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Las 5 heridas de la infancia: cuáles son y cómo identificarlas

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Las heridas de la infancia, también conocidas como heridas emocionales, son recuerdos dolorosos que han moldeado nuestra forma de ser y de enfrentar la vida.

Surgen de experiencias bloqueantes a nivel emocional que, en su momento, no pudimos gestionar adecuadamente. Arraigadas en nuestro subconsciente, estas heridas continúan afectándonos en el presente, recordándonos constantemente las experiencias que nos marcaron y definiendo nuestra forma de relacionarnos con el mundo.

Aunque las heridas de la infancia puedan parecer eternas, existe la posibilidad de sanarlas y encontrar la paz interior. A través del proceso de sanación, podemos transformar nuestras heridas emocionales en cicatrices que nos recuerdan nuestra fortaleza y capacidad para superar cualquier desafío. 

En este artículo, exploraremos las 5 heridas de la infancia y para que puedas identificar cuáles son las heridas emocionales que están detrás de tu historia. 

¿Qué son las heridas de la infancia?

Las heridas emocionales (o heridas de la infancia) son un trauma de nuestra infancia.

Se originan a raíz de una vivencia bloqueante a nivel emocional que no hemos tenido la capacidad de gestionar. Estas heridas emocionales se producen en el subconsciente y va programando la manera en la que actuamos, reaccionamos o gestionamos la adversidad y los conflictos.

Las heridas de la infancia son tan profundas que, aunque pertenezcan al pasado, las vivimos en el presente. Las heridas persisten cuando somos adultos; nuestro cuerpo tiene memoria y actúa como un mecanismo de defensa. Lo que te ha marcado en otro momento, tu cuerpo y cerebro lo recuerdan constantemente. Es por ello que reaccionas de una manera particular en los planos emocional, conductual, físico y espiritual.

Las heridas de la infancia nos conforman y nos estructuran. ¿Para siempre? Solo hasta que podamos sanarlas. 

Los traumas de la infancia

El trauma infantil se refiere a experiencias emocionalmente dolorosas o angustiantes que afectan a los niños y niñas y que tienen el potencial de dejar secuelas duraderas en su salud mental y física. 

El impacto del trauma infantil puede ser profundo y complejo, pudiendo afectar el desarrollo emocional, cognitivo y social del niño, así como su salud física. Los efectos del trauma varían en función de la intensidad, el contexto vivido y los recursos de cada persona y entorno. 

¿Qué traumas son los más frecuentes? 

Estas son las vivencias traumáticas que suelen dejar una huella profunda en nuestro subconsciente:

  • Abuso físico
  • Abuso emocional
  • Negligencia
  • Exposición a violencia doméstica
  • Robos
  • Asaltos
  • Abuso sexual o violaciones
  • Secuestros
  • Homicidios
  • Pérdida o muerte de seres queridos cercanos, como el padre o la madre
  • Enfermedades graves
  • Violencia en todas sus manifestaciones (de género, intrafamiliar, maltrato físico, sexual y psicológico)
  • Intimidación laboral (harassment) o intimidación escolar (bullying) constante
  • Accidentes graves de automóvil o de otros medios de transporte
  • Problemas médicos que han ocasionado dolencias duraderas
  • Desastres naturales como incendios, terremotos, inundaciones o huracanes, con resultados devastadores

Estas experiencias pueden variar en su naturaleza e intensidad, dejando una huella profunda en nuestro inconsciente, que son las denominadas las 5 heridas de la infancia.

Las 5 heridas de la infancia (o heridas emocionales del ser)

Cuando una herida emocional se convierte en una respuesta automática sin considerar nuestras sensaciones, es señal de que se ha arraigado como un hábito. Nuestro cuerpo la adopta como una costumbre, adaptándose para resguardarse de lo que percibe como amenaza.

Dado que estas experiencias suelen ser profundamente dolorosas, creamos un personaje ficticio como un mecanismo de defensa. Este personaje ficticio, moldeado por el trauma, nos guía en nuestras interacciones y decisiones, distorsionando nuestra auténtica personalidad. Así, quedamos marcados por una herida emocional no sanada, que afecta nuestro ser más profundo.

La intensidad del impacto dependerá de cómo vivimos ese acontecimiento traumático. Cuando una experiencia traumática irrumpe en nuestro campo psíquico, se genera una fractura que demanda una intervención para superarla. Romper con este trauma implica un proceso de trabajo interno y externo, que nos permite recuperar nuestra autenticidad y liberarnos del peso del pasado.

Lise Bourbeau, psicoterapeuta canadiense, describió las 5 heridas emocionales que nos impiden ser nosotras mismas:  

  1. El rechazo
  2. El abandono
  3. La humillación
  4. La traición
  5. La injusticia
Heridas de la infancia

Cómo identificar las heridas de la infancia  

A continuación, conocerás qué son las heridas de la infancia y cómo afectan a nuestra vida. Descubrirás cómo se caracterizan y averiguarás si tienes alguna de ellas a través de un test para heridas de la infancia. 

La herida de rechazo

La herida de rechazo se experimenta cuando la persona siente que no se le reconoce, no se le da su lugar, se siente excluida o no aceptada en relaciones personales, sociales o laborales.

Para saber si en tu historia de vida existen heridas relacionadas con el rechazo, revisa qué sientes al responder a estas preguntas:

  1. ¿Sientes que todo lo que haces está mal o no es suficiente?
  2. ¿Te has sentido rechazado en alguna ocasión?
  3. ¿Cuando te equivocas, reaccionas de manera exagerada?
  4. ¿Crees que no eres merecedor de las cosas buenas que te pasan? (Ejemplo: si consigues algo bueno, es suerte. Si fracasas, es porque no eres suficientemente bueno).
  5. ¿Sientes que no puedes triunfar en lo que haces?
  6. ¿Sientes la necesidad de aislarte y estar solo con frecuencia?
  7. ¿Sientes que tienes la culpa de que los otros no te acepten, quieran o incluyan?

Si has respondido a varias de estas preguntas de manera afirmativa, es posible que exista una herida de rechazo que revisar y sanar.

Aquí tienes un artículo completo con todo lo que has de saber de la herida de rechazo y cómo trabajarla.

La herida de abandono

La herida del abandono se manifiesta cuando alguien que era importante o significativo en la vida de una persona se aleja o deja de proporcionar apoyo emocional y/o físico. Suele recaer en las figuras de los padres, puesto que son los referentes en la vida.

Para saber si en tu historia de vida existen heridas relacionadas con el abandono, te invito a reflexionar con estas preguntas:

  1. ¿Sientes constantemente que tus esfuerzos no son suficientes para ser aceptado?
  2. ¿Ante una ruptura o una separación, sientes que se acaba el mundo?
  3. ¿Cuando cometes errores, sientes un miedo intenso a ser abandonado?
  4. ¿Crees que no mereces el amor o la atención de los demás, incluso cuando te muestran afecto?
  5. ¿Tienes la sensación de que no importa cuánto te esfuerces, nunca podrás alcanzar el éxito o la felicidad?
  6. ¿Sientes un impulso frecuente de alejarte de los demás y estar solo, incluso cuando estás rodeado de personas?
  7. ¿Sientes que el mundo se derrumba?
  8. ¿Te cuesta confiar en que las cosas puedan cambiar?

Si has respondido a varias de estas preguntas de manera afirmativa, es posible que exista una herida de abandono que revisar.

Esta es una de las heridas más profundas que podemos experimentar y que nos puede afectar no solo con comportamientos, sino también en forma de síntomas. Tienes un artículo completo con todo lo que has de saber de la herida de abandono y cómo trabajarla aquí: La herida del abandono: causas, consecuencias y cómo sanarla

La herida de humillación

La herida de humillación tiene sus raíces en experiencias previas en las que una persona se ha sentido menospreciada, avergonzada o humillada o ha sentido como menospreciaban o humillaban a uno de sus referentes (por ejemplo, el padre humillaba a la madre).

Para saber si en tu historia de vida existen heridas relacionadas con la humillación, te invitamos a conectar con estas preguntas:

  1. ¿Te resulta difícil olvidar situaciones en las que te hayan hecho sentir avergonzado o menospreciado?
  2. ¿Evitas situaciones sociales o actividades donde puedas ser juzgado o criticado?
  3. ¿Sientes que la opinión de los demás sobre ti es más importante que tu propia percepción de ti mismo?
  4. ¿Tienes dificultades para aceptar cumplidos o elogios, pensando que no los mereces?
  5. ¿Te sientes incómodo o ansioso al hablar sobre tus errores o fracasos pasados?
  6. ¿Tienes tendencia a guardar secretos sobre eventos vergonzosos o humillantes en tu vida?
  7. ¿Sientes que tus errores o fracasos definen quién eres como persona?
  8. ¿Te resulta difícil establecer límites claros en tus relaciones por miedo a ser ridiculizado o menospreciado?

Si has respondido a varias de estas preguntas de manera afirmativa, es posible que tengas una herida de humillación.

Conoce más sobre esta herida emocional aquí: La herida de humillación: cómo identificarla para sanar

Heridas de la infancia

La herida de traición

La herida de traición es una cicatriz emocional que se forma en la infancia, cuando se siente engaño por parte de figuras de confianza como el padre o la madre. Este doloroso momento puede surgir al percibir que las promesas no se cumplen o que no se recibe la protección esperada y necesaria.

Para saber si en tu historia de vida existen heridas relacionadas con la traición, te invitamos a conectar con estas preguntas:

  1. ¿Has experimentado alguna vez una sensación de traición por parte de alguien en quien confiabas profundamente?
  2. ¿Sientes que tienes dificultades para confiar en otras personas debido a experiencias pasadas de traición?
  3. ¿Te resulta difícil creer en las promesas de los demás o en su fidelidad?
  4. ¿Has sentido que tus expectativas de protección y apoyo por parte de seres queridos no se han cumplido en el pasado?
  5. ¿Evitas involucrarte emocionalmente en relaciones por miedo a ser traicionado nuevamente?
  6. ¿Has experimentado situaciones en las que te han decepcionado profundamente, especialmente cuando confiabas en alguien?
  7. ¿Tienes dificultades para perdonar y superar situaciones en las que te han traicionado?

Si has respondido a varias de estas preguntas de manera afirmativa, es posible que exista una herida de traición que revisar y sanar.

En este artículo, hablamos sobre la herida de traición y cómo podemos trabajarla para sanarla: La herida de traición: ¿qué se esconde detrás?

La herida de injusticia

La herida de la injusticia describe el impacto emocional y psicológico que una persona sufre al ser tratada injustamente o al presenciar injusticias durante su infancia. Este tipo de herida se forma en un entorno donde el niño ha experimentado la frialdad y el autoritarismo, generalmente por parte de una figura de autoridad, como el padre del mismo sexo.

Para saber si en tu historia de vida existen heridas relacionadas con la injusticia, te invitamos a conectar con estas preguntas:

  • ¿Has experimentado situaciones en las que te has sentido tratado de manera injusta en tu vida?
  • ¿Te sientes especialmente sensibilizado ante las injusticias que ocurren en el mundo?
  • ¿Has sido testigo de injusticias o tratos desiguales hacia otras personas en tu entorno cercano?
  • ¿Sientes que has sido privado de oportunidades o recursos debido a circunstancias injustas?
  • ¿Tienes dificultades para perdonar a aquellos que te han tratado injustamente en el pasado?
  • ¿Te resulta difícil confiar en las figuras de autoridad o en las instituciones debido a experiencias previas de injusticia?
  • ¿Experimentas sentimientos intensos de ira o resentimiento cuando presencias o eres víctima de injusticias?
  • ¿Te cuesta aceptar la autoridad y poner límites?

Si has respondido a varias de estas preguntas de manera afirmativa, es posible que tengas una herida de injusticia.

Tienes un artículo completo con todo lo que has de saber de la herida de injusticia y cómo trabajarla. 

Cómo sanar las heridas de la infancia con biodescodificación

La Descodificación Biológica nos enseña que cada conflicto desencadenante tiene su programa correspondiente, y que cada programa está asociado a una serie de dolores traumáticos específicos. Por lo tanto, cada herida que identificamos, como refleja Lise, presenta matices únicos y puede generar conflictos adicionales derivados de esas heridas.

Para sanar las heridas de la infancia, es crucial comprender primero cuál fue el evento desencadenante que se convirtió en un conflicto programante, lo que nos lleva a actuar de cierta manera sin ser conscientes de ello. Puedes conocer más sobre el conflicto programante en el diccionario emocional desde la Descodificación Biológica. 

Necesitamos aceptar que estos eventos dejaron una marca en nosotros, para así poder examinarlos desde una perspectiva diferente, como los adultos que somos ahora.

Una vez identifiquemos estos eventos, estaremos en posición de encontrar las herramientas necesarias para modificar nuestras respuestas y vivir en armonía.

Aprende cómo las heridas de la infancia han moldeado tu forma de ser y de enfrentar la vida, y acompaña a otras personas en su proceso de sanación con el Diplomado Online en Descodificación Biológica: Descubre cómo es esta formación aquí.

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Aclaración: La Descodificación Biológica es un acompañamiento emocional complementario, no sustitutivo de ningún otro tratamiento médico, que el cliente escoge libremente para su bienestar emocional. Debe aclararse que el Instituto Ángeles Wolder no da consejos médicos ni recomienda finalizar ningún tratamiento.

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Aranzazu

Psicoterapeuta y Docente. Directora de Proyectos y RR.HH. del Instituto Ángeles Wolder. Licenciada en Psicología. Máster en Psicología de la Educación MIPE. Máster en Dirección y Gestión de RRHH. Formada en emergencias y catástrofes, Psicodrama, Constelaciones Familiares, Descodificación Biológica Original y Acompañamiento al Duelo.
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