Incontinencia urinaria y terrores nocturnos en niños: qué expresan y cómo acompañarlos

En este artículo

La incontinencia urinaria y los terrores nocturnos en niños pueden ser una forma de expresar un conflicto emocional cuando no tienen una causa física clara. Junto con las pesadillas, están entre los síntomas más comunes de la infancia, una etapa de grandes cambios y desarrollos en la que los niños y niñas pueden enfrentar diversos desafíos emocionales.

Por eso, una vez descartadas las causas médicas, es importante considerar el impacto del mundo emocional del niño y la niña. En este artículo verás qué puede expresar cada síntoma, un caso real y cómo acompañarlo en terapia desde un enfoque individual, familiar y sistémico.

¿Por qué un niño puede tener incontinencia urinaria por causas emocionales?

La incontinencia urinaria, tanto diurna como nocturna, es la incapacidad del niño o la niña para controlar la orina. Cuando no tiene una causa física clara, puede ser una señal de que el niño está enfrentando algún tipo de conflicto emocional; la American Academy of Pediatrics también recoge los problemas emocionales entre sus causas posibles.

A través de la incontinencia, el niño o la niña puede estar intentando marcar su territorio, una respuesta instintiva que podría estar vinculada a la necesidad de protegerse de una amenaza percibida.

Los niños pueden sentir miedo o incomodidad por situaciones concretas de su entorno, y muchas veces expresan esos sentimientos con el comportamiento, sin palabras. La incontinencia puede ser una manera de comunicar que algo no está bien, que hay una situación que les genera inseguridad y que necesitan delimitar su espacio para sentirse seguros.

Terrores nocturnos y pesadillas en niños: ¿en qué se diferencian?

Los terrores nocturnos son episodios de miedo intenso que ocurren durante el sueño profundo; las pesadillas son sueños que provocan miedo y que el niño suele recordar al despertar. Los dos son una manifestación común de las dificultades emocionales en los niños y niñas.

Terrores nocturnosPesadillas
Qué sonEpisodios de miedo intensoSueños que provocan miedo
Cuándo aparecenDurante el sueño profundoMientras el niño sueña
Cómo se vivenPueden ser perturbadores para el niño y para los padresEl niño suele recordarlas al despertar
Qué pueden expresarMiedos y ansiedades que no se expresan durante el díaMiedos no enfrentados y situaciones que generan estrés o ansiedad
Terrores nocturnos y pesadillas en niños.

¿Qué expresan los terrores nocturnos y las pesadillas?

Los terrores nocturnos y las pesadillas pueden ser una forma de procesar los miedos y ansiedades que el niño no expresa durante el día. Su mente utiliza la noche para sostener y, en cierta medida, resolver estos conflictos internos. Las pesadillas pueden representar los miedos no enfrentados y las situaciones que le generan estrés o ansiedad.

Un caso real: cuando el síntoma habla de un miedo

Quiero compartir un caso real que muestra cómo los síntomas de los niños nos hablan de las dificultades y los miedos que están afrontando, y de experiencias que han vivido antes.

Los primeros síntomas: pesadillas e incontinencia

Es el caso de una niña que, con casi 3 años, empezó a mostrar signos como pesadillas recurrentes y cambios en su actitud. Inicialmente, sus padres pensaron que estos cambios podían estar asociados a pequeños ajustes en su vida cotidiana, pero cuando empezó a hacerse pis encima durante el día y a veces de noche, supieron que algo más serio estaba ocurriendo.

Notaron que también había comenzado a tener miedo de jugar a juegos que antes disfrutaba, como jugar con dinosaurios o al pilla-pilla.

El origen: un niño que la agredía en el parque

Un día, mientras estaban en el parque, sus padres vieron cómo un niño agredía constantemente a su hija sin intervención de ningún adulto. Su reacción inicial fue alejarla y pedirle al niño que se detuviera, pero la niña entró en un estado de hiperventilación y pidió irse del parque.

Este incidente se repitió, y notaron que la simple presencia del niño agresor en la escuela o en el parque desencadenaba episodios de incontinencia urinaria en la niña. Esto los llevó a hablar con ella sobre cómo defenderse y buscar alternativas. Le explicaban que podía expresar lo que no le gustaba y pedir ayuda, pero también reforzaron la importancia de alejarse de situaciones que no podía manejar sola.

La situación se complicó con más pesadillas y cambios de comportamiento, incluyendo una mayor necesidad de la presencia materna y terrores nocturnos. Tras descartar causas médicas, se enfocaron en abordar el problema desde una perspectiva emocional.

Cómo acompañarla: terapia, marionetas y un T-Rex

La madre trabajó en terapia personal para fortalecer sus propios recursos en relación con su sensación de culpabilidad por no haber puesto un límite al otro niño y a la madre de este en el momento en que fue testigo de la agresión.

Casualidad o no, al salir de la consulta con el terapeuta, se encontró con la madre del niño y pudieron comunicarse y abordar el problema desde una perspectiva compasiva y colaborativa. Su sensación fue la de encontrar a una madre que también libraba sus propias batallas para ayudar a su hijo. En ese encuentro de breves palabras y miradas compasivas entendió que estaba bien que la vida las hubiera encontrado por casualidad.

Por recomendación de una amiga psicoterapeuta, trabajaron con la niña la expresión de la rabia y los conflictos con marionetas. Este recurso ha sido fundamental para que ella pudiera compartir cómo se sentía y expresara la rabia que no pudo sacar en su momento. Con las marionetas pudieron construir historias en las que ella tenía que ayudarlos a solucionar problemas similares.

Otra actividad que les sirvió para ayudarle a resignificar la historia fue comprar un dinosaurio T-Rex y pintarlo y decorarlo como a ella le gustara. Le puso colores, bolitas y con goma eva le preparó un helado. Con este trabajo resignificó la figura del “agresor” en forma de T-Rex hasta convertirlo en un juguete más. Ahora es su “hija” y ella la cuida porque es pequeña y necesita ayuda.

A las dos tardes de realizar estas actividades, dejó de tener incontinencia urinaria y desaparecieron los terrores nocturnos. Y así ha seguido.

Se trata de mirar qué información nos da el síntoma y actuar en consecuencia. Ella no tenía la forma de decirles que tenía miedo si no era con los síntomas, pero está aprendiendo a poner palabras y a solucionar los conflictos de manera sana

Trabajo con  niños de la expresión de la rabia y los conflictos con marionetas.

¿Cómo acompañar en terapia a un niño con incontinencia urinaria o terrores nocturnos?

Acompañar la incontinencia urinaria, los terrores nocturnos y las pesadillas en terapia implica un enfoque integral que considera los aspectos individuales, familiares y sistémicos del niño.

Enfoque individual: ¿qué le da miedo al niño?

Desde la perspectiva individual, es fundamental identificar qué cambios o situaciones concretas han desencadenado el miedo o el trauma en el niño. La incontinencia urinaria puede ser una respuesta a una amenaza percibida y reflejar una sensación de indefensión. Conviene investigar:

  • Causas del miedo: ¿qué evento o persona le está generando miedo? ¿Cuándo empezó ese miedo?
  • Contexto de la amenaza: ¿el “depredador” (la persona o situación amenazante) está cerca o ya se ha alejado del entorno del niño? Si la amenaza está cerca, el niño puede tener episodios de incontinencia más frecuentes en su presencia.
  • Reacción del niño: ¿cómo se manifiesta la incontinencia? ¿Es más frecuente en ciertos lugares o situaciones?

Enfoque familiar: ¿qué ocurre a su alrededor?

A nivel familiar, es esencial comprender la dinámica que rodea al niño y cómo puede estar contribuyendo a sus síntomas, porque la familia influye mucho en su percepción de seguridad. Conviene considerar:

  • Beneficio secundario: ¿qué beneficio secundario aparece en la familia cuando se manifiesta el síntoma?
  • Habilidades parentales: ¿tienen los padres o cuidadores dificultades para establecer límites claros? Los niños a menudo reflejan las capacidades emocionales y de manejo de sus padres y madres.
  • Modelos de reacción asertiva: ¿saben los padres y madres defenderse y poner límites? Si a ellos les cuesta, es probable que al niño también. Los padres son los referentes de sus hijos en los primeros años de vida, y sus conductas motivan el aprendizaje y el desarrollo de las habilidades sociales de sus hijos.

Enfoque sistémico: ¿qué patrones se han transmitido en la familia?

En el nivel sistémico, es importante analizar los patrones de comportamiento y aprendizaje que se han transmitido dentro de la familia:

  • Momentos de indefensión familiar: situaciones en las que la familia no pudo establecer límites o defender su territorio emocional, y que pueden haber dejado un patrón de respuesta de huida o parálisis ante las amenazas.
  • Aprendizaje transgeneracional: cómo han manejado situaciones similares las generaciones anteriores y qué comportamientos se han aprendido y perpetuado.
  • Referentes de seguridad: los niños necesitan modelos que sepan establecer límites y defenderse de manera no agresiva. Ofrecerles estos referentes les ayuda a desarrollar sus propias habilidades de defensa y a sentirse seguros.

Estrategias terapéuticas para la incontinencia urinaria y los terrores nocturnos

Para abordar estos síntomas se pueden aplicar varias estrategias terapéuticas:

  1. Terapia infantil y familiar: trabajar directamente con el niño para ayudarlo a expresar y procesar sus miedos y traumas, con técnicas como el juego terapéutico, el dibujo creativo, los cuentos o las marionetas, e involucrar a la familia en el proceso para mejorar la comunicación, establecer límites claros y abordar las dinámicas disfuncionales que puedan estar contribuyendo a los síntomas.
  2. Terapia con los padres y madres: ayudarles a desarrollar habilidades para establecer límites y manejar el comportamiento del niño, con técnicas de disciplina positiva y estrategias para mejorar la comunicación y la resolución de conflictos.
  3. Intervención en el entorno escolar: si las amenazas o los conflictos están en la escuela, trabajar con los educadores y otros profesionales para asegurar un ambiente seguro y de apoyo para el niño.

Aprender a acompañar a las familias

Abordar la incontinencia urinaria y los terrores nocturnos en niños y niñas desde la terapia requiere un enfoque holístico e integral que considere los aspectos individuales, familiares y sistémicos. Ofrecer un entorno seguro, enseñar habilidades de defensa y establecer límites claros es fundamental para ayudar a los niños a superar sus miedos y desarrollar una sensación de seguridad y control en sus vidas. Al trabajar juntos como familia y comunidad, podemos apoyar mejor a nuestros niños en su camino hacia el bienestar emocional.

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Preguntas frecuentes sobre la incontinencia urinaria y los terrores nocturnos en niños

¿La incontinencia urinaria en niños puede tener causas emocionales?

Cuando no tiene una causa física clara, la incontinencia urinaria en niños puede ser una señal de un conflicto emocional. El niño puede estar intentando marcar su territorio ante una amenaza percibida y comunicar, sin palabras, que hay una situación que le genera inseguridad.

¿Qué diferencia hay entre los terrores nocturnos y las pesadillas?

Los terrores nocturnos son episodios de miedo intenso que ocurren durante el sueño profundo y pueden ser perturbadores para el niño y para los padres. Las pesadillas son sueños que provocan miedo y que el niño suele recordar al despertar.

¿Qué hacer si un niño empieza a hacerse pis encima de repente?

Primero, descartar causas médicas. Después, observar qué cambios o situaciones pueden haber desencadenado un miedo: cuándo empezó, si es más frecuente en ciertos lugares o en presencia de alguien, y qué ocurre en la familia y en la escuela. Con esa información se puede acompañar al niño desde casa y, si hace falta, en terapia.

¿Qué técnicas se usan en terapia infantil para estos síntomas?

En terapia infantil se usan el juego terapéutico, el dibujo creativo, los cuentos y las marionetas para ayudar al niño a expresar y procesar sus miedos. El trabajo se completa con la familia, para mejorar la comunicación y establecer límites claros, y con la escuela cuando el conflicto está allí.

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Aclaración: La Descodificación Biológica es un acompañamiento emocional complementario, no sustitutivo de ningún otro tratamiento médico, que el cliente escoge libremente para su bienestar emocional. Debe aclararse que el Instituto Ángeles Wolder no da consejos médicos ni recomienda finalizar ningún tratamiento.

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Escrito por: Aranzazu Par Wolder

CEO del Instituto Ángeles Wolder, psicoterapeuta y consteladora familiar especializada en trauma y terapia integrativa. Licenciada en Psicología (UB), con formación en Constelaciones Familiares, trauma agudo y complejo y Descodificación Biológica. Desde 2015 dirige el Instituto Ángeles Wolder, acompañando procesos terapéuticos y formando a nuevos profesionales.

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