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Fatiga emocional pandémica y cómo superarla

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La pandemia ha incidido en la salud mental de las personas y en el estrés cotidiano, por lo que es un punto indudable de revisión ante un síntoma como es el cansancio. No vemos la salida, justo cuando empezamos a asomarnos al mundo que conocíamos antes, vuelve de repente otro brote. Las vacunas, que tenían que ser la panacea, ha resultado ser que no tanto, y eso termina desgastando y asustándonos.

Muchas personas se están sintiendo extremadamente cansadas, con ganas de que algo cambie en sus vidas para sentirse mejor, aunque no sepan el qué, y la falta de fuerza les está llevando al agotamiento. Esto forma parte de algunos de los síntomas que ha causado la situación de Covid; puedes leer mi artículo ‘La pandemia Emocional‘.

Al cansancio se suma la apatía, el desencanto, la desilusión y la desesperanza. Esas sensaciones te pueden resultar familiares y el nombre que las clasifica es agotamiento emocional.

Origen de la fatiga: enfermedad, hábitos, alimentación y trabajo

Por lo tanto, no queda otra que jugar al “descarte”. Vamos por lo básico:

  • Enfermedad

Entonces lo primero a revisar si te sientes muy cansado/a es descartar alguna enfermedad cuyo síntoma sea la fatiga (anemia, hipotiroidismo, artritis, cambios hormonales, fatiga crónica, fibromialgia, los problemas respiratorios, y los procesos infecciosos o inflamatorios). Luego también tener en cuenta que el consumo de ciertos medicamentos como antidepresivos, antihistamínicos, analgésicos pueden dejar a la persona fatigada.

  • Hábitos y estilo de vida

Algunos hábitos de estilo de vida pueden hacer que una persona se sienta cansada. Por lo general, para sentirnos descansados necesitamos comer con buenos nutrientes, estar hidratados, hacer ejercicio, descansar la mente con relajación o meditación, reírse varias al día, bajarle al estrés, no poner tóxicos en el cuerpo y dormir lo necesario (mínimo 6 horas, con descanso entre las 23 y las 6 especialmente) en un sitio cómodo. Tu cuerpo hace muchas cosas mientras duermes, incluyendo almacenar memoria, crear redes plásticas cerebrales, reorganización neuronal y liberar hormonas que regulan tu metabolismo y niveles de energía.

Después de chequear las condiciones mencionadas conviene preguntarse ¿me despierto descansado/a y con energía?, ¿Noto mi cuerpo agarrotado? Si es así, puede ser que te hayas pasado de tensión y son los músculos los que se quejan, y también puedes haberte excedido en el ejercicio, o tener molestias por sobrecarga mecánica o por estrés.

  • Alimentación

¿Qué otras cosas causan fatiga? Ladrones de energía hay muchos como consumir demasiada cafeína ya sea en gaseosas, té o café. Si además lo haces después del mediodía es probable que influya en la calidad de tu sueño.

Comer comida chatarra. Debes decir “no, gracias” a los alimentos sin valor nutritivo, especialmente al azúcar o a las grasas industriales. Los carbohidratos pueden ser una fuente rápida de energía, pero se agotan rápido. Funcionan así: primero se da un aumento brusco en los niveles de azúcar en la sangre, y la caída posterior, puede provocar hacer que te sientas exhausto/a. Cuando necesitas energía rápida, instintivamente buscas un dulce para tener una fuente de energía y esto puede llevarte a un círculo vicioso.

La sensibilidad o intolerancia alimentaria suele causar síntomas como erupciones cutáneas, problemas digestivos, secreción nasal o dolores de cabeza y fatiga. Un intestino enfermo o inflamado secreta menos serotonina además de todos los problemas que pueda generar. Desinflama y usa probióticos como el kéfir, el kombucha o los fermentados.

Comer muchas veces al día ya que cada proceso digestivo consume energía. O sea que comer cansa. El ayuno intermitente, bajo supervisión profesional, es un gran aliado para mantener cuerpo y mente claras. Otra cara de la misma moneda es consumir muy pocas calorías porque el metabolismo se ralentiza y provoca fatiga.

¿Hay horas del día en que notas un bajón más pronunciado? Es normal sentir una falta de fuerza después de las comidas principales, pero si se hacen varias comidas principales es difícil andar con las pilas cargadas.

Existen alimentos que podrían ayudar a proteger contra el cansancio como pescados azules, plátanos, arándanos, chía, aguacate, frutos secos, yerba mate, ginseng o el chocolate.

Beber demasiado alcohol produce agotamiento cerebral, aparte de dolor de cabeza o malestar físico, y estar deshidratado no permite que las células trabajen bien. Varios estudios han demostrado que incluso una deshidratación ligera puede conducir a niveles de energía más bajos y una menor capacidad de concentración. En un estudio, cuando los hombres se ejercitaron en una cinta de correr y perdieron el 1% de su masa corporal en líquido, reportaron más fatiga que cuando realizaron el mismo ejercicio estando bien hidratados.

  • Alta carga de trabajo

Trabajar en exceso lleva al llamado Síndrome Burnout con un grado máximo que es el de sentirse despersonalizado y actuar con cinismo. Antes de llegar ahí la persona estaba agotada y no era capaz de verlo. La rabia en el agotamiento no se suele volver contra uno/a mismo/a, sino más bien contra los otros que pueden ser los clientes, la pareja, los amigos o la empresa.

Hoy en día es más difícil que nunca dejar el trabajo en la oficina, la pandemia ha mostrado otras formas de trabajar y hoy queremos vivir de otra manera.

¿Pueden las emociones causar fatiga?

Claramente sí. El estrés y las emociones movilizan hormonas y muchas partes del sistema nervioso que luego se tienen que recuperar. Tener emociones negativas se traduce en mayor secreción de cortisol y en menores defensas y mayor destrucción neuronal. Si bien un poco de estrés es normal, los niveles excesivos son destructivos a nivel neuronal y corporal.

Cuando el estrés se alarga en el tiempo se convierte en distrés. Aparece el cansancio, la fatiga, la desgana, la irritabilidad y la sensación de bloqueo mental.

El estrés se termina manifestando en muchos ámbitos y de maneras muy diversas. Te invito a reflexionar acerca de ello con las siguientes preguntas: ¿Tienes muchas dudas en tu vida? ¿Te asusta el futuro? ¿Te preocupa su salud y quién le cuidará? ¿Tienes miedo de que ya no te necesiten? ¿Temes por su trabajo? ¿por tu pareja? ¿La relación con padres, pareja, hermanos o hijos no es buena? ¿Hay estrés por problemas financieros o personales? ¿Sentimiento de que ya no tiene control sobre su vida? ¿Te sientes cansado, triste e irritable todos los días y no sabes por qué?

¿Puede el aburrimiento causar fatiga? SÍ, porque la persona se siente desmotivada, aunque una dosis de aburrimiento tampoco viene mal si queremos ser más creativos.

¿Puede la soledad causar fatiga? También. Somos seres sociales que necesitamos del contacto y del grupo y quizás estemos ya cansados de las limitaciones que ha impuesto la situación actual de pandemia.

¿Eres controlador/a o perfeccionista? o Son causas perdidas. Intentar alcanzar la perfección, algo que es, en todo caso, imposible, nos lleva a trabajar con más intensidad y durante más tiempo del que sería necesario para obtener buenos resultados. En consecuencia, nos imponemos metas tan irreales que son muy difíciles o imposibles de alcanzar y, al final, no le vemos el sentido ni la satisfacción personal a lo que hacemos.

¿Haces una montaña de un grano de arena? Si tu foco tiene el lente negro siempre anticiparás lo negativo. Me van a despedir, me va a dejar, nunca lo conseguiré, etc. La rumiación mental deja exhausto. Cuando te encuentres pensando ese tipo de cosas te invito a respirar profundamente e intentar ver las cosas con perspectiva o a contarte un chiste. El humor produce un descanso cerebral enorme.

Descodificación Biológica: Análisis del estrés emocional

Este tipo de estrés emocional puede afectar a tu energía y la Descodificación Biológica nos cuenta algunos de los conflictos que pueden estar en el origen del síntoma.

Por ejemplo, la fatiga se puede vincular a muchas afecciones, inclusive:

  • Ansiedad: por miedo al futuro (ganglios).
  • Depresión: por no poder sobreponerse a las pérdidas (coronarias).
  • Desorientación o consternación: cuando la persona rompe su rutina y se queda sin marco o estructura sobre la que apoyarse (colectores renales).
  • Fallos en la atención, concentración o la memoria: por sentir pena ante la separación, no poder estar en grupo, etc. (piel) o por exceso de inputs o por desorden.
  • Irritabilidad: falta de paciencia, sentir injusticia, falta de respeto, etc. (estomago, intestino).
  • Rupturas musculares: sentir impotencia.
  • Fatiga mental: por dudas continuas (glándula suprarrenal). La fatiga suprarrenal deja a las personas agotadas, irritables e infelices porque el exceso de cortisol impide la absorción de la serotonina química del cerebro que ayuda a mejorar el humor, produce ansiedad y un estado de ánimo bajo, y deja la puerta abierta a un exceso de producción de insulina por el páncreas. Afecta más a mujeres que hombres y está en relación con la vida multitarea.

Fatiga emocional: ¿Cómo superarla?

Incorporar algunos cambios en tu estilo de vida puede mejorar tus niveles de energía y tu calidad de vida en general. Te invito a hacer un seguimiento sobre la fatiga escribiendo un diario para así ayudarte a identificar cuáles son los momentos usuales durante el día en que te sientes más o menos cansado/a.

Haz ejercicio con regularidad, no te lo saltes. Casi cualquier persona, a cualquier edad, puede hacer algún tipo de actividad física. El ejercicio moderado sube la energía vital. Cambia los comportamientos sedentarios por otros más activos como, por ejemplo, ponte de pie en lugar de sentarte siempre que sea posible, sube sobre las puntas y los talones, usa las escaleras en lugar del elevador y camina en lugar de conducir distancias cortas.

Practica ejercicio suave, Tai chi, yoga o gimnasia de columna. Un estudio de la University of Georgia, en el que las personas activas que comenzaban a practicar deporte eran mucho más enérgicas que las sedentarias y decían sentirse mucho menos fatigadas son la prueba de que nos tenemos que mover.

Haz ejercicios de respiración con períodos de apnea al final de la espiración. Se recomienda un ciclo de 8 tiempos de inspiración, 4 de apnea, espiración larga y aguantar lo mas que puedas en apnea. Se ha comprobado que produce la regeneración de las partes blandas del cuerpo.

La clave de la hidratación es beber lo suficiente como para mantener niveles apropiados de hidratación. Los síntomas comunes de la deshidratación incluyen sed, fatiga, mareos y dolor de cabeza.

Si bien probablemente no puedas evitar situaciones estresantes puedes aprender a regular las emociones que te producen esas situaciones que por lo general son repetitivas. Desarrollar estrategias impactará positivamente en todos los aspectos de tu vida.

Deja de complacer a todos y empieza por decir si o no cuando convenga (asertividad). Ahorrarás la energía para lo verdaderamente importante.

Ten orden externo lo que significa que hay orden interno. Lo mejor que puedes hacer al final del día es dejarlo todo recogido y ordenado para el día siguiente, te ayudará a tener una actitud positiva por la mañana.

Deja de comprobar en las pantallas los últimos mensajes. Hay un momento para decir basta a las conexiones internas para empezar a decir a la conexión más importante que es contigo mismo/a.

Por aquí te dejo un video que grabé hace un tiempo en el que te hablo sobre cómo la Descodificación Biológica nos da las herramientas para fortalecer el campo emocional, por tal de fortalecer nuestro sistema inmune. Espero que lo disfrutes 🙂

© Instituto Ángeles Wolder – Todos los derechos reservados.

Aclaración: La Descodificación Biológica es un acompañamiento emocional complementario, no sustitutivo de ningún otro tratamiento médico, que el cliente escoge libremente para su bienestar emocional. Debe aclararse que el Instituto Ángeles Wolder no da consejos médicos ni recomienda finalizar ningún tratamiento.

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Ángeles Wolder

Ángeles Wolder

Directora Instituto Ángeles Wolder. Autora del Libro “El Arte de Escuchar el Cuerpo” y de "El reflejo de nuestras emociones: la descodificación de los sentimientos a través del cine". Es licenciada en Kinesiología, Profesora en Enseñanza Universitaria, Licenciada en Antropología Social y Cultural y Máster en Psicosociología. Desde hace 10 años se ha centrado en comprender y observar cómo el ser humano y la humanidad gestionan los conflictos emocionales.
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