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¿Qué hay detrás de un caso de violencia colectiva y suicidio en un joven?

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El caso de la escuela de Monterrey, México. El 18 de enero de 2017, México se encontró preguntándose ¿por qué aquí?, ¿porque así?, tras conocer la noticia de que un alumno había disparado a su maestra y a algunos de sus compañeros en la escuela a la que asistía y después se había suicidado.

Un suceso conocido en otras latitudes, pero en México es la primera vez que ocurre un hecho de estas características. Federico Guevara Elizondo, un joven de 15 años, estudiante de secundaria en un colegio de Monterrey, el Colegio Americano del Noreste, llega a la escuela una mañana, la del 18 de enero de 2017, deja sus cosas, se sienta solo y le hace señas a un niño para que salga.

A las 8.51 saca un arma calibre 22 y dispara contra su profesora y unos compañeros, amenaza al resto y se suicida pegándose un tiro en la cabeza por la boca. Le tomó sólo seis segundos atacar, después intentó dos veces dispararse, fue a su mochila a por balas, recargó la pistola y logró darse un tiro. Está todo grabado y se observa esta secuencia paso a paso.

Lo que se ha comentado en medios periodísticos es que es un niño que estaba deprimido en tratamiento psicológico, muy irascible, manipulador, egoísta, con falta de empatía, sin amigos y que no se relaciona de manera sana o estable con sus compañeros. Se ha descartado que el ‘bullying’ fuera uno de los motivos de esta acción. Entrevistados algunos vecinos comentan haberle oído hablar solo.

Un neurosiquiatra de la UNAM, Carlos Cruz Ulloa, dice que el factor principal para que ocurra este acto es biológico.

Este acto de violencia es determinante por la química cerebral; por ejemplo, era un adolescente. A los 15 años es cuando los jóvenes producen hormonas como la testosterona, que incita a la violencia. También debió existir un trastorno de conducta que desatara ese impulso para matar.

La química cerebral, que depende del nivel de hormonas, es la que determina los trastornos de conducta. En este caso, los trastornos hablan por un lado de depresión y pasaje a manía (acción). Por otro lado, de un perfil de ira e inadaptación social. Desde la Descodificación Biológica miramos estas conductas como el resultado de varios conflictos biológicos que alteran la química cerebral. También se tiene en cuenta la lateralidad biológica, la edad y el estado hormonal (estrógenos y testosterona), pero no serán objeto de este artículo.

Aquí sólo haré suposiciones basándome en el resultado. En el caso de este niño, el resultado es una acción premeditada, ya que escribió en redes el día anterior sus intenciones en la escuela. Luego pasó al acto, disparó. Cometió un crimen y se suicidó. Es posible que viviera un trastorno del ánimo, cuyo desorden le llevó a una tendencia a la violencia y a una predisposición al crimen.

¿Qué conflictos biológicos pudo sentir?

Recordad que es la percepción de la persona la que lo determina la vivencia del conflicto, y no las situaciones en sí mismas. En su caso, los eventos en origen tienen relación con:

  • Conflictos de agresión activos (dos mínimos) que llevan a un comportamiento de estar muerto por dentro, antisocial y frío con un sentido biológico que es que cuanto menos se relacione la persona, menos expuesto estará a recibir agresión. De esa forma, la persona se aísla, tiene pocos o ninguna relación física que puede llevar al contacto, mantiene más contacto en redes (de forma virtual) que personalmente, se expresa con libertad solo en redes o bajo seudónimos. En fin, se oculta.
  • Conflictos territoriales de amenaza, miedo o invasión, pérdida territorial, enojo o marcaje territorial darán como resultado un descenso de testosterona y la aparición de la depresión nerviosa. En clínica se observa que la gente que sufre depresión siempre trata de cometer suicidio durante la fase en la que salen de la depresión. La razón es que cuando la depresión se detiene se activa la manía y este cambio puede ocurrir en un segundo.
  • Los conflictos de susto, pánico, de frustración sexual y afectiva, de identidad y de organización dentro de su territorio darán como resultado la actividad maníaca, un comportamiento activo, frenético, desesperado y el pasaje al acto como asesinar y suicidarse con una “muerte heroica” o una “muerte dramática”.
  • Las situaciones que provocan un fuerte enfado, contrariedad sumamente indigesta e ira junto a sentir que uno no es tenido en cuenta (conflicto de identidad y reconocimiento) que llevan a la violencia. No soy nadie, no me tienen en cuenta, no cuento en este lugar, ¿quién soy aquí? son frases que pudieron estar en la cabeza de este chico. Con cualquier cosa que sintiera enfado pudo entrar en un estado de agresividad y violencia desmesurada.

La película ‘Tenemos que hablar de Kevin (2011), dirigida por Lynne Ramsay, muestra el caso de un joven que vive varios de los conflictos mencionados. Pasar al acto requiere de un juego, o mejor dicho, de un baile de descargas hormonales que se producen tras los conflictos vividos y no expresados. Guardar en el interior sólo lleva a acumular hasta que se explota.

Habrá que ver qué es lo que vivía para que su reacción diera el resultado que dio. Dicen que a Federico Guevara le gustaban juegos como BattleField, Dead Island, Black Island, Call of Duty, Titanfall, Assassin’s Creed, entre otros, donde el eje principal es el uso de la violencia. También que participaba en el grupo Legión Holk que promueve la polémica donde el agresor supuestamente anunció el delito que cometería. Esto sería hacer mediante el juego lo que no se puede hacer en la vida real.

Alguna autoridad de México culpa a internet de lo sucedido, diciendo que hoy en día los jóvenes “tienen acceso a todo en las redes sociales. Esto es producto, sin duda, de lo que vieron en redes sociales en otros países”, y llama a los padres de familia a prestar más atención a sus hijos.

Señores y señoras, díganme sí o no. Hoy, y desde hace mucho, en televisión podemos encontrar amplias explicaciones sobre asesinatos en serie en EEUU en horario en el que cualquier niño puede escuchar y ver todo lo que se muestra. No es necesariamente el acceso a internet lo que hará que alguien se vuelva violento, sino la vida que ha llevado, el amor que ha recibido o que no ha recibido y que le ha hecho sentir que tiene un lugar en el mundo, las redes de sostén que se ha generado y que sus padres le han ayudado a generar, el manejo de las emociones y el poder expresarlas sanamente. Esto es lo que yo les diría a los padres: amar y hacer sentir al otro que es único en el mundo. Si aprendemos los adultos, podremos enseñar a los niños a construir un mundo más sano.

El inicio del camino está en expresar lo que sentimos, y nunca es tarde para aprender a hacerlo y para darse el permiso de materializarlo.

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Aclaración: La Descodificación Biológica es un acompañamiento emocional complementario, no sustitutivo de ningún otro tratamiento médico, que el cliente escoge libremente para su bienestar emocional. Debe aclararse que el Instituto Ángeles Wolder no da consejos médicos ni recomienda finalizar ningún tratamiento.

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Ángeles Wolder

Directora Instituto Ángeles Wolder. Autora del Libro “El Arte de Escuchar el Cuerpo” y de "El reflejo de nuestras emociones: la descodificación de los sentimientos a través del cine" y "Hambre Emocional". Es licenciada en Kinesiología, Profesora en Enseñanza Universitaria, Licenciada en Antropología Social y Cultural, licenciada en Psicología y Máster en Psicosociología. Desde hace 10 años se ha centrado en comprender y observar cómo el ser humano y la humanidad gestionan los conflictos emocionales.
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