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Buscando culpables: When they see us

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¡Alerta spoilers! Hace dos semanas Netflix publicó la miniserie When they see us basada en la historia real de 5 adolescentes (Raymond Santana, Kevin Richardson, Korey Wise, Anthony McCray y Yusef Salaam) que vivían en Harlem y fueron injustamente acusados por un crimen que no cometieron en 1989.

¿El resultado? Que todos ellos fueron condenados injustamente entre 7 y 13 años de prisión y no fue hasta 2002, que con la confesión del autor del crimen y mediante una prueba de ADN, se identificó al verdadero culpable. Hasta 2014 no obtuvieron una compensación por todo el tiempo que pasaron en prisión injustamente.

La historia de injusticia racial y social está exquisitamente retratada a través de los ojos de Ava DuVernay y debo reconocer que hacía tiempo que no me conmovía tanto una serie como lo ha hecho esta. Se hace prácticamente imposible ver el primer capítulo sin poner pausa por la dureza de la situación y porque a medida que avanzan los fotogramas el peor escenario posible se hace realidad.

Al tiempo que transcurrían los capítulos derramaba cada vez más lágrimas por el sufrimiento que me causaba la injusticia que vivieron los protagonistas durante el juicio, el posterior encarcelamiento y la vulnerabilidad racial causada por unos fiscales sedientos de encontrar culpables. Al acabarla me cuestioné mi propio concepto de justicia y prejuicios y qué postura hubiera tomado si me hubiera encontrado en esa situación.

Analizamos nuestros actos y los de otros desde una mirada subjetiva basada en nuestras creencias, prejuicios y preconceptos. Tenemos una visión firme sobre lo qué está bien o mal y opinamos sobre lo que sucede con un filtro que hemos creado por la influencia de nuestro entorno, la cultura y los conflictos que hemos vivido.

Es la manera en la que hemos aprendido a convivir socialmente y pocas veces ponemos en duda si lo que pensamos o creemos es fiable. Cuestionamos al otro, pero no cuestionamos nuestras propias creencias. Ante un conflicto dramático actuamos como jueces y por ello, es mucho más fácil encontrar culpables que soluciones.

Querido lector, te propongo un ejercicio: ¡cuestionemos nuestras creencias!

  • Cuestiónate tus propias creencias y date el permiso de equivocarte. Uno de los grandes aprendizajes de la vida es aprender a aceptar que nos podemos equivocar y que tenemos la oportunidad de mejorar.
  • Permite que se equivoquen. Generamos un sufrimiento innecesario si no dejamos al otro encontrar una solución y sólo buscamos castigar el error.
  • No busques al culpable de tu dolor. Busca en tu interior qué ocurre cuando algo te duele y deja que ese instante te lleve al origen de tus heridas.
  • Rompe con tus límites autoimpuestos y permite que otras personas abran su alma para concebir una realidad diferente.
  • Aprende a lidiar con las contradiciones. Es difícil separarnos de nuestras opiniones y aceptar que nos hemos equivocado porque tenemos opiniones fuertemente formadas.
  • Busca soluciones conjuntas a problemas sociales.
  • No participes de la estigmatización. Los estigmas sociales nos alejan de la realidad y generan desinformación y prejuicios.
  • Respeta el dolor. En una causa donde hay víctimas y culpables sufren todos.
  • Aprende a perdonar. El perdón tiene un efecto liberador, sobre todo para las víctimas.
  • Acepta las opiniones diferentes y aprende a escuchar la otra versión de la historia.

Juntos/as podemos romper con los estigmas para cambiar el resultado. Nuestros errores son fuente inagotable de experiencias y aprendizajes. Si no los miramos y no los escuchamos difícilmente podremos cambiar el resultado.

¿Cómo podemos romper con estigmas? Con espíritu crítico. Este es la capacidad del ser humano de cuestionarse sus principios, valores y normas del entorno en el que se desenvuelve, siendo capaz de formar un criterio propio que le permite tomar sus propias decisiones en las distintas situaciones que se le presentan.

¿Cómo podemos cultivar nuestro espíritu crítico? Con acceso a la educación. La educación es el pilar básico y fundamental para concebir y cuestionar ideas y adquirir conciencia social. ¡Cuestiona, cuestiónate y cultiva tu espíritu crítico!

No podemos solucionar los problemas del mundo, pero sí podemos cambiar la manera en el que convivimos. 

Deja tu comentario y cuéntanos cómo cultivas tu espíritu crítico. Tu historia ayuda a otros 😉.

Si quieres alcanzar tu bienestar emocional descubre todo lo que podemos ofrecerte con nuestros cursos y actividades.  

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Aclaración: La Descodificación Biológica es un acompañamiento emocional complementario, no sustitutivo de ningún otro tratamiento médico, que el cliente escoge libremente para su bienestar emocional. Debe aclararse que el Instituto Ángeles Wolder no da consejos médicos ni recomienda finalizar ningún tratamiento.

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¡Hola! Soy quien ha escrito este artículo

Aranzazu

Aranzazu

Psicoterapeuta y Docente. Directora de Proyectos y RR.HH. del Instituto Ángeles Wolder. Licenciada en Psicología. Máster en Psicología de la Educación MIPE. Máster en Dirección y Gestión de RRHH. Formada en emergencias y catástrofes, Psicodrama, Constelaciones Familiares, Descodificación Biológica Original y Acompañamiento al Duelo.

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