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¿Qué es eso que estudias?

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Cuando elegí formarme en Descodificación Biológica no tenía muy claro dónde me metía, qué materias se impartirían ni si me serviría en un futuro como medio de vida. La confusión se desvaneció con la primera exprimida vocal de Ángeles Wolder Helling. Aquella mujer menuda, de limpia mirada, había tocado una tecla en mí que hizo resonar cada una de las palabras, todas correspondían a una metáfora o analogía de lo que había sido hasta aquel momento mi forma de estar en este mundo. Una forma que no me llevaba a tierra firme sino a la más absoluta deriva emocional y personal, con episodios repetitivos deprimentes, una imagen distorsionada con el tiempo de mí misma, que me separaba cada vez más de mi autenticidad, adicciones varias sin entrar en detalles y estado de salud débil y en bucle.

Cuando decidí responsabilizarme y dejar de culpar al resto de todo lo que me pasaba (padres, abuelos, parejas…) llegó el Instituto a mi vida. En mi caso tuve el privilegio de dejar la empresa en la que vendía mi tiempo (así lo sentía) y volver a encontrarme con todo aquello que se estaba cocinando a fuego lento en mi interior, sin saber muy bien cómo, pero infinitamente segura del por qué.

Para mí, Descodificación Biológica significa encontrar la aguja en el pajar, pero sin aspavientos porque al final la aguja viene a nosotros. Es poder entender cada una de las vivencias que habían construido mi persona, mi estructura como ser sintiente, mi manera de funcionar en el mundo, los comportamientos con sus respectivos resultados frustrados y la mayoría de síntomas o pequeñas enfermedades que me acompañaron a lo largo de mi camino hasta hoy.

Cuando pude comprender todo aquello, supe que me acababa de conocer, que mi ser salía verdaderamente a la luz y se conectaba con mi cuerpo, mis sentimientos, mis pensamientos, mis experiencias;  todas aquellas partes que antes habían estado por separado ahora formaban una única yo.

Sumergirte en el poder de la Lógica Biológica te descifra de un plumazo el código de la salud y la enfermedad, que ambas van juntas porque por separado nunca hubiera habido evolución humana, nunca se hubiera dado el desarrollo orgánico del que actualmente disfrutamos porque la adaptación al medio hubiera sido imposible si nuestra biología no hubiera dado esa transformación constante para conseguir siempre la supervivencia.

Teniendo esto claro, todas las estrategias que nos han permitido perpetuar la especie y la vida deberían seguir con nosotros en nuestro código interior, en nuestra vivencia antropológica, en nuestra filogénesis, y así lo hacen aflorando en las situaciones más inesperadas, para aquellas que no estamos preparados y que nos someten a un miedo indescriptible. Sería algo así como sentir que corremos delante del león que nos quiere devorar como hace años sentimos en la Sabana Africana.

Entender y asumir que en nuestra biología nada pasa por azar, por mala suerte o porque mis familiares lo padecieron antes, no es tarea fácil porque es la impronta que nos dejan la mayoría de explicaciones sobre la enfermedad. Detrás de cada persona hay una vivencia diferente, un modelado diferente y paquete de respuestas diferentes en base a aquellas experiencias. El sentido y la etiqueta otorgada (bueno o malo) juega desde nuestra temprana edad un papel muy importante en lo que luego nos hace ser o sentir de una manera determinada.

Somos como una memoria que actúa en base a los archivos límbicos que en determinadas ocasiones nos pusieron a salvo en circunstancias sentidas y vividas como “peligro de muerte”.

Para poder transformar algo es necesario saber de qué está hecho, cuál es el origen de su material, y a partir de ahí poder sacar y poner en práctica todos los recursos de alquimista que poseemos. Porque los tenemos, somos la especie que más se ha especializado y todo ello gracias al cambio, a la adaptación del medio y a la transformación biológica.

Es así como se transforman las cosas en Descodificación Biológica, es ir al origen de algo para poder transformarlo en otra cosa sin tener que omitirlo porque hizo su función, aunque quizás ahora ya no sea necesario y se haya convertido en algo perjudicial para nuestra existencia. Es encontrar la aguja en el pajar, pero removiendo la cantidad justa de paja, es volverse más y esperar que la aguja nos aparezca delante.

Artículo escrito por Laura Hernández, alumna del Diplomado en Descodificación Biológica del Instituto Ángeles Wolder, nos comparte cómo descubrió la Descodificación y cómo su vida se ha transformado desde entonces. Este artículo es parte de la Revista nº5, Edición Especial: Ámbito Profesional.

© Instituto Ángeles Wolder – Todos los derechos reservados.

Aclaración: La Descodificación Biológica es un acompañamiento emocional complementario, no sustitutivo de ningún otro tratamiento médico, que el cliente escoge libremente para su bienestar emocional. Debe aclararse que el Instituto Ángeles Wolder no da consejos médicos ni recomienda finalizar ningún tratamiento.

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Instituto Ángeles Wolder

Instituto Ángeles Wolder

Centro especializado en Descodificación Biológica y Terapia Integrativa que tiene como objetivo contribuir al bienestar emocional de las personas.

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