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Una educación como instrumento de libertad

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Indudablemente el año 2020 ha cambiado nuestra vidas. Los efectos de la pandemia han provocado cambios sociales, económicos, culturales y, en consecuencia ha producido también cambios educativos. Estamos empezando a descubrir cuáles son los efectos y consecuencias de la “nueva realidad” a nivel psicológico y físico.

Los métodos, rutinas y dinámicas de estudio han cambiado y los centros educativos se están adaptando constantemente para poder garantizar un acceso tan necesario e imprescindible como es la educación. Si bien es cierto que muchos ya contaban con nuevas tecnologías y las aplicaban para realizar formaciones online en sus sesiones, existen otros muchos que han debido darle la vuelta a todo su plan de estudios y aprender en un tiempo récord cómo hacer el traspaso de lo “presencial” a lo “virtual”. Por su parte, muchos alumnos han dividido los espacios de su habitación para poder encontrar un rincón a modo de “despacho” donde estudiar y trabajar al mismo tiempo.

Sea como fuere, el mundo entero está adaptándose a las nuevas formas de acceso a la educación. Nadie dijo que fuera fácil pero sí imprescindible hacer el esfuerzo para seguir las clases (desde los más pequeños hasta los universitarios que quieren empezar o seguir con su carrera). Educación es sinónimo de avance, de progreso personal y en la sociedad. Es el instrumento mediante el cual se adquieren conocimientos y, por ende, nos caracteriza como seres humanos. Pero, sobre todo, es un canal que nos garantiza la libertad.

Tal como explicamos desde la Descodificación Biológica, adaptarse es supervivencia. Necesitamos hacerlo para poder avanzar en la vida. En algunos casos la adaptación a eventos altamente traumáticos nos lleva a desarrollar la capacidad de ser resiliente; en otros, nuestra estructura vital nos impide avanzar y nuestro cuerpo acaba resintiéndose y enfermando.

A pesar de los profundos cambios que estamos viviendo a nivel educativo y nuestra capacidad de adaptación, nadie ni nada nos preparó para este escenario. Tras más de 6 meses conviviendo con la pandemia, hemos empezado a descubrir los efectos traumáticos de la misma en el ámbito educativo.

Efectos secundarios en el ámbito educativo

Expongo aquí algunas de las situaciones con las que me he encontrado en consulta:

  • Convivimos en entornos educativos en los que se “premia” la falta de contacto físico en las aulas por miedo al contagio y como medida preventiva.
    • Posibles efectos secundarios: sentimiento de falta de afecto, soledad, ansiedad, insomnio, fobia social y resistencia al cambio.
  • Se han sustituido las clases presenciales por entornos virtuales de aprendizaje. Las pantallas en sí mismas no son malas, pero un uso prolongado no se recomienda a menores de 13 años porque su cerebro está en constante maduración y necesita de estímulos externos para aprender y desarrollarse.
  • El acceso a la educación ha hecho emerger realidades distintas y la imposibilidad de muchas familias para poder garantizar el aprendizaje por falta de medios y recursos. Esta carencia ha generado desigualdades y ha acentuado las necesidades educativas en varios sectores.
    • Posibles efectos secundarios: desvalorización, ansiedad, depresión, exclusión social, baja autoestima y desmotivación.

Este verano tuve la oportunidad de leer un libro que me llevo a reflexionar principalmente sobre esta situación que estamos viviendo y la manera en que accederemos a la educación. De hecho, en el Instituto nos tocó adaptarnos también. La situación actual nos llevó a readaptar todos los programas formativos y a salir de “nuestra zona de confort”.

Una educación, un libro de Tara Westover

Déjame que te comparta el análisis que he hecho de esta novela biográfica que me ha dejado impresionada: Una educación, de Tara Westover. Pero antes, me gustaría que hicieras una breve pausa para reflexionar sobre estas cuestiones que te planteo a continuación:

  • ¿Qué tan importante ha sido o es la educación en tu vida?
  • ¿Qué valor le das?
  • ¿Qué puertas te ha ayudado a abrir?
  • ¿Qué ha cambiado en ti?

Suelo pasar mucho tiempo con ensayos y poco con novelas, pero una amiga me recomendó este libro y debo decirle que estoy plenamente agradecida que me compartiese este descubrimiento. Una educación, me transportó a una familia común, a una muy parecida que podrías tener tu o yo misma. Ya lo dijo León Tolstoi en Ana Karenina, “Todas las familias felices se parecen unas a otras, pero cada familia infeliz lo es a su manera”. Y vaya que en la infelicidad fueron peculiares y en la felicidad también.

Mi familia era una maraña de amor y radicalismo y lo que ahora sospecho era una enfermedad mental. El amor era real, pero también lo eran las otras cosas, y todavía no sabía cómo iba a navegarlas.

Una educación, Tara Westover

La historia de Tara y su familia

Tara Westover nació el 27 de septiembre de 1986 en Clifton (Idaho), en el seno de una familia mormona y fue la séptima hija que vio crecer a sus hermanos y hermana en un entorno lleno de montañas y rodeada de naturaleza, haciendo una vida cerca de los animales y observando todo lo que se le presentaba a su alrededor. Sin embargo, a pesar de crecer sintiendo que vivía en armonía con su entorno y manifestando en su ser la libertad de los elementos naturales con los que convivía, paradójicamente yacía bajo las normas familiares y el trabajo en la casa. Ya en su época adolescente trabajaba de manera obligada para su padre en un desguace o en la construcción, sin ninguna norma de seguridad. 

Sus padres no les permitieron nunca acudir a la escuela ni a centros médicos porque creían en el control de los sistemas públicos sobre las personas y desconfiaban del gobierno federal en todas sus formas. Incluso ante lesiones graves, traumatismo craneoencefálicos o quemaduras por accidente no eran atendidos en hospitales sino con métodos naturales. Tampoco le registraron al nacer sino 9 años más tarde cuando necesitaron hacer un documento. Nadie sabía a ciencia cierta cuál era el día de su nacimiento y erraban el nombre que le habían puesto. 

El padre pertenecía a la Asociación Americana del Rifle, acudía regularmente a la iglesia mormona, pero recelaba de los propios vecinos mormones porque estos sí enviaban a sus hijos/as a la escuela. Acopiaba alimentos, energía, combustible y armas esperando lo peor. Se encargaba de dar sermones en su casa diariamente para que sus hijos comprendieran la importancia de vivir protegiéndose de las agresiones probables que podían venir en cualquier momento y en el gran cataclismo esperado para el año 2000 y el Apocalipsis final.

El aislamiento del exterior era casi total. En su casa solo se hablaba de las enseñanzas bíblicas, aunque un hermano mayor le incitó a leer y como solo tenía las escrituras de la iglesia de Jesús Cristo de los últimos días eso fue lo que aprendió.

“Papá dijo que la escuela pública fue una táctica del gobierno para alejar a los niños de Dios”

Una educación, Tara Westover.
Una educación, Tara Westover

Tara nunca pisó una escuela, no tenía amigas o amigos, no conocía otra realidad que la de su familia y creció creyendo que eso era lo normal. Para ella no existía otra normalidad. Pero la curiosidad y las ganas de aprender pesaron más y, pese a las reticencias paternas, se presentó a la universidad. Desde ese instante, su antigua vida trastabilló ya que una nueva forma de hacer se fue adentrando en ella hasta quedarse.

¿Fue doloroso? Sí, mucho. Así lo relata la escritora que actualmente tiene 34 años.  Una educación es un libro de éxito publicado en 2018 en el que aparece de manera ordenada la biografía de esta chica, conservada en diarios con anotaciones sobre sus vivencias que contrastaría con amigos y familiares. Un ejercicio a plena conciencia para conocerse y superar los horrores vividos que, por frecuentes y comunes, daba por normales hasta que la vida progresivamente se encargó de mostrarle que otra realidad era posible. Y en esa nueva realidad cabía la posibilidad de que la educación no se usara para lavar el cerebro sino para encontrar su propio camino.

Según cuenta la escritora, en el año actual (2020), lleva actualmente varios años sin hablar con su padre y tiene un contacto telefónico reducido con su madre. A priori se podría pensar que es debido a la religión. Sin embargo, Tara ha expresado que no se trata de ideas religiosas sino de violencia intrafamiliar, de síntomas mentales y de no querer revisar lo ocurrido.

Un libro escrito desde el autoconocimiento

La obra está escrita sin rabia ni rencores y trata sobre la biografía de Tara, que quiere contar de una manera neutral y desde su punto de vista y experiencia lo que vivió en el seno de su familia de origen. Lo hace desde la aceptación y sin transmitir exigencias, todo lo contrario. El libro transluce empatía, perdón y reconciliación: unos valores que los que se quedaron en el núcleo familiar no han podido interiorizar.

Durante mi lectura me venían flashbacks continuos que me recordaban la frase de Tolstoi (antes mencionada): Todas las familias felices se parecen unas a otras, pero cada familia infeliz lo es a su manera. Sin duda alguna, en todas las familias existen creencias, valores, mandatos, leyes explicitas e implícitas; y habrá familias que estén más o menos alejadas de un término medio.

Tendemos a normalizar el ideario de la familia y lo asumimos como propio, a la misma vez que iniciamos un proceso de diferenciación. Es el sistema familiar el que facilita o impide ese “ser diferente” dentro del grupo familiar. A veces se acepta y otras se rechaza. En este caso que describe Tara, todos tienen que pensar igual, trabajar para protegerse del resto del mundo y aceptar la forma de hacer principalmente del padre para ser contenidos dentro del grupo familiar.

La educación, la apertura de mente que esta conlleva, el abrirse al mundo, opinar distinto, hablar de lo doloroso o pedir controlar la violencia no forma parte del imaginario de los padres, y como efecto inmediato se produce el rechazo. Uno tan doloroso para Tara, que incluso le lleva a plantearse muchas veces la renuncia de esa forma de vida y el sacrificio de soltar todo para conseguir un poco de amor familiar. Un coste muy alto a nivel emocional. Un tira y afloja psicoemocional muy intenso.

No es mi intención hacer Spoiler, por lo que te invito a leer el libro y después continuar o detenerte si todavía no lo has hecho y tienes pensado hacerlo.

Escribir para sanar (Spoiler)

Escribir es un ejercicio para aclarar ideas, recordar, vaciar, ordenar pensamientos, sentir, cuestionarse y, al revivir la historia, conseguir mirar desde otra óptica y así soltar el pasado para instalarse en un presente amistoso.

Tara tuvo una obsesión: saber, conocer, aprender y absorber información que le permitiera conectar el exterior con su interior. Sus pensamientos eran los mismos que los de su familia, ya que así aprendió y así vivió hasta darse cuenta de que podía usar los suyos propios.

En el paso de su infancia a su juventud hubo dos hechos significativos y también otros no menos importantes: Las creencias de su padre se radicalizaron y extremó el control sobre su familia y un hermano mayor regresó al hogar aplicando la violencia sobre los demás sin ser limitado por sus padres.

Tara sufrió en carne propia el maltrato de este hermano con resultados físicos como un esguince de pie, una fractura del dedo gordo del pie o la dislocación de la muñeca. Le tiraba de los pelos, la arrastraba por el suelo o le metía la cabeza en el inodoro.

Años más tarde, al darse cuenta de que eso no estaba bien, lo comunicó a sus padres, quienes indudablemente se posicionaron del lado del hermano. Intentaron hacerle creer a ella y a todo el entorno que estaba equivocada y que tenía una enfermedad mental, negándose a enfrentar la situación. Esto fue el inicio del fin de la relación con la familia.

Llegó a creer que era su propia locura realmente la que imaginó todo, no creía en sí misma ni en sus recuerdos, consultaba a otros para contrastar su historia y aun así creía que a los demás les sucedía lo mismo. Tara atravesó una depresión hasta poder soltar las amarras del pasado y volar al futuro pasando por un presente no exento de dificultades, pero muy real. Comenzó a crear su historia y hoy es otra persona acompañada por sus recuerdos.

Se convirtió en un ser humano que piensa por sí misma, que crece con las dificultades y que puede decidir lo que quiere o no hacer. En fin, un ser libre que se completa viviendo. 

Libertad

La educación como herramienta para un cambio de vida

Hablemos de la educación. Creo que es la herramienta más poderosa para cambiar la vida, para encontrarse a sí mismo/a, para generar opiniones propias, para aprender a respetar otros razonamientos y comprender las conductas sin juzgar.

Si nos fijamos en la etimología de la palabra educar, encontramos que lleva la raíz de la palabra latina ducere (educare – educere). Ducere viene de la raíz indoeuropea deuk que significa guiar. Educar es “guiar o conducir” en el conocimiento para que el otro pueda desarrollar el máximo potencial.

Como ejemplo, hay que comentar que Tara en una clase de psicología escuchó una descripción sobre el Trastorno bipolar y comprendió muchas de las reacciones de su padre sin emitir juicios de valor, sino desde el entendimiento de la realidad del otro. Fue guiada por el conocimiento a una mayor comprensión de las experiencias familiares.

La educación debería fomentar la amplitud de miras en lugar de reducirla o reforzar juicios. Debe plantear preguntas y no dar certezas. Fomenta el abrirse al mundo, sin encerrarse. Abrirse a los demás, facilitar las relaciones y la aceptación de la diferencia. Y el gran regalo de nutrirse de conocimiento, es que ofrece la oportunidad de escoger en qué creer, de adueñarse de pensamientos y espíritu crítico y por ende responsabilizarse de las elecciones de conductas, acciones y resultados.

La educación es una puerta al autoconocimiento, al autodominio, a tomar el control de la mente, liberarse de los miedos y creencias para vivir la libertad, esa libertad positiva descrita por el historiador Isaiah Berlin.

La educación (…) debe plantear preguntas y no dar certezas. Ofrece la oportunidad de escoger en qué creer

Una educación, Tara Westover
Idaho una educación

La familia y sus reglas implícitas y explícitas

Cada ser humano, ya sea niño o niña, es un ser puro que aterriza en una familia, con sus particularidades y características, para poder evolucionar hacia lo que viene a trascender. La familia es un conjunto de miembros unidos por las relaciones que se generan entre ellos ubicados en un medio o en un entorno en el que hay otros sistemas que pueden ayudar, compensar, sostener o permitir la interacción para conseguir el objetivo de todos que es sobrevivir.

Ese conjunto de personas está unido por hilos invisibles y cualquier movimiento en un componente afecta al resto. En el libro se presentan dos casos de movimientos que son percibidos de distinta manera. Unos hermanos mayores se marchan de casa para trabajar por su cuenta y no en el negocio familiar. Cuando un tercer hermano quiere marchar, pero en este caso porque quiere ir a estudiar a la universidad, el padre intenta por todos los medios convencerle para que no lo haga. El tratamiento es distinto y, por tanto, el resultado en las dinámicas familiares también lo será.

Cada familia tiene sus propias formas de regulación con reglas implícitas o explicitas que actúan como indicadores de la forma de funcionamiento de ese sistema familiar (Puedes ver otro ejemplo de reglas familiares en “Unorthodox”). Hay miembros que se adaptan más o menos a esas normas y, seguramente ante una menor adaptación, habrá una mayor lucha para salir de ese modelo. Eso pasa por un mayor uso de la fuerza para dejar atrás lo conocido y lanzarse a lo desconocido (algunos lo llaman rebeldía, otros lo llaman ‘ser uno mismo/a).

Si eres terapeuta y quieres aprender sobre acompañamiento a las familias, no te pierdas el curso “Familia, Infancia y Adolescencia

Cada familia tiene sus propias necesidades y da respuesta a preguntas para conseguir vivir, repite historias pasadas hasta aprender, elije maneras de funcionamiento y facilita (o no) un recorrido personal y personalizado o cierra los caminos. Por lo visto, la familia de Tara no favorecía ni permitía esa salida al exterior (seguramente tendrían sus razones conflictuales).

Tara pudo escoger entre tener una educación o una existencia rodeada de gasolineras, chatarrería, aceites, accidentes y estar condenada a la ignorancia, el racismo, la paranoia y el maltrato.

Podéis llamarlo transformación. Metamorfosis. Falsedad. Traición. Yo lo llamo una educación.

Una educación, Tara Westover

Os recomiendo este libro con los ojos cerrados como objeto de autorreflexión sobre la educación y el entorno familiar. Las preguntas que se plantea Tara en su escrito pueden ser también las tuyas dado que todos somos hijos/as y todos tenemos padres.

Quizás no hemos vivido situaciones extremas como las de esta joven, pero seguramente tus padres tuvieron creencias, establecieron leyes implícitas y explicitas, límites o fronteras y te miraron con más o menos aceptación en función de cómo te presentabas a ellos. Tú también puedes escribir la historia de tu vida (es más, ¡te animo a hacerlo!) desde la neutralidad que puedas conseguir ponerte de observador/a, usar la empatía para comprender a los demás y ver que en la aceptación y no en la queja está el paso hacia adelante para continuar en la vida.

Te recomiendo mi nuevo curso “Cambia tus creencias: la clave para llegar al éxito” si quieres trabajar los bloqueos y las limitaciones que te impiden avanzar en tu vida.

5 frases del libro que merecen especial atención

Una educación, Tara Westover

Sentado tranquilamente a su escritorio, me pregunto en qué podía ayudarme y respondí que no lo sabía. Nadie podía darme lo que deseaba, puesto que deseaba que me rehicieran. Puedo ayudarte dijo, pero tienes que contarme lo que te preocupa. Su voz era amable, y esa amabilidad me resulto cruel. Habría deseado que gritara. Si me hubiera gritado, me habría enfadado y cuando estaba enfadada me sentía fuerte. No sabía si podría confiarme a él sin sentirme fuerte.” [p.289]

Había buscado un consejo moral, a alguien que conciliara mi vocación como esposa y madre con la llamada que me llegaba de otro lugar. Y el profesor había dejado esta cuestión a un lado. Al parecer me había dicho: Primero descubre de qué eres capaz y luego decide quién eres” [p.330]

“Toleraba cualquier forma de crueldad mejor que la amabilidad. Los elogios eran un veneno para mí; se me atragantaban.” [p.343]

La libertad positiva-respondió otro alumno-estar libre de trabas internas. Anoté la definición en mis apuntes pese a no entenderla. El profesor quiso aclarar el concepto, dijo que la libertad positiva equivale al autodominio, al gobierno de uno mismo por sí mismo. Que tener libertad positiva significa tomar el control de la mente, liberarse de los miedos y creencias irracionales, de las adicciones, las supersticiones y otras formas de auto coacción.” [p.364]

Esta tranquilidad no ha sido fácil de conseguir. Pasé dos años enumerando los defectos de mi padre, actualizando la cuenta sin cesar, como si la lista de rencores, de actores reales o imaginados de crueldad, de desamparo, fuera a justificar la decisión de apartarlo de mi vida. Creía que al justificarla quedaría libre del asfixiante sentimiento de culpa y volvería a respirar. […] Me despojé de él cuando acepté mi decisión tal como era, sin enjuiciar a todas horas quejas del pasado ni contraponer los pecados de mi padre a los míos. Sin pensar en él en absoluto. Aprendí a aceptar mi decisión por mi bien, por mí, no por él. Porque la necesitaba, no porque él la mereciera.” [p.460]

Me gustaría leeros en comentarios, y saber qué opináis al respecto. ¿Hay alguien por aquí que lo haya leído? En caso afirmativo, me gustaría que compartiera su opinión, y si no es así, que compartieras su perspectiva sobre la importancia de la educación en el entorno familiar.

© Instituto Ángeles Wolder – Todos los derechos reservados.

Aclaración: La Descodificación Biológica es un acompañamiento emocional complementario, no sustitutivo de ningún otro tratamiento médico, que el cliente escoge libremente para su bienestar emocional. Debe aclararse que el Instituto Ángeles Wolder no da consejos médicos ni recomienda finalizar ningún tratamiento.

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Antes de irte

¡Hola! Soy quien ha escrito este artículo

Ángeles Wolder

Ángeles Wolder

Directora Instituto Ángeles Wolder. Autora del Libro “El Arte de Escuchar el Cuerpo” y de "El reflejo de nuestras emociones: la descodificación de los sentimientos a través del cine". Es licenciada en Kinesiología, Profesora en Enseñanza Universitaria, Licenciada en Antropología Social y Cultural y Máster en Psicosociología. Desde hace 10 años se ha centrado en comprender y observar cómo el ser humano y la humanidad gestionan los conflictos emocionales.

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Reflexiones de lectores

¿Tienes algún pensamiento tras leer este artículo? Déjame tu reflexión y responderé lo antes posible.

57 comentarios en «Una educación como instrumento de libertad»

  1. No he leído el libro, ahora creo que claramente la educación es la base para poder tomar cualquier decisión en la vida, para aprender a pensar y elegir. Tengo un hijo de 7 años que iba al colegio desde las 8 hasta las 16 hs en Buenos Aires, Argentina y el estar en casa desde marzo y tomar responsabilidad por su educación pudo darnos la oportunidad de aprender jugando, de las tareas cotidianas en el hogar, tener más tiempo de calma sin correr, leer cuentos, jugar siento que en su caso ha sido muy beneficioso y tener un equilibrio entre el aprendizaje formal y vínculos familiares amorosos es la clave. Gracias por compartir!

    Responder
    • Hola Yanel,
      Efectivamente, la educación no es sólo la base que nos permite tomar decisiones libremente, también te aporta distintos puntos de vista que te ayudan a procesar realidades de manera distinta. Es de valorar esta conjunción entre aprendizaje y vínculo familiar 😊
      Gracias por compartirlo,
      Un abrazo.

      Responder
    • Hola
      No leí el libro pero me pareció interesante tu reseña.
      Creo que la educación es algo fundamental para todo los seres humanos Leí en uno de los comentarios que la educación se da en el núcleo familiar y no en las escuelas. No creo tal cosa ya que hay muchísimas familias que no cuentan con el capital cultural necesario para educar” bien ” a sus hijos y repiten la historia familiar de maltrato, abuso y violencia. Por qué sucede esto? Justamente por no haber recibido educación y haber sidos maltratados, volentados y abusasos. Hablo con conocimiento de causa.
      Nací en una familia muy pobre y pude por cuestiones económicas solamente terminar el secundario. A los 12 años comencé a trabajar como niñera, luego a los 14 de vendedora en un local. Repetí historias familiares y me quedé embarazada a los 17 años. Hoy en día tengo 43 años y tengo 4 hijos más dos hermosos nietos.
      No reniego de mi pasado porque es algo que me dejó mucha enseñanza y sobre todo a ser fuerte y resiliente.
      Fui abusada, maltratada y violentada intrafamiliarmente pero hoy a la distancia logré perdonar ya que comp dije antes ellos repetían historias vividas en sus familias. Logré sanar y cortar con todo eso.
      Les conté a mis dos hijos mayores hace dos años a los otros dos todavía no pude hacerlo pero en breve lo haré para que no haya secretos familiares y lograr dar un punto final a todo eso.

      Responder
      • Hola Sofía!
        Muchas gracias por compartir esa experiencia tan íntima con [email protected]s!
        Enseñanza, fuerza y resiliencia. Has conseguido concentrar en esta frase parte de lo que Ángeles ha querido transmitir con este artículo.
        Seguramente puedas encontrar paralelismos (aunque de distinta forma) en ese perdón que te lleva a sanar heridas internas.
        Un abrazo fuerte,

        Responder
  2. Me uno al sentimiento de una imperiosa sensación de contribuir a despertar a nuestra gente respecto a rescatar valores de unión, fraternidad, y de rescatarnos como seres pensantes y libres. Cada vez veo más personas que su única guía son las noticias que les dan el panorama del Camino a seguir y no ven más allá de lo que ellos muestran, al la Par de la creencia de que Salud se obtiene con medicamentos. Leeré este libro para poder compartir algo. Gracias por estar en mi
    Vida Ángeles, estás en congruencia con tu nombre!
    Bendiciones
    Namaste

    Responder
    • Hola Norma,
      Seguro que el libro te encantará y te llevará a cuestionarte muchas cosas 🙂
      Para cultivar la mente uno/a mismo/a necesita de esa educación que nos enseña a cómo hacerlo de manera libre, independiente y como bien dices “como seres pensantes”.
      Un saludo!

      Responder
  3. Reflexiones que también debo releer ….porque la gente nesecitan poseer .los afectos .amor.parte de las emociones….aprender que el amor es genuino libre….pero con la defensa de ser leal. A nuestro compromiso de nuestro ser….me fascinó la historia…..de tanto represión humana para facilitar el aprendizaje. Y abordarlo…desde el amor… lagrimas, agua,derrite…todo)))))gracias

    Responder
      • Hola Ángeles, como siempre y eternamente agradecida por todos tus conocimientos, que hacen despertar en mi el deseo de emprender con más fuerzas un camino al lado de la descodificación.
        Mi opinión en cuanto a tu artículo del Libro de Una Educación , de Tara Westover, me hace afianzar más la importancia de la educación en el entorno familiar, yo siempre he pensado que la educación sale de casa, de los principios y valores que recibimos desde pequeños, independientemente de la manera como los recibamos, estos van a marcar tu comportamiento en la sociedad. Por eso es importante seguir enriqueciendo nuestro intelecto, aprender a diario, esto hará que avancemos, crezcamos y soltemos patrones, como en el caso de Tara.
        Yo también he nacido como tu con la vocación de enseñar, por eso debo seguir aprendiendo.
        Un gran abrazo.

        Responder
        • ¡Hola Carolina!

          Muchas gracias por tu comentario y por compartir tu experiencia y visión de la educación.
          Como bien dices, seguir enriqueciendo nuestro intelecto nos hace avanzar y crecer para poder sentirnos libres (como en el caso de Tara).

          Un abrazo,

          Responder
  4. Ángeles.
    Me ha gustado mucho tu articulo, no conocía el libro que comentas y veré de conseguirlo para leerlo. He sido docente universitaria durante 39 años, madre de 4 hijos, abuela de 5 nietos …. y el tema de la educación y la enseñanza han sido siempre áreas que me han acompañado toda mi vida. De hecho también elegí mi carrera porque desde niña me gustaba enseñar y tenía facilidad para hacerlo (decían mis maestras). Una de las cosas que me preocuparon siempre, y ahora mas, es que generalmente no se educa para pensar, ni se enseña a razonar, a desarrollar un pensamiento critico. Se acepta lo que se lee en un libro o en Internet como verdades indiscutibles. Como matemática e investigadora interdisciplinaria, me encontré con alumnos muy inteligentes a quienes les costaba cuestionar y cuestionarse; aprender a hacerlo les permitió bajarse del pedestal, aprender a trabajar en colaboración con los otros, … el trabajo en equipo nos enriquece tanto como seres humanos ! Es este un aspecto al que es necesario atender en esta nueva época de la educación digital vía Internet: la cámara es también un medio para esconderse, para hacer “como si”, a “estar” sin “estar presente” y sin que los demás se den cuenta. A nivel de educación de niños y de adolescentes, estos son valores éticos, de autoconocimiento, de auto-respeto y de respeto hacia el otro, que usualmente se adquieren en el aula si el hogar no lo ha dado y cuya forma de transmitirlas a sus alumnos tendrán que ser revisadas por las nuevas generaciones docentes. Hemos visto ejemplos aberrantes en los mas altos niveles políticos de nuestro país últimamente, en sesiones públicas vía zoom. Como hacer para que no se naturalice en nuestros jóvenes?. Coincido con vos en que revisar nuestros sistemas de creencias es una vía. Sin embargo, no se forma en este sentido en la academia ni en los institutos de formación docente. Por suerte, es cada día mayor el número de personas que abordan estos “nuevos” enfoques terapéuticos, como la biodecodificación o el análisis transgeneracional, entre otros, que ayudan a las personas a pensarse desde otro lugar, a poder dialogar internamente con su historia familiar sin entrar en el juicio ni la victimización.
    Nuevamente, gracias por la reflexión.
    Maria Eugenia

    Responder
    • Buenos días Maria Eugenia,

      Wow, estamos [email protected] con tu aportación 😊. Nos ha parecido muy completa y nos alegra encontrar docentes tan comprometidos con la educación.

      Estamos totalmente de acuerdo. El pensamiento crítico es una habilidad básica a desarrollar en la educación, más todavía en la era de Internet, una época en la que nos inunda todo tipo de información. Una buena educación puede ayudarnos a ser capaces de cuestionarnos todos esos aspectos y a no creernos todos aquellos contenidos que nos llegan.

      Un saludo

      Responder
  5. Hola , no he leído el libro pero al conectarme con la reflexión del artículo Identificó una vez más el valor de la educación , del contacto con ese maravilloso mundo de información , de interacciones físicas , visuales o auditivas que permiten descubrir a quien lo experimenta nuevas realidades , nuevos paradigmas , nuevas vivencias y de esta manera entrar en un despertar nuevo . Gracias Ángeles por compartirlo y recomendarlo . Mediante las vivencias de los que están en nuestro entorno podemos ver lo qué hay dentro de nosotros que nos saca de la sombra .

    Responder
    • Hola Martha!

      Exacto, quizás se trate de un tema que pase más desapercibido en nuestro día a día y sobre el que pocas veces nos ponemos a reflexionar pero cuando lo hacemos o leemos libros y artículos como este, podemos ver la importancia que cobra.

      Gracias por compartir tu comentario 🙂

      Un saludo!

      Responder
  6. me identifique, tengo unos papas que durante mi adolescencia fueron muy cerrados de la mente; intransigentes y fue una época q hasta el día de hoy tengo muy pocos recuerdos (asumo que los tengo bloqueados) y si, hoy a mis 42 años los he juzgado, criticado, culpado que en mi adolescencia tomara malas decisiones y equivocadas con tal de escapar del hogar me parece asombroso como redacta la escritora como ya no los juzga, no los culpa y esta en paz con ellos y con ella misma

    Responder
    • ¡Hola querida lectora!

      Entonces seguramente te ayude leer este libro, quizás puedas encontrar paralelismos con la autora Tara y valorar esas vivencias desde su mismo punto de vista: desde el perdón.

      Recuerda que la culpa no elimina los recuerdos pasados ni tampoco lo acontecido, sólo consigue atormentarte 😊

      Saludos.

      Responder
  7. Es sumamente real sin educación se cierran muchos aprendizajes para la vida. Me dió mucha pena el maltrato de la autora ,mi madre lo sufrió también pero siempre trató de no repetirlo, ahora que soy madre viendo mi infancia que las palabras marcan mas que un golpe, viajé a mi niñez que yo siempre decía era muy feliz pero me he dado cuenta de que no era tan así y trato con el amor que tengo para con mis hijos de ser mejor madre .Me encanta sus videos y admiro mucho la forma de entregarlo, gracias un abrazo para usted.

    Responder
    • Hola Norma,

      Muchas gracias por compartir tu testimonio y ese sufrimiento (de la misma manera en que lo expresa Tara en su libro). En cuanto a la felicidad y su “relatividad”, lo importante es que hayas podido identificar por qué no eras “feliz”, siendo consciente del por qué y de cómo podrías llegar a serlo.

      Saludos!

      Responder
  8. Hola , no leí el libro si su comentario o reseña del mismo. Me gustaría mucho leerlo ( lo voy a buscar). Pienso que la educación es muy importante porque nos hace capaces de reflexionar y tomar decisiones por uno mismo y con conciencia ..yo más allá de los títulos es importante tener esa curiosidad que nos lleve a indagar y explorar ..con respecto a la familia creo que todas pasamos por momentos felices también infelices en mi caso no quiero estacionarme en los malos momentos y buscar salir adelante . Hoy ( 44 años) veo mis errores ( en su momento no exisrio la intención de dañar) en mi entorno familiar y creo que siempre que estemos vivos hay posibilidad de mejorar .

    Responder
  9. Gracias por la publicación de estos comentarios y de este libro.como todo lo que le he escuchado a Ángeles Wonder, estos comentarios me mostraron una manera diferente de ver la tragedia familiar vista desde la misma niña, hoy adulta, que los padecio y me encantó ouyes generalmente ni leo kuchs literatura que yo pienso sea triste, pero tras sus estudiosos ojos, pude ver mas que rabia y odio un análisis de lo que vivió pudiéndolo trascender y aunque eso mas qye resiliencia, es como un milagro, pues rollo alguien Chun mucho amor puede hacerlo. Gracias por tomarse la molestia de comentarnis sus sabios puntos de vista, que lo deben ser pues pudo leer tras los ojos de la autora otras opiniones, también sabías. Gracias eso que hace ud es maravilloso es un modo de biodescidificar, en lo cual, it’s es una Maestra. Gracias mil

    Responder
  10. Educación…instrucción…escuela… recuerdo a mi padre decir que la instrucción me la daba la escuela pero la educación se aprendía en casa.
    Luego de la Revolución Francesa…la escuela fue un instrumento del estado para formar un ciudadano…no para adquirir conocimientos…ya que el monopolio estaba en manos e la Iglesia…cosa que fue cambiado a través de los años….la educación abre puertas al mundo del conocimiento lo que permite al ser humano crecer…desarrollarse…no solo a nivel intelectual sino espiritual.
    En mi familia era importante la educación…lo que implicaba un pasaporte a crecer y volar del nido…y era la.educacion la que nos daba esas herramientas.
    Es muy traumático lo vivido por esta escritora…suerte que pudo salir de allí…lo que le implicó quedar sola…aislada y romper vínculos…más que una familia era un clan…por lo visto el ser distinto era lo más parecido al enemigo.
    La.escuela..la universidad…es un espacio donde se socializa y se adquiere conocimiento se intercambian ideas…se aprende a respetar al.que es diferente y piensa distinto…lo que hace una sociedad diversa e inclusiva…y creo que ni bien se termine esta pandemia…debemos recuperar esos espacios…que no se suplantan por ninguna tecnología.

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    • Hola Liliana,
      Muchas gracias por compartir en el blog tu interesante reflexión 🙂

      ‘Un pasaporte a crecer y volar del nido’, una definición muy gráfica que consigue resumir muy bien qué implica esta educación y aprendizaje (ya sea en el ámbito de la escuela o en el familiar).

      Tara lo tuvo difícil y seguramente le resultó agotador tener que representar el ser que sus padres querían que fuera, pero por suerte consiguió salir de esa represión por ella misma incorporando, a través del aprendizaje, más recursos y herramientas que la llevaran a esa libertad tan deseada.

      Un saludo!

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  11. Aun no leí el libro, después de tus comentarios quiero hacerlo. Estoy cursando las ultimas materias del Profesorado Universitario, a los 43 años, volví a la facultad, ahora entiendo porque se le llama Facultad de Humanidades, te da una mirada más humana de la vida. Pienso que la educación nos hace libres, podemos pensar, interpretar, razonar, cuestionar, disentir, hacerlo todo por nosotros mismo, sin juzgar, aceptando el punto de vista y la interpretación del otro. Es tal la plenitud que uno siente…

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  12. Buenas noche, Ángeles. Has despertado interés en leer este libro, veré si lo encuentro en Argentina!
    Como sabes, nuestro país tiene un criterio (si es que lo tiene) poco acertado desde mi punto de vista sobre la Educación. Solo se imparten conocimientos casi sin análisis y/critica personal ya que no se enseña a pensar, a emitir juicios. Ampliar miras?, creo que estamos a un milenio de eso!. Y pienso que la educación familiar va un poco de la mano, o quizás una sea consecuencia de la otra. Tuve el privilegio de concurrir a la Universidad (aunque no pude concluir mis estudios) y recuerdo haber sentido que recién en la facultad estaba comenzando mi “educación”, lógicamente mas allá de la formación especifica. Y la educación primera, la de mi hogar, considero que fue muy buena. Gracias por tu aporte y este espacio. Saludos.

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    • Hola Virginia,
      El libro puedes encontrarlo por internet a través del mismo link del artículo 😊
      Muy acertado el paralelismo que haces entre la educación que se da en instituciones y la que se recibe a nivel familiar. Indudablemente las tendencias del mundo moderno y las nuevas dinámicas que van surgiendo se terminan extrapolando a otros ámbitos.
      Gracias por compartir tu experiencia.
      Un abrazo,

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  13. Hola Ángeles, antes que nada quiero agradecer que me hayas enviado el artículo para reflexionar.
    El caso de la escritora me hizo recordar a una amiga de la escuela secundaria que padecía hostigamiento familiar, de parte de sus padres y su hermano mayor.- Es el día de hoy que, que todavía dejó secuelas en su vida.
    No leí el libro pero voy a tratar de hacerlo, no lo conocía te agradezco nuevamente.- En lo que se refiere a mi persona y el tema educativo te puedo decir que por suerte tuve unos padre maravillosos ,con sus falencias como todo el mundo, donde no hubo dinero ,pero donde no faltó el afecto de familia y la inclinación por la escuela. Gracias a eso puedo seguir recordando hasta la maestra de la escuela primaria de primero a tercer grado la misma Sta. Mariela que dejó momentos intactos de aquella época en mi mente, como también algunos profesores de la escuela secundaria, los cuáles algunos somos amigos en el face. Con todo esto sólo quiero destacar que el aprendizaje va acompañado de otros valores que son los que te forman como persona y que sirven para el futuro .-
    Bueno te envío un abrazo desde Argentina y de paso aclararte que nos conocimos hace muchos años cuando ejercías la profesión de kinesiología en la Clínica Roca de Avellaneda.. Muchos cariños para tu mami y tus hermanas.-

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      • Hola, por supuesto que te recuerdo con mucho afecto ,fue una época maravillosa….Me emocionan mucho todos tus logros, es impresionante la carrera que hiciste…Muchos cariños.-

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        • Con respecto a la autora, busqué y publiqué en mi Face una entrevista de YouTube, muy impresionante el despliegue que maneja para narrar su propia historia, con mucha entereza, realmente admirable que a todo lo vivido le encuentra una respuesta positiva y sobre todo con una explicación para que todos entiendan como llegó a ser lo que es abordando el tema educativo.-

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  14. No he leído el libro aunque me di a la tarea de buscar más infomación de la autora y la obra, me ha sorprendido gratamente la tranquilidad y ecuanimidad conque narra su experiencia. Me recuerda mucho una película que se llama “El Castillo de Cristal” es una historia muy parecida que muestra precisamente esta problématica. Lo que más me sorprende del tema es el condicionamiento al que todo ser humano está expuesto desde el nacimiento. ¿Qué es ser libre? y entre la brecha del nacimiento y la respuesta a la pregunta se atraviesan sin cesar experiencias en las que creamos una nueva verdad. La respuesta es la Educación…

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    • Hola Aimeé,

      Sí, desde aquí también valoramos la tranquilidad con la que la autora consigue narrar esa experiencia tan dura. Tomamos nota de la película 😊
      Muy interesante tu reflexión: Creamos una nueva verdad, la propia, siendo liberes, y eso sucede a través de la Educación fundamentalmente.

      Saludos,

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  15. Hola, me complace siempre leer mensajes y contenidos que aluden a la naturaleza humana y el entorno social, crecí en una pequeña ciudad de Colombia, al pie del mar, y fui muy feliz. Sin embargo, aprendí a reconocer la disfuncionalidad en mi familia, un padre abusador que no alzaba ni su mano ni su voz, manipulador, tóxico, amante de la vida callejera y los vicios. Una mamá, sometida hasta cierto punto que inició su propia liberación ya entrada en años. Y yo, una mujer que aplazó todo lo que más pudo su rol de mamá y de compañera para replicar lo menos posible ese modelo familiar, como si de se tratara de una cuestión de tiempo para entenderlo mejor. Así que, haciendo alusión a la frase de Tolstoi, tuve mi propia historia de infelicidad familiar. me caería bien ese libro, porque nunca está de más el ejercicio de seguir aceptando mi realidad y mi historia. Aunque ya he perdonado a mi padre, quien murió tras sus excesos, observando la vida que tuvo y las lecciones que nunca aprendió por muchos factores, a lo mejor, nadie se lo enseñó, aún desdeño de ciertas cosas que pudieron ser mejor. Es una batalla interior que libro desde mi inconsciente para no repetir esas conductas perjudiciales que me hacen concluir que con razón y a pesar de que ya no está, soy y sigo siendo la hija de mi padre.

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    • Mi querida lectora:
      la aceptación de lo ocurrido porque si no suele ser fácil. Ya ves que va y viene. Te propongo que le des un sentido positivo, un aprendizaje a cada aspecto negativo que veas. Por ejemplo:
      Mi padre vivía con excesos –> yo aprendí a controlar los vicios y en mi casa hoy…..

      seguro que de las experiencias negativas puedes sacar la luz oculta
      abrazos

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  16. Muchas gracias por compartirnos tus reflexiones e invitarnos a hacer las nuestras. Yo soy educadora de preescolar y a mi lo que más me preocupa es que los niños que se están quedando en casa y recibiendo clases en línea, no están ejercitando la relación con sus pares. No sé qué vaya a suceder con la inteligencia emocional que resulta de la interacción de los niños con otros niños de su misma edad. Conviviendo es cómo aprendemos a interpretar las emociones y necesidades de los otros; a regular nuestra conducta; a sentir empatía. Ahora los niños están aislados como le pasó a Tara, fue en la universidad donde tuvo ese “darse cuenta”; fue, saliendo de su hogar, donde descubrió nuevos horizontes; donde sintió la libertad física y mental, que es la más importante. Ahora los chiquitos que están en su etapa más sensible de aprendizaje, están rodeados de sólo familia, con las toxicidades que qué esto implica.

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    • ¡Hola Alpha!

      Muchas gracias por tu aportación, un punto de vista muy interesante.
      Como comentas, Tara estuvo “aislada” de la educación por imposición externa. Ella hizo el click y se dio cuenta de lo importante que era nutrirse de ella gracias al ‘input’ que recibió en la universidad. En este escenario actual, tenemos que adaptarnos y ampliar perspectivas y fijarnos en otros ‘inputs’ que pueden proceder de otros muchos factores y/o entornos (resiliencia).

      Un abrazo,

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  17. Interesante cuestión la de la educación… No he leído el libro, pero pienso que la principal educación se da en el hogar familiar Estoy empezando a replantearme seriamente el tema de la educación formal (y eso que tengo hecho un Doctorado en Relaciones Internacionales). A pesar de lo loco que pueda parecer, estoy de acuerdo con el padre de Tara cuando dice que el Estado utiliza la educación para sacar a los niños del ámbito moral y educativo de la familia. Está claro que en su caso la educación fuera de casa fue su salvación, pero hay que admitir que su familia es un caso muy atípico. Hasta sus vecinos mormones llevaban a sus hijos al colegio. Pienso que la educación se da en todo momento mientras vamos viviendo y no creo que sólo se pueda recibir pasivamente “la” educación en un entorno determinado (colegio, universidad). No creo en el binomio educador-educando. Todos estamos en los dos lados de la ecuación todo el tiempo. En fin, es un tema que da para largo. ¡Gracias por contagiarnos la inquietud! A estas alturas las escuelas me parecen “aparca niños” mientras los padres trabajan…

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    • Hola Sabina,
      Gracias por tu comentario.
      Como tu bien expones, la educación también la encontramos en el hogar familiar (algo que por desgracia, no encontró tan fácilmente nuestra protagonista del artículo, Tara). En ese caso, ella fue la que fue a buscarla y no al revés, algo a lo que se pueden enfrentar muchas personas trasladado a otros entornos. Lo importante es la intención de querer seguir cosechando el conocimiento, el encontrar la manera es el camino…
      Un saludo!

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  18. Hola! Que bello artículo! Que fuerte historia la de Tara…
    Soy profesora de Historia y me encuentro en el aula y hoy desde lo virtual con diversas realidades y concepciones de entender a la educación…yo sigo apostando a la educación como libertad, aquella que abre puertas y caminos para seguir descubriendo y construyendo conocimientos.

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    • Hola Erica,

      Muchas gracias por compartir tu experiencia por aquí 🙂
      Nos gusta el término que empleas ‘diversa realidad y concepción de entender la educación’. Los cambios que estamos viviendo en este nuevo escenario, pueden ser la oportunidad perfecta para readaptar la manera en que aprendemos conocimiento.

      Un saludo,

      Responder
  19. Hola, en hora buena el artículo. En el artículo encontré unas preguntas: ¿Qué tan importante ha sido o es la educación en tu vida? Para mi ha sido muy significativa. Desde pequeña me ha gustado enseñar a pensar porque me vuelvo creativa. ¿Qué valor le das? El valor intangible es como mi corazón me permite respirar, gracias a leer y escudriñar libros, bibliotecas y ser como un ratoncito buscando el conocimiento en todo lo que me rodea, permitió que hoy renaciera cuatro veces en compañía de los maestros ascendidos, Jeshua, ángeles, arcángeles y ser parte de la energía sublime que la unidad del universo nos permite ser para ascender a la cúspide del amor universal. ¿Qué puertas te ha ayudado a abrir?. Las del alma propio, encontrar el ser que soy y entenderme para seguir mis sueños, y entender que todos somos destellos de luz con partículas de geometría sagrada para alinear a la tierra a un amor incondicional, permitiendo así elevar la espiritualidad de la tierra a las más altas vibraciones de los seres que también necesitan un empujón para seguir sonriendo. ¿Qué ha cambiado en ti?. Toda yo, el reeducar el corazón para que de forma compasiva solo amar y ser, porque en la realidad se vive una liberación de estructuras para volver a nacer en una tierra con suma consciencia de la ecología de los 37 sentidos que poseemos, además de todas las almas que tienen la luz para acompañarnos. Bendiciones infinitas.

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  20. Cada uno de tus artículos, cuando te escucho en programas de radio por ejemplo, me llena de esperanza el saber que si hay solución y que definitivamente somos seres biopsicosociales. Tener una mirada compasiva, empática hacia el otro, hacia como nos contamos nosotros nuestras propias historias es una estrategia sumamente valiosa. Yo escribo desde los 7 años y es un diario que a la fecha continua. Me diagnosticaron con Trastorno Limítrofe de la Personalidad y el seguirte como una de mis especialistas favoritas me ha permitido aceptar que necesito ayuda. La educación para mí fue vital y mi terapeuta de cabecera al permitirme entenderme mejor y entender el mundo en el que vivo, me abrió los ojos en muchos sentidos. La familia… es un tema difícil para mí pero agradezco haberte leído y poder comprender desde una postura más objetiva como se pueden marcar los límites de manera saludable .

    Gracias Ángeles!

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