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Sobrepeso emocional y biodescodificación

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Vivimos constantemente conflictos y a través de nuestros recursos internos podemos ir adaptándonos a las diferentes situaciones. Cuando estos se tornan dolorosos o traumáticos nuestra biología se pone en marcha para sacarnos del conflicto.

En el caso del sobrepeso ocurre exactamente lo mismo, ante un evento traumático la biología se pondrá en marcha para protegernos de la agresión “exterior”. Y ¿Qué sucede? que comemos para huir de frustraciones, para consolarnos, para no hacer frente a los miedos, para castigarnos o premiarnos, para tapar ausencias, etc.

En este artículo abordaremos desde la mirada de la Descodificación Biológica qué aspectos debemos tener en cuenta cuando no podemos bajar de peso y cómo podemos descubrir qué conflictos estamos viviendo que nos llegan a comer de manera poco saludable. 

Qué es el sobrepeso emocional

Sobrepeso en el mundo

El sobrepeso es uno de los problemas que más preocupa a la sociedad. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) actualizados hasta mi conocimiento en enero de 2022, se estima que más del 39% de la población adulta mundial tiene sobrepeso y aproximadamente el 13% tiene obesidad.

Hay veces en las que las personas tratan de “perder” peso y no logran el resultado esperado, ¿Por qué?, porque no sólo es una cuestión de perder o ganar, sino de liberar emociones bloqueadas.

Normopeso, sobrepeso u obesidad

Para calcular si nuestro peso es adecuado a nuestras características físicas se suele emplear el Índice de Masa Muscular (IMC). No podemos tomar este índice como una medida inequívoca, pues también tendremos en cuenta las características del cuerpo, la altura, la forma en la que se acumula la grasa y la edad del cuerpo.

Además, la alimentación y la actividad física juegan un papel fundamental a la hora de determinar si la persona goza o no de una buena salud física y un peso equilibrado.

Si tenemos en cuenta las medidas anteriores podremos determinar si nos encontramos entre las personas con normopeso, sobrepeso u obesidad.

  • Normopeso: Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) una persona se encuentra en una situación de normopeso cuando sus valores se encuentran entre 18.50 y 25. El normopeso indica que una persona no está ni gorda ni delgada, si no que se encuentra dentro de los parámetros óptimos
  • Sobrepeso: Si el IMC es superior a 25, estamos ante un cuerpo con sobrepeso. El sobrepeso es la fase previa a la obesidad.
  • Obesidad: Cuando el valor es superior a 30 se considera como obesidad.

Las personas con sobrepeso y/u obesidad son más propensas a sufrir enfermedades cardiovasculares, trastornos del aparato locomotor y diabetes, entre otros conflictos.

Es por ello que, a parte de una dieta sana y equilibrada y ejercicio físico regular, desde la Descodificación Biológica ponemos el foco en alcanzar el bienestar y el normopeso revisando los conflictos que han activado este exceso de kilos y sus patologías.

Cómo saber si tengo sobrepeso emocional

Antes de empezar, partamos de una idea común: “Todos los cuerpos son bellos, pero no todos los cuerpos son sanos”.

Cuando alguien está muy por encima de su peso normal es complejo identificar las causas que lo han llevado a este punto, ya que este síntoma tiene una dimensión multifactorial. Por lo tanto, puede no tratarse solamente de un conflicto.

Tu cuerpo necesita tu tiempo. En la mayoría de los casos de sobrepeso, esto último se está obviando. A la hora de analizar este síntoma, deberemos pensar en los factores a nivel emocional y a nivel conflictual. Estos van a estar presentes y es de vital importancia desactivarlos si queremos que el peso empiece a normalizarse.

hambre emocional, nuevo livro

El objetivo en la Descodificación Biológica es encontrar cuál es la historia que ha quedado bloqueada para que la persona no tenga un normopeso.

Lo primero que se mira en relación a una persona que tiene sobrepeso es:

  • ¿Qué tipo de sobrepeso tienes? ¿Es por exceso de grasa o tienes retención de líquidos?
  • ¿Dónde está localizado el sobrepeso? ¿Cuál es la forma de tu cuerpo?
  • ¿Te gusta lo que ves cuando te miras al espejo?
  • ¿Existe un conflicto de imagen y, por tanto, de desvalorización? 
  • ¿Qué creencias limitantes están vinculadas al sobrepeso? ¿Qué memorias transgeneracionales están activas?
  • ¿Tienes una alimentación real o emocional? 
  • ¿Cómo aprendiste a comer? ¿Cómo es tu forma de comer?
  • ¿Qué conflictos estás viviendo en relación a tu edad, tu etapa vital y tus relaciones?

Toda esta información es útil para identificar qué conflictos podrían estar activos y la forma en la que se abordarán.

El sobrepeso no es solo una cuestión de calorías ingeridas, sino también de emociones no liberadas.

Ángeles Wolder

Hambre emocional o hambre real

En ocasiones, podemos comer sin tener hambre. Incluso, podemos hacerlo justo después de haber realizado una de las comidas del día. Identificar las diferencias entre hambre real y hambre emocional es algo muy importante para poder controlar esos impulsos, sobre todo en personas con sobrepeso.

Debemos tener claro que la comida no es un enemigo y comer tampoco es algo negativo. 

El problema llega cuando se convierte en una herramienta para afrontar nuestras emociones negativas. Normalmente, cuando pasamos por este hambre emocional, optamos por alimentos poco o nada saludables y acabamos comiendo en exceso, en respuesta a emociones como el estrés, la insatisfacción personal o la ansiedad. 

Uno de los problemas de estos episodios es que, después de comer aquello que nos iba a hacer sentir mejor, nos sentimos aún peor y el sentimiento de culpa se suma a la ansiedad, el estrés, la soledad o la tristeza que sentíamos inicialmente. 

Diferencias entre hambre emocional y hambre real

  • El hambre emocional nos empuja hacia los alimentos para cubrir una necesidad emocional. 
  • En cambio, el hambre real cubre la necesidad de nutrir a nuestro cuerpo. 

Debes saber que en el primer caso nunca quedarás satisfecho/a con una ingesta. Al contrario, el sentimiento o emoción no desaparece y puedes caer en una sensación de frustración al no acabar sintiendo satisfacción. Es posible que pases por un breve momento en el que te sientas bien, pero automáticamente te darás cuenta de que estás pasando por este síntoma y eso te llevará a sentirte peor.

Nutrirse significa incorporar en nuestra alimentación todos los hidratos, las proteínas, los minerales, las vitaminas y las grasas que nuestro cuerpo necesita. 

Ángeles Wolder

Entendamos cómo funciona nuestro cuerpo cuando nos alimentamos. La nutrición llega a nuestro cerebro cuando nuestra alimentación es equilibrada. Cuando comemos una comida que no nos nutre, volveremos a sentir hambre en poco tiempo. Por tanto, si tu dieta está basada en alimentos no nutritivos, el cerebro enviará una señal al cuerpo para que vuelva a comer. 

A la hora de revisar el hambre emocional, es importante tener bien cubiertas las necesidades de hambre real. Si nutrimos bien a nuestro cuerpo y seguimos unas pautas de alimentación saludables, será mucho más fácil identificar los momentos de atracón emocional y empezar a trabajarlos. 

Empieza por vivir el momento presente y darte el valor que tu persona merece.

Cómo aprendimos a comer

Nuestra forma de comer se moldea en el entorno familiar, y lo que llamamos “causas genéticas” del sobrepeso se manifiestan a través de nuestra educación alimentaria, la actividad física de nuestra familia y los alimentos que seleccionamos.

Las fluctuaciones en nuestro estado emocional desempeñan un papel importante en nuestros hábitos alimenticios. Es esencial examinar por qué comemos desde una perspectiva emocional: ¿estamos respondiendo a la tristeza, el miedo, la rabia, la ansiedad, la emotividad o la negatividad?

Hambre emocional: ¿por qué engordamos?, en Ciudad de México

Hábitos alimentarios 

Aunque puede parecer evidente, la importancia de los hábitos alimentarios no debe subestimarse. Los adultos deben examinar detenidamente qué comen, cuándo comen y cómo sus hijos lo hacen. Sorprendentemente, muchos niños cenan solos en sus habitaciones mientras juegan videojuegos o ven televisión.

Cuando nadie presta atención a lo que come el niño y se le permite comer solo en su habitación, pueden surgir emociones y sentimientos relacionados con el rechazo, la soledad y la tristeza. La falta de interacción con la familia durante las comidas puede tener un impacto negativo en el niño, activando sus mecanismos de autoprotección y contribuyendo al aumento de grasa corporal.

Por el contrario, es fundamental que los niños tengan un ambiente familiar en el que compartir las comidas en un entorno tranquilo que fomente la conversación con otros miembros de la casa. Cuando esto se logra, se crea un espacio de comunicación amplio, abierto, saludable y lleno de amor. Esto, a su vez, promueve que los niños mantengan un peso más cercano a su ideal y desarrollen habilidades para pensar, razonar y relacionarse con la familia y consigo mismos de manera positiva.

¿Quieres saber más acerca del sobrepeso en la infancia  En este artículo descubrirás todo sobre el sobrepeso infantil y la descodificación biológica.

Ahora que has conectado con algunas vivencias de tu infancia y la comida. ¿Cómo comes? 

Formas de comer

Las formas en que comemos a menudo revelan conexiones profundas con nuestras emociones y experiencias personales. Estas son algunas de las formas de comer y sus posibles asociaciones emocionales:

  • Picoteo – Regresión al placer inmediato: Las personas a menudo recurren al picoteo para obtener una gratificación instantánea y liberar tensiones, lo que puede estar vinculado a la necesidad de aliviar el estrés o la ansiedad de manera rápida.
  • Comer rápido – Memoria de falta (que no me lo saquen): Comer a toda prisa sin saborear ni disfrutar realmente la comida puede estar relacionado con la sensación de carencia o miedo a que se nos quite algo. Esta actitud puede surgir de experiencias pasadas de escasez o competencia por la comida.
  • Grandes cantidades o atiborrarse – Carencia, pobreza: Comer en exceso o atiborrarse de comida puede estar vinculado a la sensación de carencia. Algunas personas pueden temer la falta de comida en el futuro o pueden haber experimentado la pobreza en el pasado, lo que los lleva a acumular comida en el presente.
  • Comer con ansiedad – Calmar un dolor o angustia con comida en lugar de abrazar a alguien o hablar: Comer con ansiedad puede ser una forma de afrontar emociones dolorosas o angustia. En lugar de recurrir a formas saludables de comunicación o apoyo emocional, algunas personas pueden buscar consuelo en la comida.
  • Chocomanía – Carencia afectiva: La chocomanía se refiere a un fuerte deseo de chocolate o alimentos dulces, y puede estar relacionada con la necesidad de afecto o consuelo. Las personas pueden buscar la dulzura como una forma de llenar un vacío emocional.
  • Comedor social – Demostrar valor o fuerza: Algunas personas pueden adoptar una actitud competitiva o demostrar su valentía al comer grandes cantidades de comida en entornos sociales. Esto puede estar relacionado con la necesidad de mostrar fortaleza o pertenencia en un grupo.

Si quieres saber más sobre los conflictos que hay detrás de los alimentos que elegimos para cubrir el hambre emocional, tienes este artículo “Descodificamos 4 alimentos superprocesados”

La vida nos ha regalado un cuerpo, que tendrá que durarnos hasta el día que nos marchemos. Vivirás en mejores condiciones si lo cuidas, dándole una buena alimentación, movimiento, pensamientos positivos y relaciones sanas. La principal relación es contigo mismo. 

Ángeles Wolder

Las dietas 

Estar sano no significa estar delgado, tener unas medidas consideradas como perfectas o seguir los cánones de belleza preestablecidos, pero sí cuidarnos con una alimentación sana, realizar ejercicio físico regularmente y aprender a escuchar los mensajes que nos envía nuestro cuerpo. 

Las dietas restrictivas a menudo provocan un aumento de peso en lugar de ayudar a perderlo, ya que el cerebro reacciona negativamente a cambios bruscos en la alimentación.

Cuando comemos menos, el cerebro activa un mecanismo de almacenamiento de grasa debido a la sensación de escasez de alimentos, lo que resulta en un metabolismo más lento y ganancia de peso.

La solución no es luchar contra nuestro cuerpo, sino comprender por qué reacciona así. El sobrepeso puede estar relacionado con conflictos emocionales, como la ausencia de afecto o la necesidad de resistir.

Para abordar el sobrepeso de manera efectiva, es esencial revisar nuestros hábitos alimenticios y, lo más importante, identificar y liberar las emociones acumuladas, lo que nos permitirá vivir una vida más equilibrada y saludable.

En mi libro Hambre emocional te acompaño a descubrir esos conflictos que has vivido en relación al alimento, el cuerpo y el peso para que cuides la forma en la que te relacionas y hagas cambios en tu vida para liberarte de ellos.

Biodescodificación del sobrepeso

Los conflictos que surgen alrededor del sobrepeso son extensos y, además, tienen la característica que se activan ante las múltiples creencias limitantes que cargamos y se reactivan con los conflictos de imagen por la forma de nuestro cuerpo.

La grasa localizada

La acumulación anormal o excesiva de grasa puede ser perjudicial para la salud. Solucionar el exceso de grasa no es sólo una cuestión de dietas, sino de emociones no liberadas.

La Descodificación Biológica nos enseña a descifrar los mensajes ocultos según localización de la grasa en el cuerpo. Si bien, estos mensajes son pistas que nos permiten elaborar las hipótesis de los conflictos vividos, es necesario conocer la historia de vida para contrastar la información y ubicar el conflicto de cada persona.

La grasa para la Descodificación Biológica es una forma de protección ante un ataque, una agresión o un dolor profundo por separación y, según el lugar en el que esté localizada la grasa en el cuerpo hablará de un tipo de conflicto u otro.

Los conflictos detrás del sobrepeso

Hay muchos conflictos asociados al sobrepeso que pueden relacionarse, por ejemplo, con la ausencia de algo o alguien, la falta de afecto, la desvalorización o la obligación de resistir.  Ante este amplio abanico, lo primero que debemos hacer es identificar el conflicto causante del sobrepeso. 

  • Creencias limitantes: Son aquellas que nos bloquean y que pueden haberse aprendido en nuestra familia de origen o heredadas del clan familiar. Al liberar las creencias limitantes del inconsciente se aportan nuevas maneras de relacionarnos con los que vivimos.
  • Conflicto de imagen: Este conflicto se activa cuando al mirarnos frente al espejo no nos gusta nuestro cuerpo. Esto tiene como resultado que cada vez que veo mi cuerpo, se activa el conflicto. El trabajo está en aprender a mirarnos con amor y comprender que el cuerpo nos transmite mensajes para ayudarnos a salir del conflicto.
  • Conflicto de protección: Este conflicto surge cuando sentimos la necesidad de proteger a nosotros mismos o a nuestros seres queridos de amenazas reales o percibidas. Puede manifestarse a través de hábitos alimentarios poco saludables como una forma de autodefensa. 
  • Conflicto de desvalorización: El conflicto de desvalorización se manifiesta cuando tenemos una baja autoestima o una percepción negativa de nosotros mismos. Esto puede influir en nuestros hábitos alimentarios, ya que algunas personas pueden utilizar la comida para compensar sus sentimientos de inadecuación. Como dato, durante las fiestas este conflicto se activa en muchas personas, ¿Quieres saber por qué? Mira este artículo sobre “Atracones en fiestas navideñas”
  • Conflicto de agresión: Este conflicto se activa cuando experimentamos emociones relacionadas con la ira, la hostilidad o la agresión. En algunos casos, las personas pueden recurrir a la comida como una forma de lidiar con estas emociones. 
  • Conflicto de abandono: A menudo, las personas pueden buscar consuelo en la comida como una forma de llenar el vacío emocional causado por este miedo al abandono. En estos casos las huellas y heridas de la infancia están muy presentes.

Estos son algunos de los conflictos que podemos encontrar a nivel emocional en una persona que tiene sobrepeso. Pero también se revisará dónde se ubica el sobrepeso, por qué nos dará pistas de conflictos más específicos. 

¿Quieres aprender a descodificar el sobrepeso? Si eres profesional de la salud o biodescodificador apúntante al curso “Sobrepeso emocional

Las formas del cuerpo

El cuerpo humano es una máquina perfecta que cuenta la historia que hemos construido con el paso del tiempo. La altura, el peso, el tipo de piel, la silueta y la forma del cuerpo, las cicatrices… nos cuentan una historia de vida.

síntomas sobrepeso

Las formas de nuestro cuerpo, a su vez, también hablan de aquello que nos “faltó” o nos “falta”. 

En la Descodificación Biológica cuando abordamos el peso (por exceso o por déficit), uno de los elementos que vamos a mirar es la forma del cuerpo. Esta nos da pistas de los posibles conflictos que estamos viviendo y donde puede estar el origen del estrés.

La biología tiene una narrativa específica para cada uno de nosotros que se expresa a través del cuerpo y nos cuenta cuál es el sufrimiento que se ha vivido. Es por eso que es muy importante observar dónde se ubican los “kilos de más”: ¿Están en el abdomen? ¿en los glúteos? ¿en los brazos? ¿en la espalda? ¿las piernas?

  • El cuello: El conflicto puede estar relacionado con “querer proteger la palabra”, “protegerse del otro” o “miedo profundo a ser juzgado por lo que se dice”. Aumenta el grosor del cuello para reforzar la protección del otro.
  • Los brazos: El conflicto puede estar relacionado con la “necesidad de ser fuerte para luchar”. La persona siente que no puede hacer lo suficiente y se ayuda de la grasa en los brazos para protegerse o dejar de “sentirse separado de”. Podemos imaginar a una persona en la postura del luchador y comprender como el aumento de grasa le da “fuerza” para sobreponerse al dolor.
  • El abdomen: (también conocido como michelines) En este caso podemos encontrar dos tipos de conflictos diferentes. Por un lado, el conflicto puede estar relacionado con “proteger las emociones” para evitar expresarlas o reprimirlas. Por otro lado, en el caso de las mujeres, se relaciona con el “conflicto de maternidad” que implica una lucha entre querer tener hijos y no poder tenerlos (no importa el motivo por el cuál no los tiene, su biología habla a través del cuerpo). En el caso de las mujeres, revisaremos que ha estado o continúa viviendo en relación a un conflicto de necesidad de proteger a los hijos, la pareja, los hermanos o un “otro” que solo la persona sabe quién es. Cuando observamos desde la Descodificación Biológica encontramos que muchas veces son mujeres que en la infancia han tenido que cuidar a hermanos/as pequeños/as, o que han asumido el rol de padre/madre con sus padres, proceso llamado “parentización” las que continúan cargándose a las espaldas actividades que ya no les toca o ejerciendo un rol inadecuado.
  • Las lumbares: El conflicto puede estar relacionado con vivencias del pasado que han sido dolorosas y que provocan miedo al futuro. La persona acumula grasa en la zona lumbar para protegerse del pasado y reforzar el torso para sentirse más fuerte.
  • Muslos: (o abductores) El conflicto está relacionado con memorias de abuso, que pueden ubicarse tanto en la historia de vida de la persona como transgeneracional. El sentido es aumentar la zona para evitar el contacto con el otro.
  • Pecho, tórax y busto ancho o pronunciado: Este tipo de forma del cuerpo en el que se observa claramente la amplitud de una parte como es el tórax y el pecho nos da pistas de otro tipo de conflicto, el de protección o cuidado del otro. Biológicamente el exceso de pecho nos habla de que la persona ha programado su biología para “cuidar al otro”. Lo que ha hecho su cuerpo es guardar y preparar un espacio biológico para dar respuesta a los conflictos de protección: “protección en el nido”, “protección y cuidado del hijo/a” “protección y cuidado de la pareja”, “protección y cuidado de los padres”.
  • Delgadez extrema (no patológica): Si por el contrario, estamos ante un cuerpo muy delgado revisaremos si hay una necesidad inconsciente de “escondernos para sobrevivir”. Esta memoria puede estar anclada a un conflicto de nuestra biografía o puede ser heredada de nuestro clan familiar. 

Recuerdo un caso de una persona que acudió a consulta y revisando descubrimos que un abuelo suyo se tuvo que esconder entre dos muebles para evitar que lo llevaran a fusilar porque estaba en el bando débil durante la guerra. Su problema era su extrema delgadez y la necesidad de una alimentación sana y conseguir un normopeso. Al liberar la memoria transgeneracional del dolor de su abuelo pudo empezar a ganar peso porque en su fórmula inconsciente estar delgado “ya no era necesario para la supervivencia”.

La respuesta del cuerpo es la más perfecta que podemos encontrar en cada instante. Y no podía ser menos cuando se trata de continuar con la especie. Nuestra biología habla, aunque nuestra mente razona de otra manera.

Podemos descubrir todo tipo de vivencias y conflictos que nos han construido como personas y que muestran cómo nuestro cuerpo actúa eficientemente tanto si nos sentimos a salvo como cuando estamos en peligro.

Como bien hemos comentado al principio, la localización de la grasa en el cuerpo nos da pistas, pero siempre hemos de contrastar con la persona sus vivencias y conflictos para acompañarle en su proceso de cambio y reformulación de creencias y vivencias. 

Casos reales de biodescodificación y sobrepeso

Veamos a continuación dos casos reales y sus conflictos en relación al sobrepeso que nos ayudarán a entender la lógica del cuerpo.

Caso 1: Conflicto de maternidad

Cambios fisiologicos embarazo

Adela acudió a consulta porque tras probar diversas dietas no conseguía sacarse el exceso de grasa del abdomen. Toda la grasa estaba acumulada en la barriga. Al preguntarle por su historia familiar me contó que tenía 3 hijos.

El mayor en ese momento tenía 35 años y el pequeño 20. Es un rango amplio entre el mayor y el pequeño que nos da pistas de un posible conflicto de maternidad. Pero para cerciorarnos, vamos a preguntar directamente a su inconsciente.

  • Terapeuta: “Si hubieras tenido tu vida solucionada y tu cuenta bancaria repleta de dinero, ¿Cuántos hijos hubieras querido tener?”
  • Adela: “6 hijos, porque en mi familia éramos 6 hermanos y siempre quisimos tener muchos hijos y así lo hicieron mis hermanos. Soy la única que me he quedado con 3”.

Es decir, quiso tener el doble de los hijos que tuvo.

Puede parecer circunstancial, incluso le podemos restar importancia pensando que ha tenido muchos hijos igualmente, pero para Adela el hecho de no haber podido tener los hijos deseados ha generado un estrés que queda plasmado en su cuerpo, específicamente en la zona del cuerpo que simula un embarazo y que se almacena en su inconsciente.

Caso 2: Conflicto de protección

Susana acude a consulta porque siente que tiene descompensado su cuerpo y un exceso de peso en los pechos. Al preguntarle por su historia de vida cuenta que es la primera de 5 hermanos. Su madre enfermó y no pudo hacerse cargo de los hijos y su padre trabajaba jornadas de 12 a 14 horas diarias y casi no estaba en casa.

Al preguntarle por quién se hizo cargo de la crianza de los hermanos responde rápidamente: “Yo me encargué de todo. Incluso hoy en día mis hermanos me consultan sobre todos los temas que les preocupa o me llaman cuando necesitan ayuda”.

Susana no ha tenido hijos y dice que siente que ya cuidó a sus hermanos como si fueran sus hijos.

Cómo combatir el sobrepeso (la solución)

El cuerpo siempre está en concordancia con el sentir más profundo y al observarlo podemos obtener información sobre lo que nos dice según los cambios que experimenta con el paso del tiempo. 

Por ello, la solución para tener un cuerpo sano pasa por tener siempre presente estos 5 puntos:

  • Hábitos: Revisar los hábitos alimenticios, cómo aprendimos a comer y cómo nos relacionamos con el alimento.
  • Ejercicio: Practicar ejercicio físico regularmente y detectar qué subyace cuando no lo hacemos.
  • Hambre emocional: Identificar las emociones no expresadas para soltar las vivencias e historias que nos llevan a vivir en estrés a diario.
  • Creencias y mensajes limitantes: Revisar las creencias limitantes acerca de la comida, el cuerpo y los mensajes que decimos sobre nosotros mismos.
  • Escuchar al cuerpo: Aprender a conectar con el cuerpo y escuchar los mensajes que nos da a través de los cambios corporales.

En resumen, equilibrio entre cuerpo, mente y emociones

Ejercicio para identificar los conflictos del sobrepeso

¿Hablar en público? ¿Presentar un informe a un jefe? ¿Las peleas adolescentes de los hijos? ¿Encargarte de tu familia? ¿Mala relación con la pareja? 

Problemas tan típicos como estos pueden ser los causantes del síntoma. Ante esto, debemos identificar nuestras emociones para poder expresarlas y soltar ese estrés por el que pasamos diariamente. 

Es importante conectar con nuestro cuerpo y aprender a estar con nosotros mismos para alcanzar ese equilibrio y bienestar que tanto ansiamos. Para ello, os propongo el siguiente ejercicio.

  • Tómate tu tiempo y pon ante ti la palabra tranquilidad.
  • Cierra los ojos y relájate.
  • Empieza a valorar distintos ámbitos de tu vida que te alejan del bienestar.
  • Cuando hayas localizado esos ámbitos, intenta focalizar el problema (condiciones económicas, relación de pareja, vida familiar…)
  • Pregúntate ¿Qué es lo que experimentas y qué te hace sentir esa situación (ahí tienes la pista del conflicto)
  • Detecta si este problema coincide con el momento en el que empezaste a subir de peso.
  • Entra dentro de la emoción que te genera ese conflicto biológico. No escapes. Reconoce, asume y siente.
  • Abre los ojos y vuelve a tu cuerpo.

Este ejercicio te ayudará a tomar conciencia del punto en el que estás. 

Ahora que has llegado hasta aquí, has descubierto que el sobrepeso trae consigo cientos de aprendizajes, pero sobre todo te permite descubrir cómo te relacionas con el alimento (nutricional o afectivo). Cuéntame en comentarios qué has descubierto acerca de cómo te alimentas y qué cambios vas a hacer de hoy en adelante para mejorar la relación con la comida y el cuerpo. 

© Instituto Ángeles Wolder – Todos los derechos reservados.

Aclaración: La Descodificación Biológica es un acompañamiento emocional complementario, no sustitutivo de ningún otro tratamiento médico, que el cliente escoge libremente para su bienestar emocional. Debe aclararse que el Instituto Ángeles Wolder no da consejos médicos ni recomienda finalizar ningún tratamiento.

Antes de irte

¡Hola! Soy quien ha escrito este artículo

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Ángeles Wolder

Directora Instituto Ángeles Wolder. Autora del Libro “El Arte de Escuchar el Cuerpo” y de "El reflejo de nuestras emociones: la descodificación de los sentimientos a través del cine" y "Hambre Emocional". Es licenciada en Kinesiología, Profesora en Enseñanza Universitaria, Licenciada en Antropología Social y Cultural, licenciada en Psicología y Máster en Psicosociología. Desde hace 10 años se ha centrado en comprender y observar cómo el ser humano y la humanidad gestionan los conflictos emocionales.
Reflexiones de lectores

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8 comentarios en «Sobrepeso emocional y biodescodificación»

  1. Al no expresar nuestras emociones verbalmente, lo hacemos a través de nuestro cuerpo, comemos para llenar vacíos o alguna otra deficiencia.

    Pero cómo encontrar o darnos por enterados de esa deficiencia?, tal vez esta tan dentro de nuestro inconsciente que no la logramos ubicar con claridad.?

    Responder
    • Me siento mal debido a que todo canalizo comiendo y no me siento bien necesito volver a mi peso y no sentirme tan llena de inseguridades y angustia

      Responder
      • Hola, tengo grado de obesidad 1 y aunque se las consecuencias no puedo establecer un límite en el consumo que hago de cosas dulces y chocolate sobre todo.
        Me preocupa que además de eso soy adicta a la coca cola light y al tabaco. Agradecería mucho si me pudiera orientar o saber por dónde empezar a controlar este problema . Muchas gracias

        Responder
  2. Quiero aprender a decodificar .mi peso. A traves de las emociones. Ya que haga lo que haga no bajo un gramo. Y tengo 25 kilos demas que nunca pudieron volver a su normalidad.

    Responder

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