El apego es el lazo emocional que se forma entre un bebé y sus cuidadores principales, generalmente la madre o el padre. Este vínculo es crucial ya que proporciona al niño un sentido de seguridad y protección, lo que le permite explorar el mundo con confianza.
El apego no sólo se refiere a la cercanía física, sino que está ligada con una conexión emocional profunda que ayuda al niño a sentirse seguro y amado.
En este artículo, haremos un recorrido por los distintos tipos de apego existentes y hablaremos sobre cómo identificar y entender cada uno de ellos para tener relaciones interpersonales saludables.
Índice
¿Qué es el apego?
¿Alguna vez te has preguntado por qué repites ciertos patrones en tus relaciones? ¿Por qué quieres alejarte de tu pareja cuando sientes que está demasiado involucrada en la relación? ¿Sientes que todas las personas de tu alrededor te van a abandonar? Las respuestas a estas preguntas pueden tenerlas la teoría del apego.
John Bowlby formuló la teoría del apego, que postula la propensión innata de las personas a formar vínculos emocionales estrechos con figuras específicas a lo largo de la vida. Según Bowlby, las experiencias tempranas con los cuidadores influyen profundamente en la capacidad futura del niño para establecer vínculos afectivos.
Observó que las relaciones madre-hijo no solo afectan la satisfacción inmediata del bebé, sino también su salud emocional a largo plazo. Los niños y niñas que experimentan una relación de apego segura con sus cuidadores desarrollan una mayor confianza para mantener relaciones más satisfactorias.
Es por ello que el apego se define como un vínculo emocional profundo entre dos personas, es decir, entre el bebé y su cuidador principal. Este vínculo se caracteriza por la búsqueda de cercanía y la sensación de seguridad que experimenta el niño o niña en presencia de su figura de apego.
¿Qué NO es apego?
El término “apego” no debe confundirse con la dependencia emocional. Aunque ambos implican vínculos afectivos, el apego se refiere a la conexión emocional natural y necesaria que los seres humanos desarrollan desde la infancia con figuras cuidadoras, como padres o cuidadores principales. Esta conexión proporciona seguridad y facilita el desarrollo emocional y social de la persona.
En contraste, la dependencia emocional implica una necesidad excesiva y poco saludable de otra persona o cosa para mantener el bienestar propio, a menudo sacrificando la autonomía personal. Mientras el apego promueve relaciones seguras y estables, la dependencia puede generar relaciones desequilibradas y vulnerar la capacidad individual para gestionar emociones y tomar decisiones independientes.
Diferencias entre apego y vínculo
En la actualidad tenemos acceso a infinidad de información sobre cómo es el proceso de apego y vinculación con nuestra figura de referencia y cómo eso influye en nuestras relaciones futuras como adultos. Pero, ¿qué diferencia hay entre el apego y el vínculo afectivo?
El proceso de formación del vínculo comienza entre la madre y el bebé en las primeras horas después del nacimiento. Este vínculo inicial es crucial, ya que establece la primera conexión afectiva y física. En cambio, el apego se desarrolla durante los primeros meses de vida y se refiere a la relación continua de contacto y afecto que el bebé establece con su madre.
Ambos conceptos, vínculo y apego, son fundamentales para el desarrollo emocional, conductual, cognitivo y social del niño o niña. Una relación temprana sólida y segura proporciona la base sobre la cual el infante construirá sus futuras relaciones y desarrollará sus estrategias adaptativas como adulto.
Tanto el vínculo como el apego van a ser los cimientos afectivos sobre los que se va a construir la relación entre ambos padres y el recién nacido.

Tipos de apego y sus características
Mary Ainsworth, colaboradora de Bowlby, identificó tres tipos de apego en los/as niño/as: seguro, inseguro-evitativo y ambivalente, a través del experimento de la “situación extraña”. Posteriormente, se introdujo una cuarta categoría, el apego desorganizado.
Los tipos de apego se caracterizan por diferentes comportamientos y respuestas emocionales hacia los cuidadores, y estos patrones influyen en la capacidad del niño/a para regular el estrés, la frustración y desarrollar relaciones saludables y enriquecedoras.
¿Qué tipos de apego existen?
Los tipos de apego existentes son cuatro, donde cada uno de ellos posee unas características definitorias. Cabe resaltar la importancia de tener en cuenta qué tipo de apego hemos tenido en la infancia, ya que estará influido en cómo nos relacionamos con nuestros iguales y nuestro entorno en la edad adulta.
A continuación, se muestran las principales características de los tipos de apego.
- Apego seguro: Los niños muestran conductas de exploración activa; experimentan malestar durante la separación del cuidador/a, pero al reunirse con él o ella, responden de manera positiva y se consuelan fácilmente. Este tipo de apego fomenta la autoestima y la capacidad de establecer relaciones saludables en la adultez.
- Apego inseguro-evitativo: Los infantes muestran comportamientos de distanciamiento, es decir, no lloran durante la separación del cuidador/a, por lo que se centran en el juego y evitan el contacto cercano. Esto hace que el niño o niña evite buscar consuelo en sus cuidadores y prefiera la autogestión de las emociones. En la adultez, pueden tener dificultades para formar relaciones cercanas y confiar en los demás.
- Apego ambivalente o ansioso: Los niños reaccionan de forma intensa a la separación, presentan conductas ansiosas y de protesta, muestran rabia, no se calman fácilmente y cuando la figura de apego vuelve no retoman la exploración. Muestran inseguridad y desconfianza en la disponibilidad de sus cuidadores. Además, tienden a ser dependientes y ansiosos, lo que dificulta la exploración y el desarrollo de la autonomía.
- Apego desorganizado: Los niños muestran conductas desorientadas en presencia del cuidador y sus comportamientos son contradictorios y caóticos debido a la presencia de cuidadores negligentes o abusivos. Este tipo de apego se asocia con una mayor predisposición a problemas emocionales en la vida adulta.
Con esta clasificación, podemos observar cómo se desarrollan y se mantienen los vínculos afectivos a lo largo de la vida y las implicaciones sociales y emocionales de estos procesos. Es por ello que te invito a que utilicemos este conocimiento sobre los tipos de apego para conocernos y conocer, para protegernos y proteger, para querernos bien y querer.
Cómo identificar los tipos de apego
Al inicio de este artículo, te hice unas preguntas y te comenté que las respuestas podrían estar en la teoría del apego. Ha llegado el momento de darles una respuesta.
En este apartado podrás observar cada una de las características que posee una persona con respecto a los tipos de apego y ejemplos de la manera de pensar que tienen los/as niños/as y adultos de cada uno de los apegos de los que se habla en este artículo.
| Tipo de apego | Conducta infantil | Características de los adultos | Formas de pensar |
| Seguro | Confían en su figura de apego y saben que es su fuente de apoyo, a quienes pueden acudir si sus exploraciones del entorno involucran situaciones de peligro. El niño o niña muestra baja ansiedad o estrés. Se caracterizan por expresiones faciales de alegría. Cuando están enfadados/as, tienden a aceptar su ira, expresan el enojo de manera controlada y buscan soluciones a la situación. | Poseen la capacidad para tener buenas relaciones, comunicación con los demás y cuentan con apoyo social. Afrontan los conflictos y dificultades. Disfrutan del tiempo en pareja y del placer. Buena autoestima. | María tiene una relación cercana con su mejor amiga, Sofía. Cuando María atraviesa una situación difícil en su trabajo, sabe que puede contar con ella para escucharla y ofrecerle apoyo emocional sin juzgarla. Se siente segura en su relación de amistad. |
| Inseguro-evitativo | Perciben que cualquier intento de búsqueda de consuelo terminará en agresión, violencia, burla o desprecio. Perciben una falta total de protección y seguridad. Crean situaciones en las que puedan sentirse seguros/as sin depender de los demás. | Tienen escasa emocionalidad. Suelen alejarse de las relaciones íntimas. Incapacidad para compartir emociones o sentimientos. Evitan los conflictos. Necesidad de independencia. Búsqueda intencionada de la soledad y la incomodidad en las relaciones personales. Temor profundo a comprometerse con otras personas en amistades o relaciones de pareja. Preferencia por trabajos solitarios. | Marta tiene una relación con su madre que tiende a ser distante emocionalmente. Cuando Marta intenta hablar sobre sus sentimientos o problemas personales, su madre cambia rápidamente de tema o minimiza la importancia de lo que ella está sintiendo. Marta ha aprendido a no compartir aspectos emocionales con su madre para evitar sentirse rechazada o incomprendida. |
| Ambivalente o ansioso | Carecen de la certeza de contar con el apoyo necesario en momentos de necesidad. Muestran una exploración restringida marcada por la constante inseguridad. Poseen alta ansiedad y baja evitación, revelando inseguridad en el apego. Fuerte necesidad de cercanía. Temor a ser rechazado/a. El estado emocional predominante es la preocupación y el miedo a la separación. Baja tolerancia al dolor. | Desconfían de los extraños y les cuesta fiarse de los demás. Son incapaces o están reacios a acercarse a otras personas. Cuando están en pareja son personas dependientes del otro/a. Son incapaces de afrontar una separación. Los conflictos les producen angustia y piensan más en los/as otros/as que en sí mismos/as. Muestran temor al abandono. Viven su día a día en una ambivalencia entre la aproximación y el rechazo a los demás. | Juan, constantemente, busca la validación y atención de su pareja. Cuando su pareja está ocupada con el trabajo y no responde de inmediato a sus mensajes, empieza a preocuparse de que algo esté mal. Incluso interpreta los pequeños gestos de distracción de su pareja como señales de que está perdiendo el interés en él. Necesita de forma constante palabras de afirmación y cercanía física para sentirse seguro en la relación. |
| Desorganizado | No pueden lograr una emancipación física y emocional, y se ven obligados/as a permanecer en la proximidad de sus cuidadores, manifestando ansiedad tanto en su presencia como en su ausencia. Este estilo deja una huella profunda en la personalidad y en la autoimagen de los/as niños/as. | Tienen dificultad para establecer nuevas relaciones y viven los conflictos de forma dramática. Son incapaces de demostrar afectos significativos. Alteración o cambio en la manera en que perciben a los demás. Muestran conductas contradictorias. | Carlos mantiene una relación complicada con su jefe en el trabajo. A veces, se siente atraído por la cercanía y la aprobación de su jefe cuando recibe elogios por su trabajo. Sin embargo, también experimenta momentos en los que se siente abrumado por la autoridad de su jefe y evita comunicarse con él por miedo a ser criticado o enfrentar conflictos. |
El tipo de apego será determinante en la adquisición de habilidades interpersonales, el estilo de respuesta a las demandas y las habilidades de solución y afrontamiento de problemas que se manifestarán a lo largo de la vida.
La dependencia, ya sea a personas o a objetos, tiene una clara relación con la imposibilidad de separarse de algo. A soltar y dejar ir de adultos se aprende en la infancia.
¿Por qué es importante conocer los tipos de apego?
Entender los tipos de apego nos proporciona una perspectiva profunda sobre cómo nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás en diferentes contextos y situaciones de la vida diaria.
En primer lugar, el conocimiento sobre el apego nos ayuda a comprender nuestros propios patrones emocionales y comportamentales. Al reconocer e identificar el tipo de apego podemos ser conscientes de cómo enfrentamos la intimidad, la confianza y la vulnerabilidad en nuestras relaciones personales. Esto no solo mejora nuestra autoconciencia, sino que también nos capacita para cultivar vínculos afectivos más saludables y satisfactorios con nuestra familia, amigos y parejas.
Además, el conocimiento sobre los tipos de apego es fundamental en la crianza de nuestros hijos e hijas. Como padres, somos las figuras primarias de referencia de nuestros/as hijos/as. Comprender cómo nuestras interacciones y respuestas afectivas influyen en el desarrollo emocional de los/as niños/as nos permite brindar un entorno seguro y estable donde puedan sentirse seguros/as de expresar sus emociones.
Finalmente, el entendimiento del apego también impacta en nuestras relaciones interpersonales cotidianas. Nos permite identificar de la mejor manera posible cómo manejamos las emociones y necesidades de los demás, así como las nuestras propias, en situaciones de intimidad, amistad o trabajo. Al ser conscientes de nuestros patrones de apego, podemos desarrollar habilidades de comunicación más efectivas, gestionar conflictos de manera constructiva y nutrir conexiones significativas con quienes nos rodean, promoviendo así relaciones más satisfactorias y enriquecedoras a lo largo del tiempo.

Cómo acompañar los tipos de apego
El acompañamiento del apego en terapia se va tejiendo a través de la comprensión profunda y la empatía. Se trata de explorar juntos los lazos emocionales que nos unen a nuestras figuras de referencia desde la infancia, entendiendo cómo estas conexiones moldean nuestra forma de relacionarnos en el presente. En cada sesión, abrimos un espacio seguro para explorar las raíces de esos vínculos, honrando cada experiencia y emoción que surja.
El proceso terapéutico se centra en reconstruir y fortalecer esos lazos de manera sana y equilibrada. A través del diálogo amoroso y la reflexión consciente, vamos descubriendo cómo las dinámicas familiares y relacionales han influido en nuestro sentido de la seguridad y confianza. Con cada paso, nutrimos la capacidad de establecer relaciones más auténticas y satisfactorias.
En la terapia, el apego se abraza como una parte esencial del ser humano, un tejido vivo que merece ser comprendido, sanado y transformado con amor.
Para aprender a identificar los tipos de apego y vínculos de tus consultantes, y ver más allá de la historia que te narra la persona, la Formación en Herramientas e Intervención Terapéutica te proporcionará todas las herramientas necesarias para personalizar los acompañamientos en función del tipo de apego de tus consultantes, consiguiendo, así, resultados transformadores.
Ejercicio para identificar tu tipo de apego
Te propongo un ejercicio para identificar tu tipo de apego.
Mediante este ejercicio podrás reconocer y comprender tu patrón de apego predominante. Realizarás una reflexión sobre tus emociones, los patrones recurrentes en las relaciones y conectarás con tu historia familiar.
Cuando sientas que es el momento, aquí te dejo la propuesta de ejercicio:
- Busca un momento y un lugar tranquilo y reflexiona sobre tus relaciones pasadas y actuales. Piensa en cómo te sientes cuando estás cerca de alguien importante para ti (pareja, familiares cercanos, amigos/as).
- Escribe en una hoja de papel las emociones principales que experimentas en estas relaciones.
- ¿Te sientes seguro/a y confiado/a?
- ¿O tiendes a sentir ansiedad, miedo al abandono o una necesidad intensa de de cercanía?
- Observa si existen patrones recurrentes en tus relaciones.
- ¿Sientes que buscas constantemente la aprobación o el afecto de los demás?
- ¿Tiendes a mantener cierta distancia emocional o independencia incluso cuando estás en una relación cercana?
- Reflexiona sobre cómo eran las relaciones entre tus padres o cuidadores principales cuando eras niño/a.
- ¿Recuerdas sentirte seguro/a y protegido?
- ¿Hubo momentos de incertidumbre, falta de disponibilidad o inconsistencia en la atención?
- Piensa en la manera en la que tu familia abordaba las emociones, las necesidades y la intimidad.
- ¿Cómo crees que ha influido en tu forma de vincularte con los demás?
Acoge todas estas sensaciones y acéptalas tal y como son, dándoles un lugar en ti. Recuerda que el hecho de tener un tipo de apego u otro en la infancia no determina las personas que queremos ser. Esto te ayudará a comprender mejor tus relaciones actuales y potenciales áreas de crecimiento personal y emocional.





