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Pseudoterapias: ¿por qué se las critica?

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En el mundo de la salud mental y emocional, el uso de diversas herramientas y prácticas es variado y, a menudo, sujeto a debate. En los últimos años, las campañas del Gobierno de España sobre salud (#coNprueba) se han centrado en describir las prácticas terapéuticas que son beneficiosas y cuáles son perjudiciales en base a una lista que, por falta de evidencia científica, se consideran pseudoterapias.

Llevo meses reflexionando acerca del concepto de pseudoterapia y por qué creo que las Constelaciones Familiares, la Descodificación Biológica, la PNL, el Análisis Transaccional, el Yoga, técnicas de relajación o la Gestalt no lo son.

Mi perspectiva se basa en la evidencia empírica del impacto positivo de estas herramientas en mis consultantes, evidenciado por cambios duraderos en su bienestar emocional. Además, estas prácticas son complementarias, no alternativas y ofrecen un abordaje profundo, permitiendo explorar y sanar las raíces de los conflictos, capacitando a las personas para afrontar desafíos de manera integral.

La lista de terapias y herramientas consideradas pseudoterapias es larga (actualmente hay 73 que se consideran pseudoterapias y 66 en evaluación), pero sólo me centraré en las que conozco bien, porque estudié y uso la herramienta en mis consultas de psicoterapia, o bien porque las he experimentado en primera persona.

Si bien es cierto que este artículo no deja de ser de opinión, me gustaría que sirviera para reflexionar sobre lo que cada uno siente, piensa y cree en relación a las terapias y la libertad para elegir el tratamiento o método para abordar un aspecto emocional y de salud. 

Te invito a que, al acabar la lectura, puedas compartir tu reflexión de manera respetuosa, para ofrecer algo distinto a la polarización de ideas.

Qué son las pseudoterapias

  • Pseudo significa ‘falso’. 
  • Pseudoterapia significa ‘falsa terapia’.

Según el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social se considera pseudoterapia a “la sustancia, producto, actividad o servicio con pretendida finalidad sanitaria que no tenga soporte en el conocimiento científico ni evidencia científica que avale su eficacia y su seguridad”.

Según el Plan de Protección frente a las Pseudoterapias elaborado por el propio Ministerio el objetivo de clasificar las terapias con o sin evidencia científica y considerarlas pseudoterapias está basado en que todavía son muchas las personas que creen que algunos tratamientos son efectivos a pesar de no estar avalados por las evidencias científicas y que estas implican un riesgo real que influye directamente en la protección y el restablecimiento de la salud.

El mismo plan destaca que su apuesta versa por una asistencia sanitaria y una formación universitaria basadas en el conocimiento, la evidencia y el rigor científico.

En resumen, si una terapia no tiene evidencia científica o reconocimiento académico universitario, se le pone la etiqueta de “falsa terapia” o pseudoterapia con el fin de proteger a la ciudadanía del posible riesgo para la salud.

Pseudoterapias

Qué es la evidencia científica

La evidencia científica es un término del ámbito de la medicina y la salud pública y se refiere a la información obtenida a través de la investigación y el análisis sistemático que valida la eficacia y seguridad de un tratamiento o intervención. 

Generalmente los datos se obtienen a través de estudios controlados, ensayos clínicos aleatorizados y revisiones sistemáticas. La finalidad es asegurar que los resultados no son producto del azar, sesgo o errores metodológicos. 

Qué es la evidencia empírica

La evidencia empírica es información obtenida a través de la observación directa y la experiencia. Se basa en datos recogidos mediante la percepción sensorial y experimentación práctica, sin necesariamente seguir los métodos y protocolos de la investigación científica formal.

Es decir, la evidencia empírica es aquella que proviene de la experiencia. La evidencia científica es resultado del método científico.

¿Se pueden investigar científicamente o empíricamente las terapias y pseudoterapias?

Aunque es posible investigar científicamente y empíricamente las terapias, los desafíos logísticos, metodológicos y de financiamiento hacen que estas investigaciones sean extremadamente complejas y difíciles de llevar a cabo con el rigor necesario para obtener reconocimiento científico

Esta tabla resume los principales desafíos de investigar científicamente y empíricamente las consideradas pseudoterapias.

DesafíosInvestigación CientíficaInvestigación Empírica
Heterogeneidad de las patologíasDificultad para estandarizar la investigación en una sola patología.Aplicación a una amplia variedad de condiciones, dificultando la generalización.
Falta de homogeneidad en la metodologíaProfesionales emplean diferentes enfoques y técnicas, complicando la creación de un protocolo unificado.Diferentes enfoques hacen difícil la comparación sistemática de los resultados.
Variables confusorasFactores subjetivos y personales son difíciles de controlar y medir objetivamente.Observaciones individuales pueden ser influenciadas por sesgos.
Escasez de estudios preliminaresPocos estudios preliminares dificultan el diseño de investigaciones más grandes y rigurosas.Falta de estudios previos que orienten la observación y sistematización.
Necesidad de grandes muestrasRequiere grandes grupos de participantes, lo cual es logísticamente y económicamente demandante.Muestras pequeñas y no representativas limitan la generalización de los resultados.
Complejidad del seguimiento longitudinalSeguimiento a largo plazo aumenta la dificultad y el coste de la investigación.Resultados a corto plazo pueden no reflejar los efectos sostenidos.
Falta de financiación y apoyo institucionalDificultades para obtener financiación y respaldo institucional para investigaciones a gran escala.Menor financiación y apoyo institucional para estudios formales.
Inconsistencia / Subjetividad de los resultadosVariación significativa en los hallazgos entre diferentes estudios científicos, lo que dificulta llegar a conclusiones definitivas.Resultados influenciados por el sesgo del observador y la percepción individual.
Limitaciones de los enfoques tradicionales / Falta de reproducibilidadEnfoques científicos convencionales pueden no capturar la complejidad de los fenómenos estudiados.Variación significativa en los hallazgos entre diferentes practicantes y contextos.
Falta de meta-análisis / Documentación y sistematizaciónEscasez de estudios que integren y analicen sistemáticamente los resultados de múltiples investigaciones.Necesidad de documentar y sistematizar los casos de manera rigurosa.
Escasez de investigación controlada / Reconocimiento limitadoDificultad para realizar investigaciones controladas y revisadas por pares que respalden los resultados observados.Evidencia empírica no suficiente sin apoyo de estudios controlados y revisados por pares.

Para saber más sobre por qué es tan complejo demostrar científicamente las terapias complementarias, aquí tienes un artículo extenso sobre la evidencia científica y la biodescodificación

Las terapias complementarias 

Las terapias complementarias son aquellas herramientas, técnicas y acompañamientos que se emplean para alcanzar el bienestar y se integran con cualquier otro tipo de tratamiento.

Las terapias complementarias no deben verse como una alternativa al tratamiento médico tradicional, sino como herramientas adicionales que pueden integrarse en distintos niveles, como la regulación del estrés o el acompañamiento emocional. Es crucial que los profesionales que las aplican estén bien formados y sean responsables para maximizar los beneficios y evitar riesgos. 

En el Instituto Ángeles Wolder siempre hemos abogado por la complementariedad de los tratamientos. Las personas que acuden a terapia (o psicoterapia) son informadas debidamente de que cualquier tipo de abordaje es complementario al proceso que esté realizando externamente. Por lo tanto, realizar una terapia con biodescodificación, constelaciones familiares o PNL no impide que la persona pueda estar tomando una medicación específica o esté en tratamiento psicológico. 

Muchas personas experimentan cambios reales y las usan como complemento a otros tratamientos. No se trata de elegir entre una terapia complementaria y el tratamiento médico convencional, sino de integrarlas para apoyar el bienestar emocional.

Muchas de las llamadas pseudoterapias pueden ofrecer beneficios reales cuando se utilizan adecuadamente como complemento a tratamientos convencionales. La clave está en la formación y ética del profesional que las aplica.

Pseudoterapias

Definición de terapeuta

¿Qué es ser terapeuta? 

Un terapeuta es un profesional de la salud mental y emocional capacitado para ayudar a las personas a abordar y gestionar problemas emocionales y de comportamiento. Utilizan diversas técnicas y enfoques terapéuticos para apoyar a sus clientes en el desarrollo de habilidades para manejar el estrés, mejorar sus relaciones, resolver conflictos y alcanzar un mayor bienestar emocional.

Los terapeutas pueden tener diferentes especialidades y titulaciones, desde la psicología, la psiquiatría, la terapia de pareja y familiar, el trabajo social, la consultoría emocional y otras disciplinas y herramientas centradas en la mejora de la salud mental y emocional (por ejemplo, Descodificación Biológica, Constelaciones Familiares, Coaching, etc). 

Cada especialidad ofrece enfoques únicos y complementarios para ayudar a las personas a superar sus desafíos y mejorar su calidad de vida.

Un terapeuta no puede realizar diagnósticos ni recomendar la finalización de ningún tratamiento. Sólo los profesionales de la salud, como son los profesionales de la psicología, la medicina o la psiquiatría pueden realizar diagnósticos, evaluaciones o indicar tratamientos.

¿Cómo ser un buen terapeuta?

Desde mi experiencia como psicoterapeuta y como consultante, un buen terapeuta debe cumplir con ciertos aspectos que le permitan desenvolverse en la consulta desde la ética, el respeto y la profesionalidad.

Estos son 6 aspectos clave que todo terapeuta debería tener:

  1. Formación: Formación continua a través de cursos y seminarios para mantenerse actualizado.
  2. Experiencia práctica: La experiencia práctica es esencial. Implica realizar prácticas supervisadas, trabajar con una variedad de clientes y problemáticas, y participar en supervisión y auto-evaluación para mejorar continuamente las habilidades terapéuticas.
  3. Límites: Establecer y mantener límites claros es fundamental. Esto protege a ambos, terapeuta y consultante, asegurando un entorno profesional seguro. Incluye normas sobre confidencialidad, duración de sesiones y mantener la relación profesional estrictamente dentro de estos límites.
  4. Empatía: La empatía permite al terapeuta comprender y conectar genuinamente con las experiencias del cliente. Escuchar activamente y validar los sentimientos del cliente fomenta un ambiente de confianza y apoyo, facilitando el proceso terapéutico y promoviendo el bienestar emocional del cliente.
  5. Ética: La ética guía la toma de decisiones y asegura que el bienestar del consultante siempre sea la prioridad.
  6. Neutralidad y objetividad: El profesional mantendrá estos dos principios en todo momento velando porque su actuación no tenga ningún componente personal o subjetivo que afecte a la persona. 

El beneficio de la biodescodificación, las Constelaciones Familiares, la PNL o el Yoga

Prácticas como la Descodificación Biológica, las Constelaciones Familiares, la PNL y el yoga, entre otras, han demostrado ser útiles para algunas personas, mientras que para otras pueden no ser adecuadas. Es esencial entender que no hay una talla única para todos en el ámbito de la salud mental. De la misma forma, hay tratamientos que funcionan para algunas personas mientras que para otras, no. 

En lugar de etiquetar ciertas prácticas como válidas o inválidas, podríamos enfocarnos en proporcionar opciones informadas y empoderar a las personas para que elijan lo que mejor se adapte a sus necesidades individuales. Esto implica educar sobre las diversas opciones disponibles y fomentar un diálogo abierto y respetuoso sobre las diferentes perspectivas en el campo de la salud mental. 

En última instancia, el objetivo es proporcionar apoyo y soluciones que permitan a las personas sanar de manera integral y sostenible, en lugar de simplemente tapar los síntomas superficiales. Al adoptar un enfoque más integral y comprensivo, podemos avanzar hacia un mayor bienestar emocional y mental para todos.

En esta tabla te comparto algunos de los beneficios que he visto en mis consultantes y estudiantes al usar estas terapias complementarias. 

A excepción del yoga, que lo practico desde hace años para el ejercicio físico, el resto de terapias las he aprendido e integrado en mis acompañamientos en consulta. 

TerapiaQué esBeneficios
BiodescodificaciónMétodo terapéutico que propone que los síntomas tienen un origen en conflictos psicoemocionales no resueltos.Identificación de conflictos emocionales profundos no resueltos.
Mejora la calidad de vida identificando los patrones de estrés repetitivos.
Alivia los síntomas físicos y emocionales al permitir la recuperación natural del cuerpo reduciendo el cortisol y los estresores.
Constelaciones FamiliaresTécnica que busca identificar y resolver conflictos familiares y relacionales a través de la representación de una problemática y de las partes implicadas. Mejora de las relaciones interpersonales.
Comprensión de las dinámicas disfuncionales y de los desórdenes que bloquean las relaciones y los vínculos.
Liberación de patrones de comportamiento limitantes.
PNL (Programación Neurolingüística)Enfoque que explora la relación entre los pensamientos, el lenguaje y el comportamiento para lograr cambios en la percepción y el comportamiento.Desarrollo de habilidades comunicativas efectivas.
Mejora en la resolución de conflictos comunicativos.
Facilita el cambio y el vínculo con el consultante para generar un espacio de confianza.
Terapia GestaltEnfoque centrado en la conciencia del momento presente y la integración de las experiencias pasadas para promover el crecimiento personal.Mayor autoconocimiento y autoaceptación.
Exploración de resolución de conflictos internos.
Fomenta la responsabilidad personal y la autonomía.
Hipnosis y Técnicas de RelajaciónEstado de relajación y atención focalizada para acceder al subconsciente y trabajar en cambios de comportamiento, percepciones o síntomas.Reduce los niveles de cortisol en sangre al relajar el organismo.
Promueve el bienestar emocional a través de las visualizaciones y estados de relajación.
Tiene múltiples usos en la terapia, en partos o en estados de máximo estrés.
YogaPráctica milenaria que combina posturas físicas, ejercicios de respiración y meditación para promover el equilibrio y la salud integral.Mejora de la flexibilidad, fuerza y equilibrio físico. 
Promueve la calma y el bienestar emocional.

¿Existen las falsas terapias?

Es evidente que existen las falsas terapias. Sería ilógico afirmar que todas las terapias son igualmente efectivas y que no hay métodos perjudiciales. Sin embargo, el problema a menudo no radica en la terapia o herramienta en sí misma, sino en la persona que la aplica

La efectividad y seguridad de una técnica, herramienta o terapia depende en gran medida de quién la utiliza. Esto requiere una reflexión profunda y un apartado a parte que desarrollaré a través de casos reales. 

Pseudoterapias

¿Por qué se critican las pseudoterapias?

No puedo negar que la lista de críticas sobre las consideradas pseudoterapias es extensa y yo misma he cuestionado a muchos profesionales por el mal uso que hacen de estas herramientas. Sin embargo, es importante hacer una distinción: yo critico al profesional, no a la terapia en sí.

Para mí, el problema radica en la persona que utiliza la técnica o herramienta sin ningún tipo de ética o coherencia.

Estas son algunas de las críticas que reciben las terapias complementarias o pseudoterapias, las cuales surgen de un uso incorrecto, indebido e incluso peligroso del vínculo terapéutico.

  • Influir en la historia y los recuerdos de la persona: Decirle a alguien que ha vivido abusos, agresiones o que su padre o madre fue infiel sin que la persona lo haya confirmado es un riesgo que puede distorsionar su percepción de la realidad y de sus propios recuerdos.
    • Crítica: Dar por hecho historias no confirmadas en la vida de los consultantes a partir de mensajes o conexiones intuitivas distorsiona la percepción de la realidad y de los propios recuerdos. Esto puede llevar a la creación de falsos recuerdos y aumentar el sufrimiento emocional.
  • Diagnosticar sin conocimientos: Algunos terapeutas diagnostican y etiquetan a los consultantes sin tener información suficiente o indicios claros, basándose únicamente en su intuición o en mensajes recibidos. Esto refleja una falta de conocimiento sobre el trauma y sus repercusiones.
    • Crítica: Un terapeuta no puede identificar un abuso simplemente porque lo “presiente”, y mucho menos atribuir su origen a otras historias repetidas en la familia como justificación del abuso. Este enfoque puede llevar a la disociación o retraumatización del paciente, ya que se reactiva el trauma sin una base real. Además, se pueden crear falsos recuerdos y culpar a otros de conflictos propios, lo que implica serios dilemas éticos. 
  • Incitar a la victimización: Culpar a otros de los propios problemas puede fomentar una mentalidad de víctima, donde la persona no asume responsabilidad por sus propios conflictos y desafíos. Esto no solo puede perpetuar el sufrimiento, sino también crear tensiones y conflictos familiares innecesarios.
    • Crítica: Este enfoque puede impedir que la persona desarrolle habilidades de afrontamiento y resiliencia, manteniéndola en un estado de dependencia emocional y psicológica. Además, culpar a otros sin una base real puede deteriorar las relaciones familiares y sociales, generando un entorno de desconfianza y resentimiento.
  • Culpabilizar a las víctimas: Identificar a una persona como “prostituta emocional” o culpabilizar a una víctima de violación diciendo que “La mujer violada no es una víctima, eligió ese destino como parte del proceso de sanación del sistema familiar” es profundamente problemático y dañino.
    • Crítica: Este tipo de afirmaciones no solo son insensibles y re-victimizantes, sino que también perpetúan la culpa y la vergüenza en las víctimas. Culpar a la víctima por su propio sufrimiento puede impedir su proceso de recuperación y agravar su trauma. Además, este enfoque minimiza la responsabilidad de los agresores y distorsiona la comprensión de la violencia y el abuso, lo cual es éticamente inaceptable y profesionalmente irresponsable.
  • Decir que se curan con la terapia: La terapia no es un tratamiento de curación, sino un proceso de apoyo psicoemocional que busca promover el autoconocimiento, el crecimiento personal y el cambio positivo. Afirmaciones como las hechas por ciertos terapeutas de poder curar enfermedades graves como el cáncer mediante la terapia carecen de base científica y pueden generar expectativas poco realistas en los clientes.
    • Crítica: Esta idea de “curar” condiciones médicas graves a través de la terapia es peligrosa y puede llevar a los pacientes a abandonar tratamientos médicos necesarios, poniendo en riesgo su salud y bienestar. Es importante recordar que la terapia complementa, pero no sustituye, la atención médica adecuada para condiciones médicas serias.
  • “Gurús” de las redes sociales y sus mensajes dañinos: En el mundo de las redes sociales, algunos “gurús”, como por ejemplo el influencer Llados, han sido objeto de críticas por sus mensajes misóginos y estigmatizantes. Estos individuos, con una audiencia considerable, a menudo difunden declaraciones despectivas y culpabilizadoras hacia las mujeres.
    • Crítica: Cuando los terapeutas o coaches adoptan o promueven puntos de vista sesgados y discriminatorios como los difundidos por Llados, están contribuyendo a un entorno terapéutico tóxico y poco seguro. Esto puede llevar a la victimización y estigmatización de las personas, en particular de las mujeres, comprometiendo así el proceso de curación y crecimiento personal. Además, al validar y perpetuar estos mensajes, los terapeutas corren el riesgo de alienar a ciertos grupos de clientes, dificultando la construcción de una relación terapéutica basada en la confianza y el respeto mutuo. En última instancia, la falta de ética en el acompañamiento puede tener consecuencias negativas tanto para los clientes como para la reputación y la integridad del campo terapéutico en su conjunto.

Los casos reales que llegan a la consulta de otros terapeutas han abierto un debate profundo sobre el intrusismo, la falta de evidencia, la eficacia cuestionable y la posibilidad de estafa en estos servicios.

Personalmente, me encuentro con personas que acuden a mi consulta con experiencias similares a las criticadas anteriormente. Me veo en la necesidad de reconducir muchas de estas situaciones para garantizar el bienestar y la seguridad de mis consultantes. Esto implica abordar cuidadosamente las creencias y expectativas poco realistas que puedan haber sido generadas por falsos terapeutas. 

Mi objetivo y el del Instituto Ángeles Wolder es ofrecer un espacio terapéutico seguro y basado en principios éticos sólidos, donde se promueve el autoconocimiento, el crecimiento personal y el cambio positivo de una manera responsable y respetuosa.

El falso terapeuta (y las pseudoterapias)

Ahora sí, nos adentramos en la complejidad que hemos experimentado al tratar con terapeutas que operan en la periferia de la ética y la integridad profesional. 

¿Cómo identificar a un falso terapeuta? 

Identificar a un falso terapeuta puede ser un desafío, pero hay algunas señales de alerta que pueden ayudar a detectar prácticas poco éticas o inadecuadas:

  1. Falta de formación o credenciales: Un terapeuta legítimo debería tener una formación adecuada en su área de especialización, ya sea psicología, psiquiatría, terapia o cualquier otra especialidad en el que se acompañe a una persona en la búsqueda de bienestar emocional. La ausencia de formación y actualización es una señal de advertencia.
  2. Promesas exageradas de curación: Los terapeutas que aseguran resultados garantizados o prometen una curación rápida y definitiva deben ser vistos con escepticismo. La terapia es un proceso complejo que puede llevar tiempo y esfuerzo, y no hay garantías absolutas de éxito.
  3. Alargar la terapia: Mantener a los clientes en terapia durante períodos prolongados, incluso cuando el progreso terapéutico es mínimo o inexistente. Esta práctica no sólo es éticamente cuestionable, sino que también puede generar una dependencia poco saludable del consultante hacia el terapeuta y retrasar el proceso de recuperación. Un terapeuta ético debe trabajar en colaboración con el cliente para establecer metas claras y alcanzables, y ajustar la duración de la terapia según las necesidades individuales de cada persona.
  4. Falta de ética profesional: Observa si el terapeuta respeta la confidencialidad, establece límites claros y se adhiere a un código de ética profesional reconocido. Los terapeutas que cruzan límites, abusan de su poder o participan en relaciones duales pueden no ser confiables. Puedes consultar aquí el código ético al que nos adherimos los profesionales del Instituto.
  5. Falta de empatía y comprensión: Un terapeuta debe demostrar empatía, comprensión y respeto hacia sus clientes. Si sientes que el terapeuta no te escucha o no te comprende, es posible que no sea el adecuado para ti.
  6. Interpretación personal: Toda la información aportada por la persona que consulta no debe ser manipulada ni extraer ideas propias que luego se refieren a la persona. El terapeuta debe ser lo más neutro posible y ceñirse a lo que la persona siente y no a lo que nos parece que la persona siente. 
Pseudoterapias

En cuanto a la formación de un terapeuta, aunque no es garantía de ser un buen terapeuta, ciertos mínimos pueden ayudar a asegurar que la persona tenga las herramientas y los conocimientos necesarios para acompañar a otros de manera efectiva. 

Por ejemplo, un psicólogo. un terapeuta o un experto en el área de la salud emocional debería tener una formación sólida en áreas relevantes como el acompañamiento terapéutico, la gestión emocional y la intervención terapéutica así como mantenerse actualizado en las mejores prácticas en su campo, como puede ser el abordaje del trauma, heridas de la infancia o el apego, el acompañamiento relacional, o la neurobiología del conflicto entre otras. 

La falta de formación en estas áreas o la falta de actualización puede ser una señal de que el terapeuta no está lo suficientemente preparado para proporcionar un apoyo terapéutico adecuado. No se trata de adquirir más técnicas sino de saber aplicar cada una de ellas en el momento oportuno.

¿Qué sucede cuando el profesional no es ético y/o no tiene formación suficiente?

En este punto, sólo puedo darle la razón al Ministerio: son un riesgo para la salud

El riesgo de encontrarse con un profesional así puede tener un impacto emocional y psicológico negativo en los individuos afectados.

Hoy en día, en redes podemos encontrar como numerosos profesionales hacen uso de un carácter adivinatorio sobre la historia de la persona, aseverando que esta ha sido abusada, maltratada o no pertenece a la familia. Esas palabras en boca de alguien a quien se le ha dado poder hacen mucho daño y es innegable que hay personas que se sienten con la capacidad de decirlo. Sin ir muy lejos, recientemente he visto a alguien que se presenta como “coach de terapeutas” y dice a los terapeutas que si resuenan con la palabra abuso o engaño le digan a la persona para que la busque en su transgeneracional. Estoy casi segura de que cree que porque te resuena a ti esa palabra claramente tiene que estar en la vida de la persona que consulta. 

Otro de los casos más flagrantes de falta de ética profesional es ampliamente reconocido en ciertos círculos. Se trata de un supuesto profesional que ha sido acusado de realizar un uso indebido de sus conocimientos y se ha erigido como un referente en su área. Aunque prefiero no mencionar su nombre, su impacto es innegable.

Se le atribuyen declaraciones extremadamente controvertidas, como afirmar que puede curar el cáncer, sugerir que la resolución de conflictos familiares requiere un alejamiento durante 40 días (cuarentena) o incluso etiquetar a las mujeres como “prostitutas emocionales” en sus terapias o en conferencias donde explican en público algún conflicto profundo. Además, ha desalentado en múltiples ocasiones a las personas que acuden a su consulta para que abandonen los tratamientos recomendados por profesionales de la salud.

Este tipo de figuras, que no son profesionales, ensucian la reputación de muchos dentro del campo, incluyendo a aquellos que nos dedicamos seriamente a utilizar herramientas terapéuticas para acompañar a otros. Nos esforzamos por restaurar el prestigio de nuestra profesión, trabajando con integridad ética y manteniéndonos alejados de tales individuos.

Nuevamente el gran problema reside en la persona que está detrás de la herramienta. 

Quién está detrás de la terapia: el profesional

El riesgo en las terapias, sean convencionales o complementarias, a menudo radica en la persona que las aplica. La falta de conocimientos, habilidades y responsabilidad profesional puede llevar a un mal uso de cualquier terapia.

Este riesgo no es exclusivo de las terapias complementarias o pseudoterapias; está presente en todas las áreas, ya que la variable crucial es la competencia del profesional.

Como psicoterapeuta, he combinado diversas herramientas en mis consultas durante años. 

Debo reconocer que me sorprende escuchar repetidamente historias de mis consultantes sobre sus malas experiencias en terapia. 

Estos son algunos comentarios recientes de mis consultantes:

  • “Llevaba 3 años de terapia con una psicóloga y sentía que no avanzaba. Le dije varias veces que me sentía estancada y me decía que el problema era mío por no abrirme en este espacio.”
  • “Cuando hago sesiones de canalización me estreso más porque no consigo relajarme, pero no sé qué hacer.”
  • “El psiquiatra me dice que ponga límites a mi familia, pero no sé cómo hacerlo. En consulta sólo hablamos de cómo me pueden mejorar la medicación por mis dos intentos de suicidio.”
  • “Nunca había hablado de esto y eso que he hecho todo tipo de terapias, incluyendo 5 años de psicólogo.”
  • “Iba con una terapeuta que me hablaba de cosas que no entendía, busco alguien que no me diga lo que he de hacer, sino que me ayude a hacer cambios en mi vida.”

El éxito de una terapia depende en gran medida de la competencia y ética del profesional que la aplica. La responsabilidad de hacer un buen uso de las herramientas y técnicas recae en el experto y en la calidad formativa recibida.

Es esencial que los profesionales de la salud mental y/o de la terapia se esfuercen por proporcionar un acompañamiento integral y personalizado, adaptándose a las necesidades únicas de cada paciente. Esto no sólo mejora la efectividad de las terapias, sino que también asegura que los consultantes se sientan verdaderamente apoyados y comprendidos en su proceso de sanación.

Veámoslo con dos ejemplos reales.

Pseudoterapias

Ejemplo 1: Caso real de desactualización profesional de una psicóloga

Ana sufre de migrañas intermitentes desde hace dos años, con episodios más severos en los últimos dos meses. Su médico le receta paracetamol y la deriva al neurólogo. El neurólogo no encuentra nada anormal y le recomienda evitar sobrecargar las cervicales. Ana sigue las indicaciones, pero las migrañas persisten.

Después de varios meses, el dolor se vuelve insoportable. De nuevo en la consulta, el médico la deriva a una psicóloga, quien sugiere que el estrés y la ansiedad podrían ser la causa y le recomienda técnicas de relajación. Ana sigue estos consejos, pero sin éxito.

Hablando con una amiga, recibe la recomendación de ver a un osteópata. La osteopatía alivia sus migrañas por unos meses, pero el dolor regresa. Otra amiga le sugiere ver a una terapeuta diferente. Esta terapeuta le pregunta: “¿Qué sucedió hace dos años que se ha repetido recientemente y que sientes que no puedes resolver?”. Ana se da cuenta de que sus migrañas comenzaron con un ascenso laboral para el cual no se sentía preparada, y se intensificaron con la adición de nuevas responsabilidades cuatro meses atrás.

En este caso, el médico, el neurólogo y la osteópata abordaron su área de especialización adecuadamente, pero no resolvieron el problema subyacente. 

La psicóloga, aunque acertada en su enfoque, no logró un impacto significativo para Ana. 

Este ejemplo ilustra la importancia de una visión integral y personalizada en la terapia y de la necesidad de actualizarse en el campo del acompañamiento.

Ejemplo 2: Caso real de falsos terapeutas

Marta llega a consulta porque quiere abordar la relación con su madre y su hermana, con las que siente una gran dependencia. Durante la primera entrevista, descubro que había pasado por varias experiencias terapéuticas previas. Marta revela que estuvo cinco años con una psicóloga, asistiendo semanalmente, pero se desanimó al no ver resultados. En los últimos tres años, ha consultado a dos terapeutas diferentes: una practicante de biodescodificación, con quien tuvo aproximadamente ocho sesiones, y otro que realiza regresiones al pasado, al cual ha estado yendo una vez al mes durante tres años.

Al indagar sobre lo que ha trabajado en terapia hasta la fecha, Marta menciona que con la psicóloga se enfocó en los límites durante ¡cinco años! Con la terapeuta de biodescodificación se realizaron algunas visualizaciones para conectar con los ancestros con la intención de abordar los problemas de piel. Por último, con el terapeuta de regresiones, descubrió supuestas vidas pasadas en las que tenía poder, lo cual, según ella, generaba conflictos con su madre en la actualidad.

Al cuestionar si ha visto mejoras en su relación con su madre y hermana, así como si los problemas de piel han mejorado, la respuesta de Marta es negativa en ambos casos.

  • Con la psicóloga ha realizado unas 240 sesiones de consulta para trabajar los límites sin tener resultados ni percibir cambios en la relación con la familia.
  • Con la biodescodificadora no ha abordado el origen del síntoma y, por lo tanto, no se puede considerar que haya realizado biodescodificación.
  • Con el terapeuta de regresiones no ha abordado el conflicto y no han demostrado ser efectivas para resolver los problemas actuales.

Estas experiencias terapéuticas plantean serias dudas sobre la ética y la integridad profesional de los terapeutas (convencionales y complementarios) involucrados. Marta ha pasado por un extenso período de terapia sin ver mejoras significativas en sus problemas. 

La duración y la naturaleza de las intervenciones terapéuticas, junto con la falta de resultados, sugieren que, en este caso, no se trata de la herramienta, sino de las terapeutas: es evidente que Marta ha sido víctima de tres terapeutas que no han aplicado correctamente sus conocimientos y herramientas.

La campaña del Ministerio: a favor o en contra

Desde mi perspectiva, la campaña del Ministerio ha intentado educar a la población sobre qué prácticas son beneficiosas y cuáles podrían ser perjudiciales. Sin embargo, esta polarización puede tener consecuencias no deseadas por regirse solo ante la evidencia científica y no considerar otras formas de medir la efectividad, además de considerar las pseudoterapias como alternativas y no como complementarias. 

Es comprensible que se busque educar y concienciar a las personas sobre las opciones disponibles en salud mental. Sin embargo, centrar la atención únicamente en lo que está “bien” o “mal” en base a la evidencia científica puede ser limitante y no abordar la complejidad de las necesidades individuales.

Detrás de cada herramienta o práctica hay profesionales con diversas perspectivas y enfoques. Es crucial reconocer que lo que funciona para una persona puede no ser adecuado para otra. Además, es importante considerar que la efectividad de una herramienta depende en gran medida de quién la está utilizando y cómo se implementa.

En lugar de polarizar la discusión, podríamos beneficiarnos de un enfoque más integral que aborde las causas subyacentes de los problemas de salud mental y ofrezca soluciones sostenibles. Esto pasa por revisar cómo los tratamientos complementarios, que no alternativos, pueden sumarse al proceso de transformación integral. Se trata de contemplar un enfoque integral y no limitante donde la persona encuentre respuestas a sus dilemas, conflictos y necesidades en niveles distintos de abordaje y acompañamiento. 

Pseudoterapias

3 propuestas diferentes a la campaña de pseudoterapias

1. Otra campaña es posible

En el complejo paisaje de la salud mental, la variedad de herramientas y prácticas disponibles puede resultar abrumadora. Mientras que la campaña del Ministerio busca desacreditar ciertas prácticas, ¿cómo podemos abordar de manera efectiva esta diversidad de enfoques?

La complementariedad

Un enfoque clave para entender este panorama es la idea de complementariedad. En lugar de ver las diferentes prácticas como competidoras entre sí, deberíamos considerar cómo pueden complementarse mutuamente. Es fundamental que las personas comprendan que el uso de diversas herramientas no excluye la posibilidad de seguir tratamientos médicos o psiquiátricos recomendados.

Evitar la elección forzada

La idea de que se debe elegir entre una opción u otra es perjudicial y puede poner en riesgo la salud de las personas. Cuando alguien se enfrenta a la disyuntiva de elegir entre enfoques que no se alinean con sus experiencias o necesidades individuales, puede generar un efecto contraproducente. Evitar la imposición de elecciones terapéuticas forzadas es esencial en salud mental. Respetar la diversidad de enfoques permite a las personas explorar opciones que se adapten mejor a sus necesidades, promoviendo un sentido de empoderamiento y autonomía en su proceso de recuperación.

La libertad de elegir es un derecho fundamental que debe ser protegido y respetado en todos los aspectos de la vida. Este deber no excluye la información, sino que deja a la persona la decisión sobre lo que es mejor para ella.  

#CoMplementa: Integrando enfoques

Promover la idea de que las terapias complementarias o pseudoterapias pueden integrarse con tratamientos convencionales puede brindar a las personas una perspectiva más amplia, acorde y coherente con sus elecciones de vida. Es fundamental adoptar un enfoque más integrador en el campo de la salud mental. 

Reconocer la complementariedad de diversas prácticas y buscar formas de acreditar competencias pueden ser pasos importantes hacia una atención más integradora y efectiva. Al hacerlo, podemos avanzar hacia un panorama en el que las personas reciban el apoyo que necesitan de manera integral y sostenible. 

La campaña #CoMplementa podría promover esta idea de integración y complementariedad en el abordaje de la salud mental y emocional.

2. La formación y la actualización como posible solución

En el ámbito terapéutico, la capacitación, la actualización y la formación continua son esenciales para garantizar la ética y la calidad en el acompañamiento terapéutico. 

Lamentablemente, muchos programas formativos carecen de materiales actualizados y bibliografía relevante, lo que limita la capacidad de los profesionales para mantenerse al día con los avances en el campo de la salud mental.

Algunos programas de formación de prestigiosas universidades la bibliografía utilizada se remonta a la década de 1990 e incluso antes, lo que no refleja las investigaciones y desarrollos más recientes en el campo. 

Incluso en programas de posgrado, como los másteres de psicología clínica para psicólogos, se pueden encontrar conceptos y modelos desactualizados. Por ejemplo, referirse a las fases del enamoramiento como noviazgo, matrimonio, hijos, nido vacío y reencuentro de la pareja es una desactualización absoluta para un supuesto programa formativo que te reconoce como psicólogo clínico o sanitario.

Es evidente que existe una brecha entre lo que se enseña en las instituciones educativas y lo que realmente se necesita para brindar un acompañamiento terapéutico efectivo en la actualidad. Es fundamental que los programas formativos se adapten a las demandas y realidades del campo, proporcionando a los profesionales las herramientas y el conocimiento necesarios para enfrentar los desafíos contemporáneos en bienestar y salud mental.

Para abordar esta brecha, es necesario revisar y actualizar los planes de estudio, incorporando materiales y bibliografía actualizados que reflejen los avances en la investigación y la práctica profesional. Además, se debe fomentar la participación en programas de formación continua y la búsqueda activa de oportunidades de aprendizaje, como seminarios, conferencias y grupos de estudio.

Es responsabilidad de las instituciones educativas y de los profesionales del campo asegurar que los programas formativos estén a la altura de las necesidades actuales y proporcionen a los terapeutas las habilidades y el conocimiento necesarios para ofrecer un servicio de calidad y coherente en el campo de la salud mental.

En el Instituto no somos ajenos a esta realidad de falta de competencias y herramientas para ejercer como terapeutas, y precisamente este fue un punto de reflexión que nos llevó a crear un programa formativo que contemple el aprendizaje y la construcción del rol de terapeuta. Se trata de la Formación en Herramientas e Intervención Terapéutica dirigida a psicólogos y terapeutas que quieran trabajar en mejorar su rol, sus habilidades y el vínculo terapéutico.

3. Pensamiento crítico

En el complejo mundo de la salud mental, la educación sobre cómo elegir conscientemente las opciones de tratamiento es fundamental desde edades tempranas. Necesitamos fomentar el pensamiento crítico y comprender verdaderamente el paradigma de la salud mental, más allá de las soluciones conductuales que a menudo se implementan.

  • ¿Qué nos sucede? 
  • ¿Cómo nos sucede? 
  • ¿Por qué nos sucede? 

Estas son preguntas esenciales que debemos explorar para comprender mejor las raíces de nuestros problemas y cómo impactan en nosotros. Desde la inseguridad hasta las heridas emocionales, desde la falta de apoyo hasta las familias disfuncionales, debemos examinar cómo estas experiencias influyen en nuestra capacidad para afrontar los desafíos de la vida.

Las campañas de concienciación en salud mental deberían centrarse en fomentar el pensamiento crítico y proporcionar conocimientos sobre los diferentes aspectos que influyen en nuestra salud mental. 

En lugar de polarizar la discusión en torno a lo que está bien o mal etiquetándolo como falso, deberíamos buscar que la población entienda la complejidad de la salud mental y emocional y las diversas opciones de tratamiento disponibles. Elegir un tratamiento o una terapia no significa tener que descartar el resto. 

Es comprensible que las personas busquen otras opciones cuando sienten que las soluciones convencionales no funcionan para ellas. La clave está en proporcionar una educación integral que permita a las personas tomar decisiones informadas y buscar opciones que se adapten mejor a sus necesidades individuales.

El escenario ideal sería aquel en el que se invierte en la investigación empírica y se valora la complementariedad de diferentes enfoques en salud mental. Trabajar en colaboración con médicos, psicólogos y otros profesionales puede ser beneficioso para obtener resultados más efectivos.

Es importante reconocer que el ensayo y error forma parte del proceso terapéutico. No podemos garantizar que una sola terapia funcione para todos, pero al proporcionar opciones informadas y apoyar a las personas en su viaje hacia el bienestar mental, podemos avanzar hacia un enfoque más comprensivo y efectivo en salud mental.

La terapia del futuro

Confío en que a futuro encontraremos la forma para que las terapias tengan una función complementaria y se integren en el proceso de transformación.

No puedo negar que me encantaría imaginar un escenario en el que la investigación y la práctica terapéutica se fusionen para impulsar avances significativos. Aunque este escenario pueda parecer distante en el presente, es un objetivo que vale la pena perseguir, ya que promete un enfoque más completo y efectivo para mejorar la salud mental y emocional.

Espero que este artículo te ayude a reflexionar, cuestionar y replantear tu experiencia y mirada hacia las terapias convencionales y complementarias

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Aclaración: La Descodificación Biológica es un acompañamiento emocional complementario, no sustitutivo de ningún otro tratamiento médico, que el cliente escoge libremente para su bienestar emocional. Debe aclararse que el Instituto Ángeles Wolder no da consejos médicos ni recomienda finalizar ningún tratamiento.

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Aranzazu

Psicoterapeuta y Docente. Directora de Proyectos y RR.HH. del Instituto Ángeles Wolder. Licenciada en Psicología. Máster en Psicología de la Educación MIPE. Máster en Dirección y Gestión de RRHH. Formada en emergencias y catástrofes, Psicodrama, Constelaciones Familiares, Descodificación Biológica Original y Acompañamiento al Duelo.
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