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‘El juego del calamar’, una crítica a la sociedad competitiva actual

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Algunos alumnos y seguidores de mi Canal de Youtube me han pedido en reiteradas ocasiones en los últimos meses que hable acerca de la aclamada serie El juego del calamar’. Bien, este fin de semana me he decidido a ver la serie de la que tanta gente habla y muy lejos de la realidad, no se trataba de una receta de cocina sino de un esperpento de juego psicológico que muestra la crueldad de los que tienen mucho y no saben cómo divertirse y de otros que buscan salir del pozo rápido. 

Gran éxito de Netflix, innegable, tiene a todos los que la han visto atrapados, de principio a fin, en un viaje que parece que no acabe nunca. Le sirvió usar la nostalgia de los juegos infantiles o la ambivalencia entre buenos y malos para tener en vilo al espectador durante 9 capítulos.

Es una crítica de la sociedad actual competitiva, desigual, con élites extremadamente ricas y otros que pierden la vida para conseguir algo con lo que alimentarse. Una sociedad en la que vivimos compartiendo camino con pequeños retazos de una también presente empatía y comprensión del dolor de la vida o del dolor de vivir, para algunos.

Una serie que esconde muchas claves que nos permiten analizar, pero te pido que antes de seguir leyendo veas la serie, ya que si no te estarás arriesgando a que el spoiler que haré deliberadamente te impida disfrutarla con la debida sorpresa si te decides a verla más adelante.

En caso de que la hayas visto te hago unas preguntas para que respondas antes de leer:

  • ¿Con qué personaje te has sentido más identificado?
  • ¿Cuál te ha molestado más?
  • ¿Qué valores dan lugar a la preparación y realización del juego?
  • Si se tratara de una muestra crítica de la sociedad ¿a quién estaría defendiendo?

A lo nuestro

El juego del calamar nos revela oscuras e interesantes claves sobre nuestro mundo actual, sobre las que vale la pena detenerse un instante y reflexionar.

Vamos a ver qué hay detrás de este juego que comienza con unos niños que saltan y corren inocentemente dibujando formas geométricas en el piso (círculo, cuadrado o triángulo), que crean la imagen de un calamar (de ahí su nombre). Cuando un atacante logra atravesar al defensor y entrar en la cabeza del calamar se proclama ganador del juego.

Como en todo juego hay normas y formas de controlar esas normas y cuando ese juego es en grupo se manifiestan las alianzas y las traiciones. El juego es el medio de aprendizaje para los niños y, a través de él, se ponen en práctica distintas habilidades y maneras de gestionar situaciones en la vida como la cooperación, la frustración, el reponerse, la resiliencia, la ayuda, el logro, etc.

Nacemos inocentes y nos vamos cargando de experiencias que dan lugar al resultado final.

En la vida podemos participar jugando o jugar para ganar, pero ¿es posible que nuestros juegos de la infancia fueran inocentes y sangrientos a la vez?  Ser inocente es ser ingenuo y eso es peligroso. Queda claro en esta serie que la candidez no tiene cabida y la ingenuidad es mortal.

Los personajes caen en la tentación de lo fácil o lo esquivo como atractivo: drogas, mala vida, delito, juego, adicciones y más. Esto en muchas ocasiones termina derivando en una caída libre por parte de la persona que cae en estas tentaciones.

Aquí el personaje que incita a los demás a entrar en el juego siempre aparece sonriendo, como lo hacen las cosas a las que les damos poder para hacernos felices de manera rápida. Nadie mira las consecuencias al principio. No nos damos cuenta de lo metidos que estamos en el lodo hasta que nos toca el cuello.

¿Has caído en alguna tentación?

En El Juego del Calamar los personajes que van a participar en el juego cumplen un mismo denominador común: están desesperados por motivos económicos. Sus familiares no saben en la situación en la que se encuentran y la mantienen oculta con engaños, secretos o mentiras. Todos tienen deudas, necesidades, presión de acreedores o de la familia y pasan calamidades. El dinero les es esquivo, y creen que se debe a sus características personales mientras paralelamente lo van buscando y esperando que les llegue de manera fácil y rápida.

Solo en el diccionario la palabra éxito está antes que trabajo.

Todos compiten con la esperanza de un futuro mejor a sabiendas que de 456 jugadores iniciales solo uno tendrá acceso al gran premio. Lo que significa que hay que eliminar al resto para ganar, a 455.

Tener una situación económica delicada es signo de vergüenza y se oculta. Queremos seguir siendo “buenas personas” a ojos de los demás y si no lo conseguimos por el camino de la honestidad lo encubrimos para parecer lo que no somos.

La serie de Hwang Dong-Hyuk nos acerca también a la clásica teoría de “juegos de suma cero”. Es un enfoque en el que las ganancias o las pérdidas de un participante se equilibran con las del otro jugador. Es decir, en la vida solo hay ganadores y perdedores y esto favorece de algún modo el equilibrio de la sociedad.

Es una de las creencias que más favorece la desconfianza ya que parte de la idea de que toda ganancia por mi parte equivale a una pérdida por parte de los demás y viceversa. Es decir, que la riqueza es limitada y que no podemos hacer algo para expandirla a todos.

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En la serie los personajes toman decisiones vitales para su existencia o incluso en lo cotidiano para su subsistencia bajo una fuerte presión emocional, que al final se terminan manifestando como equivocadas.

Si tienes que tomar una decisión importante nunca lo hagas bajo un secuestro emocional. Imposible usar el razonamiento en ese estado. Tómate un respiro y detén la mente antes de decidir algo.

La maldad no siempre tiene éxito. Por ser más fuerte, más malo, más innoble o tramposo y abusivo no tendrás más cariño o lealtad, sino subordinación a través de generar miedo. El miedo y el amor se repelen. La empatía es escasa o nula en las personas que no sienten el daño que causan en otro y, por lo tanto, no dudemos, hasta que no cambie lo volverá a hacer.

Todos los personajes hubieran continuado viviendo si no hubieran participado en este tipo de juegos al que llegan para intentar conseguir dinero y aplican el “sálvese quien pueda”. En este caso, el dinero es un elemento peligroso. De la supervivencia a la codicia porque para obtener el premio se ha de hacer cualquier cosa, incluso matar. Sigue siendo una mala idea comprar un billete de lotería cuando estás arruinado.

Todo lo que no harías en otra situación se puede llegar a hacer para conseguir dinero. En la serie el dinero cobra el rango de protagonista simbolizando la felicidad, la plenitud y el poder.

¿Qué sacrificarías por dinero?

La motivación de ver jugar (y morir) a otros, cobra rango de habilitado cuando se tiene dinero y una vida aburrida. Sí señores y señoras, el dinero no lo es todo en esta sociedad capitalista moderna, pero podría ayudar a muchos cuando se comparte. Y no se trata de dar a otros lo que sobra, sino de ayudar a que aprendan que tener abundancia es bueno y que todos la podemos conseguir.

La necesidad de buscar estímulos externos que aporten alegría en la vida llega al absurdo de buscar adrenalina con la muerte de otros.

¿Dónde depositas tu felicidad? ¿Es externa o interna?

A propósito del tratamiento que se le da a la riqueza comparándola con la maldad quiero invitarte a la reflexionar sobre si ser rico es malo. Países en los que se ha protegido la riqueza han tenido la posibilidad de compartirla aumentando así el grado de felicidad de todos sus ciudadanos. Es el caso de Dinamarca, considerado el país con el nivel más alto de felicidad.

Las vidas de los personajes son tremendamente conocidas por todos e incluso nos podemos llegar a reconocer en alguna característica de algún perfil o verlo en personas del entorno.

Maldad, bondad, soledad, trampa, inocencia, codicia, deber, sumisión, cobardía, injusticia, mentira, simpatía o antipatía y mucho más. Todo eso puede caber dentro de una persona porque estamos construidos por múltiples fragmentos.

¿Cuáles son tus partes?

La soledad escogida es una oportunidad. Cuando es obligada, es una calamidad.

La soledad es mala consejera y consigue amargar y dejarte sin defensas. Vivimos con necesidad de sentir la pertenencia a un grupo y desde que nacemos estamos en un sitio que nos acoge por lo que, si queremos estar en compañía, también debemos acompañar a los demás. No puedes pretender tener éxito en la vida, si crees que puedes hacerlo todo solo. Más que significativo que la protagonista de la soledad muera sola y nadie puede estar por ella.

Cuando sentimos que estamos mal acompañados sufrimos, pero en cuanto nos percatamos de que quien nos acompaña es bueno para nosotros sentimos que es mejor estar acompañado/a que solo/a.

  • Y tú ¿Te sientes o has sentido la soledad?
  • Para ti, ¿Qué diferencia hay entre soledad y desolación?

El rango lo marcan los símbolos: un círculo, por ejemplo, es para los operarios básicos. El triángulo para los soldados armados, el cuadrado para los gerentes o encargados y la máscara con más aristas es para el jefe.

Ya conocemos bien como es diferenciarse por la vestimenta o con símbolos para marcar rangos.

A menudo existe una clara sensación de que nadie gana o peor, de que todos pierden lo que añade más drama, pero también lo hemos visto en la vida.

Relación con el experimento de la Cárcel de Stanford

Philip Zimbardo, un psicólogo social muy reconocido entre otras cosas por sus teorías sobre el comportamiento humano y las conductas prosociales, realizó en 1971 un famoso y controvertido experimento en la Cárcel de Stanford. Y te preguntarás: ¿Esto qué tiene que ver con la serie que estamos comentando? Mucho, porque nos da pistas claras sobre lo que ocurre en El juego del calamar.

Este experimento se llevó a cabo con el objetivo de estudiar la influencia del entorno social sobre el carácter y las acciones de una persona. Mediante un juego de rol se pretendía demostrar cómo las situaciones sociales tienen el poder de influir de manera importante en el comportamiento individual.

Aleatoriamente se dividieron en dos grupos: unos eran guardias que sabían que no podían usar la violencia, mientras que otros eran prisioneros. El experimento estaba diseñado con una duración de varias semanas, pero debido a las dinámicas de violencia generadas tuvo que ser suspendido antes de que terminara la primera fase.

¿Qué ocurrió? Los participantes habían asumido su rol de tal manera que se estaban generando dinámicas graves de violencia. Llegaron a la conclusión de que es la situación lo que genera conductas tanto violentas como de sumisión a la autoridad. Que la bondad de las personas puede ser manipulada sobre todo cuando no podemos cuestionar determinadas reglas y por supervivencia nos volvemos esclavos o carceleros.

Más allá de la preocupación de que una serie en la que hay violencia expresa sea tan exitosa y de que verla produce una activación cerebral dopaminérgica, podemos extraer temas clave para reflexionar:

  • En vez de solucionar los problemas uno a uno, otros sin embargo prefieren optar por la vía rápida y ver si una apuesta, la lotería o un maletín cargado de dinero, son la solución definitiva.
  • El error no está permitido y eso no deja una enseñanza adecuada, especialmente para los jóvenes. Equivocarse no es fracasar sino una forma de aprender.
  • La violencia nunca está legitimada.

Después de leer mi opinión e interpretación de la serie, me gustaría que me contases por aquí abajo en los comentarios qué te ha parecido a ti y qué reflexiones has sacado después de verla. ¿La recomendarías?

© Instituto Ángeles Wolder – Todos los derechos reservados.

Aclaración: La Descodificación Biológica es un acompañamiento emocional complementario, no sustitutivo de ningún otro tratamiento médico, que el cliente escoge libremente para su bienestar emocional. Debe aclararse que el Instituto Ángeles Wolder no da consejos médicos ni recomienda finalizar ningún tratamiento.

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Ángeles Wolder

Ángeles Wolder

Directora Instituto Ángeles Wolder. Autora del Libro “El Arte de Escuchar el Cuerpo” y de "El reflejo de nuestras emociones: la descodificación de los sentimientos a través del cine". Es licenciada en Kinesiología, Profesora en Enseñanza Universitaria, Licenciada en Antropología Social y Cultural y Máster en Psicosociología. Desde hace 10 años se ha centrado en comprender y observar cómo el ser humano y la humanidad gestionan los conflictos emocionales.
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