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Un mundo sin cáncer o ¿un mundo sin conflictos?

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Tras la controversia generada en Barcelona a raíz de la jornada titulada “Un mundo sin cáncer”, la directora del Instituto Ángeles Wolder nos regala en el siguiente artículo una interesante reflexión acerca de la visión de las enfermedades.

Una reflexión tras la tormenta

Desde la concepción de la medicina alopática, las enfermedades pueden provenir de causas externas que son los llamados factores causales, de causas internas como la genética, o incluso de la mala suerte (“te ha tocado” tener esta enfermedad).

Desde la mirada de la Nueva Medicina Germánica o la Descodificación Biológica, el origen de un síntoma está en la manera de haber vivido un determinado conflicto. Por ejemplo: un hombre vive el divorcio de su pareja como una pérdida de territorio (cuando las personas son tratadas como objetos de su propiedad) o como una separación del otro. En el primer caso, el síntoma estará presente en las arterias coronarias. En la segunda posibilidad, se desarrollará en la piel. Todo es una cuestión de interpretación del evento-problema. Asimismo, podemos encontrarnos con una persona que se divorcia y no lo vive como un problema, sino todo lo contrario.

Veo el título de la jornada celebrada en Barcelona y más allá de lo mediático que intente ser, me lleva a pensar si una opción de nombre podría ser: Un mundo sin conflictos o Un mundo que comprenda la enfermedad.

Entender la enfermedad es darnos cuenta de que vivimos situaciones inesperadas, dramáticas, sin solución y sin expresión que se acumulan dentro nuestro y que necesitan una salida urgente. En la naturaleza existe un programa biológico que está diseñado para hacer frente a las situaciones que pueden colocar al ser vivo en estrés biológico o peligro biológico. Estamos en peligro si comemos algo tóxico y el cuerpo intentará por todos los medios eliminarlo. Para ello cuenta con los mecanismos de vómito o diarrea que indican la necesidad urgente de purificarse para conseguir sobrevivir.

El estrés biológico puede ser para un ser vivo perderse en un espacio, no tener puntos de referencia, no saber qué dirección escoger para salvar su vida, no tener comida, no poder respirar, sentirse asfixiado, no tener un grupo al que pertenecer, que otros invadan su territorio, sentirse bajo amenaza o ver en peligro su supervivencia. Estos son sólo algunos ejemplos.

Cuando una situación de estrés biológico se produce, es el cuerpo el que naturalmente la ha de gestionar; igual que sabe gestionar una herida superficial sin que tengamos que prestar atención a cómo se realiza el proceso de curación. El resultado de esa gestión es un programa que se llama enfermedad. Etimológicamente la palabra enfermedad proviene de infirmitas y deriva del adjetivo infirmus (falto de solidez y salud) lo cual significa “sin firmeza”. Es lo que podemos traducir como una “debilidad” y es así como ha comprendido el ser humano la presencia de una enfermedad.

Visiones sobre la enfermedad

Consideramos a la enfermedad como algo que nos provoca debilidad o altera algún órgano y que deseamos sacarnos de encima rápidamente. Sólo que este programa se reproduce en fases y necesita de un tiempo, al igual que la reparación de una herida o una fractura que necesita de determinados plazos en función del daño que tenga el cuerpo a reparar.

Sabemos que si tenemos una fractura ésta tomara un tiempo en poder soldar los extremos del hueso. Sin embargo, no tomamos una pastilla para acelerar dicho proceso o para detenerlo porque “no nos gusta” tener esa enfermedad. Ahora bien, cuando se producen otros malestares como migraña, dolor de estómago, acidez, vómitos, estreñimiento o diarrea; tendemos a mirar el síntoma como algo molesto que queremos erradicar inmediatamente, lo cual significa interrumpir el proceso natural de curación.

En el caso de las patologías cancerígenas no debemos analizar sólo la parte sintomática, sino también los conflictos emocionales que surgen a lo largo de todo el proceso (pre-diagnostico, diagnostico, tratamiento). Desde la Descodificación revisamos los conflictos emocionales que se desarrollan cuando se ha vivido un conflicto altamente intenso y la gestión del estrés no se ha podido hacer mediante un síntoma leve. Es por eso que el cuerpo se encarga de generar más células que ayuden en la evacuación del estrés. En la medicina alopática al crecimiento celular se le denomina tumor.

Volviendo al título de la jornada “Un mundo sin cáncer”, os pregunto: ¿Es posible un mundo sin cáncer? ¿Es tan solo un error de interpretación del “para qué están los síntomas”? ¿O se trata de una utopía?

La propuesta es una reflexión sobre el siguiente interrogante: ¿Podemos trabajar todos unidos complementando cada uno el trabajo del otro en pro del bienestar de las personas que tienen enfermedades?

Comprender para sanar

La mejor prevención según la Descodificación Biológica es revisar nuestra manera de vivir y volver a la coherencia de la vida que siempre ha estado ahí, pero de la cual nos hemos alejado. Creo que limpiar las historias dolorosas de nuestra vida es una buena medida preventiva para escapar de la repetición -muchas veces nefasta y aburrida- de eventos que no nos hacen bien y de los que ya poco podemos aprender. Cada conflicto nos da la oportunidad de crecer o de seguir lamentándonos por lo que ha pasado.

Participo de la creencia de que cada evento de nuestra vida sirve para sacar un aprendizaje que nos permita ir avanzando más y más en esta escala evolutiva de conciencia.  De que la vida es la gran maestra y que a cada instante nos da una oportunidad de sanar si lo deseamos.

Podemos continuar creyendo en un exterior que se ha conjurado para provocarnos un malestar interior, o podemos tomar las riendas de nuestra vida. Cada uno decide y todo es respetable.

© Instituto Ángeles Wolder – Todos los derechos reservados.

Aclaración: La Descodificación Biológica es un acompañamiento emocional complementario, no sustitutivo de ningún otro tratamiento médico, que el cliente escoge libremente para su bienestar emocional. Debe aclararse que el Instituto Ángeles Wolder no da consejos médicos ni recomienda finalizar ningún tratamiento.

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Ángeles Wolder

Ángeles Wolder

Directora Instituto Ángeles Wolder. Autora del Libro “El Arte de Escuchar el Cuerpo” y de "El reflejo de nuestras emociones: la descodificación de los sentimientos a través del cine". Es licenciada en Kinesiología, Profesora en Enseñanza Universitaria, Licenciada en Antropología Social y Cultural y Máster en Psicosociología. Desde hace 10 años se ha centrado en comprender y observar cómo el ser humano y la humanidad gestionan los conflictos emocionales.

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