿En lo que no te gusta? ¿Te quejas? ¿Exiges? ¿Criticas?

Si depositas tu sesgo de atención sobre lo que no funciona o sobre lo que “debería ser”, sentirás una carga desagradable que tienes que transportar. La vida y los viajes están llenos de partes que nos gustan más o menos, pero en todos los casos podemos buscar cómo podrían funcionar mejor y hacernos la vida más fácil.

¿Recuerdas lo mal que lo pasó Tom Hanks en La terminal? Todo fue camino abajo cuando llegó al aeropuerto Kennedy en Nueva York y le impidieron la entrada porque su pasaporte era de un país que ya no existía. De manera original cada día buscaba la manera de poder comer, dormir y mantenerse hasta dar con una salida a su problema. Fue creativo dando respuestas que en ocasiones no se nos ocurren. Una lección de humildad y de cambio de posición para poder sobrevivir.

Los humanos vivimos en espacios de realidad y las experiencias nos colocan frente a nuestras heridas. Una invitación para revisarte: a través de los lamentos te puedes descubrir.

Entre la gente que compartió experiencia con mi amiga había los que decían, “sois unos desconsiderados y no nos tenéis en cuenta” por lo que están expresando un conflicto previo de identidad y falta de reconocimiento. Quienes dicen “no nos consideran” viven esa expresión desde un conflicto de desvalorización. La frase “devuélveme lo mío” se realiza desde un conflicto de territorio. El típico mensaje “estando donde estamos no podía ser de otra manera” nos habla de una mirada etnocéntrica que se ajusta a varios posibles conflictos como la agresión (haber recibido agresión por parte de un extraño), la desvalorización y los conflictos de territorio.

Vivimos en espacios de realidad que se han conformado con nuestras experiencias en las que atravesamos por noches oscuras y vimos salir el sol al amanecer. En nosotros está la posibilidad de ver un mundo de oportunidades o de enfocarnos en lo negativo.

Los viajes son una gran oportunidad para aprender de nosotros mismos y de la relación que tenemos con los otros.

 

© Instituto Ángeles Wolder – Todos los derechos reservados.

Aclaración: La Descodificación Biológica es un acompañamiento emocional complementario, no sustitutivo de ningún otro tratamiento médico, que el cliente escoge libremente para su bienestar emocional. Debe aclararse que el Instituto Ángeles Wolder no da consejos médicos ni recomienda finalizar ningún tratamiento.

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Ángeles Wolder

Ángeles Wolder

Directora Instituto Ángeles Wolder. Autora del Libro “El Arte de Escuchar el Cuerpo” y de "El reflejo de nuestras emociones: la descodificación de los sentimientos a través del cine". Es licenciada en Kinesiología, Profesora en Enseñanza Universitaria, Licenciada en Antropología Social y Cultural y Máster en Psicosociología. Desde hace 10 años se ha centrado en comprender y observar cómo el ser humano y la humanidad gestionan los conflictos emocionales.

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