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Constelando la enfermedad

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A menudo la vida nos invita a tomar decisiones a partir de los conflictos que nos presentan delante pero es habitual que no los queremos ver. Cuando la tensión o la resistencia que ofrecemos a la vida es mayor que la flexibilidad en el manejo de las emociones surge la enfermedad como respuesta. Es un movimiento amoroso que nos lleva a la vida y a una vida con cambios. La enfermedad aparece para que podamos replantearnos muchos patrones de comportamiento. Nos propone ir deshaciendo el largo camino que hemos seguido para alejarnos de nuestro centro, tomando todo lo que pertenecía a otros y negando lo que es propio.

La enfermedad aparece para que podamos replantearnos muchos patrones de comportamiento. Nos propone ir deshaciendo el largo camino que hemos seguido para alejarnos de nuestro centro, tomando todo lo que pertenecía a otros y negando lo que es propio.

En este artículo, te invito a reflexionar sobre la relación que tenemos con nuestros síntomas, teniendo en cuenta cómo nos afectan a nivel individual, familiar y espiritual. Una revisión hecha desde las Constelaciones Familiares del síntoma y de la enfermedad.

Si no conoces nada de Constelaciones Familiares, te recomiendo que primero mires este artículo sobre ‘Constelaciones Familiares: Qué son y cómo funcionan

La energía de la vida

Todo lo que existe en este universo es energía que cuenta con una estructura bifásica. Cuando las fases opuestas de (se) equilibran mediante la reunión de partículas negativas y positivas, se produce energía. Haciendo un símil, la energía para traer la vida se equilibra cuando se fusionan un hombre y una mujer, del mismo modo que lo hacen los sistemas cuando un perpetrador y su víctima se reconcilian.

Cada ser humano forma su campo de energía, de igual manera que vivimos en campos de energía mayores conformados por más personas. Atravesamos la experiencia humana viviendo en un margen de movimiento entre polaridades. En Constelaciones Familiares, se miran los patrones, la polarización y se ve si hay fuerza para la integración. Esa es la fuerza que permite el equilibrio o compensación de polaridades y pertenece a un campo distinto del nuestro en el que no existen ni el espacio ni el tiempo, donde no hay antes ni después; solo hay un tiempo presente en el que se acepta el principio de realidad.

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La fuerza que necesita la integración de los contrarios para hacer surgir de ella su energía de amor es un campo trascendente e inmanente asequible a nosotros sólo a través de sus efectos y a partir de la reconciliación y de la sanación, lo que lleva al amor y el movimiento del espíritu, que es amor a los opuestos tal como son. A esto se le denomina “reconciliación”.

La enfermedad es una de las dinámicas del espíritu en el que la reconciliación es generadora de salud, de energía y de amor del espíritu.

La enfermedad y el amor ciego

La enfermedad, al surgir de un rechazo a la vida tal como es o tal como fue, tiene la misión de llevarnos a la curación y ésta solo pasa por la sanación que provee la aceptación total. Nos muestra que alguien o algo fue excluido, no visto o no aceptado, ya sea por nosotros o por alguien de la familia.

En el campo de la conciencia familiar, la información queda registrada y todos tienen su lugar para siempre, independientemente de lo que hayan hecho. Todos son considerados por igual y, como cualquier sistema vivo, la conciencia familiar busca mantener su equilibrio y utiliza mecanismos de «amor ciego» cuando se puede perder la estabilidad. La enfermedad es uno de ellos.

Es así como la enfermedad se convierte en algo a desterrar, a expulsar e incluso a no mencionar, como aquellos eventos o personas que no aceptamos de nuestro sistema familiar, mientras que la salud es la parte “buena” de la ecuación. La enfermedad es lo malo y la salud es lo bueno.

A partir del dúo enfermo-enfermedad se miran si en varias generaciones anteriores hizo falta algo, sobró algo, se quiso retirar a alguien o a alguna experiencia, lo que generó un desorden que dificultó la transmisión de la vida y la estabilidad de la conciencia familiar.

El poder integrar las polaridades desde la reconciliación, anhelada tanto por perpetrador como víctima, genera fuerza y amor en el campo y esos campos morfogénicos a los que pertenecemos sólo pueden incluir, dar lugar y transmitir esa información de orden sin modificar nada.

Se trata de la memoria ordenada de cuánto ha habido en nuestro sistema, sus problemas y sus resoluciones, su orden y su descompensación, sus repeticiones y compensaciones, y también las estrategias para generar el asentimiento claro a la vida.

Cuando alguien genuinamente se abre a la vida tal como es, lo hace abriéndose a la conexión con el espíritu. Esta persona dice sí a todas las personas tal y como son sin querer cambiarlos. Sí a perpetradores y a las víctimas. Sí a los buenos y a los malos. Sí a las experiencias pasadas y sí a la enfermedad como es.

De esta forma, nos atrevemos a mirarla, a comprenderla, y ahí comienza la sanación. La queja por los tratamientos recibidos, por los “fracasos médicos”, por las medicinas, por la falta de comprensión, etc. solo empequeñece a la persona.

Cuando se acepta todo, la persona se transforma en canal de la energía del espíritu que va a producir transformaciones y transmutaciones que se integran en el campo, cambiando la información para siempre. Y, en ese viaje de transformación, la persona reconstruye su ser y su manera de expresar emociones, de forma que la enfermedad ya no sea necesaria para manifestar algo.

Niveles de observación de la enfermedad

Existen tres posiciones partiendo de ego (Yo): el nivel individual, el nivel familiar y el nivel de conexión con el todo.

Podemos observar cualquier evento, y no solo la enfermedad, a través de estas tres miradas y ver qué asociación hay en cada uno de ellos.

Nivel individual

A nivel individual, las personas anhelamos la salud, la felicidad, el placer, el estar bien, y para ello nos acercamos a lo que sentimos como positivo y nos alejamos de lo negativo. Puede llegar a ser una auténtica obsesión por conseguir la felicidad, viendo un bloqueo en la enfermedad. Por ejemplo, encontramos la búsqueda de lo que reporta más alegría y menos tristezas. Más seguridad y menos miedo, menos tragedias y más disfrute, y así un largo etc.

Lo hacemos todo para vivir cosas buenas o que sentimos como buenas y nos alejamos de lo que nos hace daño o no nos gusta. La enfermedad, en este nivel, se ve como algo nocivo, provoca dolor, malestar y otorga mala vida a quien la “padece”. La primera acción ante su aparición es querer eliminarla y muchas veces no se reflexiona en la forma o en las consecuencias de esa supuesta cura.

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Nivel familiar

En un nivel sistémico familiar, anhelamos de manera inconsciente y visceral el amor del grupo. Ese simple hecho tiene enormes consecuencias. Es necesario para las personas sentir la pertenencia, sentirnos queridos e integrados y en este nivel priman las lealtades familiares a la felicidad individual. Incluso se sacrifica la felicidad personal en pro de las ventajas que eso tiene para el grupo. Cuando a nivel individual se decía no al dolor, en el nivel familiar decimos sí al dolor si eso nos asemeja a los seres queridos. Por ejemplo, cuando la madre sufrió o vivió deprimida, los hijos sacrifican la alegría o se enferman para ser leales a la madre.

Cuando en la familia hubo carencia y falta o pérdidas de dinero a nivel individual, la persona no se permite el éxito como si hubiera un pacto de repetición con los seres queridos. Incluso lo que se sufrió en el pasado se revive en tiempo presente.

Recordar la memoria que está contenida en el campo de información impactará siempre en quién necesita transitar ese aprendizaje. Esa memoria provee de información sobre lo que nos une, ya sea en lo que consideramos bueno o en lo que presentimos como malo. La sensación de que no se desentiende un asunto serio del pasado da a la persona una tranquilidad en tiempo presente y le permite tocar la inocencia. Eso es amor ciego.

“Si vosotros no fuisteis felices yo tampoco lo seré”

Aunque a nivel individual la postura es una, muchas veces se contrapone con lo que ocurre en un nivel más profundo en el que estamos dispuestos a sufrir porque, haciéndolo, nos sentimos más pertenecientes, más leales, más amorosos y dispuestos a entregar, sacrificando así nuestra felicidad para demostrar que somos capaces de hacer lo que haga falta para ganarnos un lugar en la familia.

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Una paradoja que surge ante esta posición vital es que a nivel consciente podría considerar que no soy la persona más adecuada para la familia y sentirme como la oveja negra o quien trae malestar a la familia por estar enfermo/a.

Es posible sentir rechazo o exclusión y sufrirlo a nivel inconsciente con cierto agrado, ya que sufriendo me pongo a la altura de esta historia familiar en la que hubo tanto sufrimiento debido a exclusiones de ovejas negras y en la que me siento uno/a más. Así, nuestra vida tiene valor a través del sufrimiento, ya sea de buscarlo o de aceptarlo una vez que estamos en él. Por ejemplo, sostener una relación de pareja que no aporta nada a la unión más que malestar es una forma de sufrir.

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Nivel espiritual

El tercer nivel es el espiritual, que contiene la misión de estar al servicio de la vida. Es un nivel en el que lo individual (ser feliz) o lo familiar (sufrir por ellos) se libera gracias a una integración y comprensión completa, no parcelada, de la historia del clan y una aceptación de la posición personal en el sistema. Se aprende que no hay necesidad de sufrir por otros para demostrarles o demostrarme que los quiero o para sentirme inocente.

Cuando se da este paso y se puede soltar la necesidad de compensación o repetición, se produce un paso del amor ciego del niño a la vida adulta.

Es posible, así, probar la posición de un ser adulto que es feliz al aceptar el principio de realidad. En este nivel se experimenta el sí a la vida, la conexión con algo más grande, la pertenencia a la humanidad completa más que a un sistema familiar, lo que no significa deslealtad, sino respeto y conexión con lo que es más grande y que lo abarca todo. También se aprecia la enfermedad como generadora de un aprendizaje y una oportunidad única para ampliar el nivel de conciencia, para conocerse, para reconectar con lo mayúsculo y generar cambios en la vida.

En resumen, la enfermedad produce desdicha a nivel individual; solidaridad mal comprendida a nivel familiar y un asentimiento profundo a nivel espiritual.

Compárteme en comentarios qué te ha parecido este artículo sobre la enfermedad desde la mirada de las Constelaciones Familiares.

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Aclaración: La Descodificación Biológica es un acompañamiento emocional complementario, no sustitutivo de ningún otro tratamiento médico, que el cliente escoge libremente para su bienestar emocional. Debe aclararse que el Instituto Ángeles Wolder no da consejos médicos ni recomienda finalizar ningún tratamiento.

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Ángeles Wolder

Directora Instituto Ángeles Wolder. Autora del Libro “El Arte de Escuchar el Cuerpo” y de "El reflejo de nuestras emociones: la descodificación de los sentimientos a través del cine" y "Hambre Emocional". Es licenciada en Kinesiología, Profesora en Enseñanza Universitaria, Licenciada en Antropología Social y Cultural, licenciada en Psicología y Máster en Psicosociología. Desde hace 10 años se ha centrado en comprender y observar cómo el ser humano y la humanidad gestionan los conflictos emocionales.
Reflexiones de lectores

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4 comentarios en «Constelando la enfermedad»

  1. hola Angeles, despues de escuchar tu video, me cuestiono por que hace años que tengo dolor en la articulaciones sacras y no se me pasa. los medicos dicen que solo es artrosis,pero me resulta invalidante, me cambia el humor y no me permite disfrutar. estoy pendiente del movimiento para que no duela. si puedes decirme algo al respecto te lo agradecere.

    Responder
    • Hola Liliana, muchas gracias por compartir tu situación con nosotras.

      Ante un diagnóstico, en el Instituto recomendamos seguir el tratamiento propuesto por el médico y complementarlo con la biodescodificación para así tratar tanto el síntoma físico como su causa.

      Comparto contigo nuestra página de terapeutas para que, si así lo deseas, puedas agendar una consulta de biodescodificación: https://institutoangeleswolder.com/consultas-privadas/.

      Un abrazo.

      Responder
  2. Angeles Cómo estás?
    Te leo y me digo conoce mi familia!!!..
    Es que me apasiona descubrir en las constelaciones familiares respuestas a tantas preguntas que me he hecho en mi vida.
    Te sigo.
    Saludos desde Argentina

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