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Sobrepeso infantil: qué es y cómo abordarlo desde la Descodificación Biológica

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El 30% de niños y niñas de entre 5 y 17 años padecen sobrepeso. Durante los últimos años hemos vivido un gran auge en los casos de sobrepeso a nivel mundial, especialmente entre los niños y adolescentes, lo que ha derivado que expertos y profesionales de la salud califiquen esta enfermedad como “la gran pandemia invisible del siglo XXI”. Y es que los niños con sobrepeso tienen más probabilidades de ser obesos de mayores y de desarrollar todo tipo de enfermedades y patologías derivadas de la misma obesidad, como veremos en este artículo.

El aumento del consumo de alimentos con muchas calorías, la comida rápida y/o ultra procesada, el exceso de azúcares añadidos y las bebidas isotónicas, entre otros, sumadas al sedentarismo o falta de ejercicio, así como la predisposición al factor genético, son algunos de los factores determinantes que se esconden detrás del aumento de esta patología en edades tan tempranas.

En este artículo aprenderás que lo importante es saber cuál es la causa y cuál es la relación que hemos establecido con la comida para actuar en el origen y no ir dando palos de ciego. Si nos quedamos únicamente con que hay que hacer dieta y aumentar la actividad física no conoceremos cuáles son los problemas que se esconden detrás de cada persona y qué razones nos llevan a comer de más y a movernos menos.

Porque para tratar esta patología es importante hacer autocrítica: sí, las tasas de sobrepeso y obesidad infantil han aumentado drásticamente… pero ¿Acaso los niños eligen lo que comen? ¿Los chiquitines no tienen conflictos que se reflejen en su cuerpo? ¿La mayoría sabe expresarse emocionalmente hablando?

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Qué es la obesidad infantil

¿Qué es lo primero que piensas al ver a un niño con sobrepeso? Si la respuesta es que está sano, quizá tienes un concepto equivocado sobre la salud. ¡Pero no te preocupes, es normal!

En este artículo intentaremos desmontar, una a una, todas aquellas creencias erróneas (al menos desde la Descodificación Biológica) que rodean a la alimentación y que finalmente dirigen nuestra forma de relacionarnos con los alimentos y la de los pequeños que gran parte de su día tienen comportamientos por imitación.

La obesidad es una enfermedad crónica caracterizada por una acumulación anormal o excesiva de grasa, y en algunos casos de grasa y agua por retención de líquidos, que acaba resultando altamente perjudicial para la salud y el propio cuerpo. Se trata de una forma de malnutrición que se ha propagado de manera exponencial en las últimas tres décadas a nivel mundial. Estamos sobrealimentados, malnutridos y con hambre emocional. Si quieres saber más sobre el hambre emocional, te dejo al final del apartado una videoconferencia donde hablo del tema 😉

Y gran parte del incremento de esta patología está estrechamente vinculada con la concepción popular de que cuánto más comemos, más sanos estamos o que comamos lo que comamos da igual. De algún modo, nuestro cerebro arcaico ha asociado un cuerpo delgado con la languidez o falta de alimentación a la misma vez que interpretamos un cuerpo gordo como símbolo de salud o buena alimentación. Otra creencia es que no podemos hacer nada con nuestro cuerpo y si engorda será por razones sobre las que no tenemos control.

Así pues y debido a esta falsa premisa que asocia sobrepeso con buena alimentación, la obesidad infantil se ha convertido en una afección grave de salud que cada vez afecta a más niños, niñas y adolescentes. Supone una gran problemática porque a menudo genera que se desarrollen todo tipo de enfermedades tanto físicas como mentales que no les corresponde por edad y que hace apenas unos años eran consideradas de adultos.

El sobrepeso infantil en cifras

El sobrepeso y la obesidad infantil se han convertido en uno de los principales problemas de salud pública en la mayoría de los países. Esta tendencia en auge ha alertado a la Organización Mundial de la Salud (OMS), que lleva muchos años avisando de los problemas para la salud derivados del sobrepeso y la obesidad, especialmente en la población infantil.

En el año 2020, más de 158 millones de niños y adolescentes de entre 5 y 19 años sufrían sobrepeso. Pero eso no es todo: según los datos facilitados por la Federación Mundial de la Obesidad, se estima que para el año 2030 más de 260 millones de niños y niñas serán obesos.

Además, un informe publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en mayo de 2022 ha revelado otros datos igual de alarmantes:

  • En 2022 hay más población infantil y adolescente (entre 3 y 19 años) con obesidad que con insuficiencia ponderal; es decir, por debajo de su peso por edad.
  • Se mueren más personas, niños incluidos, por enfermedades asociadas al sobrepeso y a la obesidad que por falta de alimentos. Curioso, ¿no?
  • El número de niños y adolescentes de entre 5 y 19 años que presentan obesidad a nivel mundial se ha multiplicado por diez en los últimos cuarenta años.
  • Grecia, Italia, Nueva Zelanda, EE.UU y México son, en ese orden, los países con mayor tasa de sobrepeso infantil. España se sitúa como el tercer país a nivel europeo y Argentina como el segundo de América Latina.
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El sobrepeso infantil en España, México y Argentina

España es el tercer país europeo con mayor prevalencia de sobrepeso infantil. Un estudio realizado entre 2018 y 2020 concluye que España se encuentra muy por encima de la media europea, con un 39% de niños y niñas de 7 a 9 años con sobrepeso infantil.

Los datos de sobrepeso infantil también son alarmantes en México, donde 1 de cada 3 niños de entre 5 y 13 años padece obesidad. Se estima que en 2030 habrá casi 7 millones de niños y niñas mexicanos con sobrepeso.

Pero el caso de Argentina no es distinto: en la actualidad, casi el 14% de argentinos menores de 5 años padecen sobrepeso en el país, una tasa que aumenta hasta el 41% entre los niños y adolescentes de entre 5 y 17 años. Es decir, 4 de cada 10 niños tienen sobrepeso en Argentina.

La única buena noticia es que la obesidad puede prevenirse, y precisamente la infancia es la mejor etapa para habituar y educar a nuestro cuerpo y mente a desarrollar una relación sana y adecuada con la alimentación. Y esto, como adultos, es nuestra responsabilidad: ¡Eduquemos a nuestros hijos para que coman cuando lo necesiten y no como solución a determinados problemas! Fomentemos en ellos la actividad física y ayudémosles para que puedan expresar todo aquello que les hace daño a nivel emocional.

Si quieres profundizar más en el Sobrepeso Emocional desde la Descodificación Biológica, puedes hacerlo con “Hambre Emocional. Sana tu sobrepeso con la Descodificación Biológica”, el último libro de Ángeles Wolder.

Qué riesgos implica el sobrepeso en la infancia

No es sorpresa para nadie que el sobrepeso infantil compromete la salud del niño o niña por sus diferentes y diversas consecuencias. Según la Descodificación Biológica cada enfermedad es precedida por un o unos conflictos específicos y cuando una persona, ya sea en la edad adulta o en la infancia, tiene una serie de problemas acumulados en forma de sobrepeso, es fácil que cualquier otro impacto resulte muy nocivo y se vaya sumando hasta comprometer la salud todavía más. Algunas enfermedades derivadas del sobrepeso son:

  • Diabetes tipo 2: se trata de una patología que se da cuando el nivel de glucosa en la sangre es demasiado alto. Cuando un niño tiene sobrepeso u obesidad, su cuerpo necesita producir más insulina para mantener la glucosa en sangre dentro de los niveles normales. Además, el exceso de peso también puede derivar en una resistencia a la insulina, de forma que las células reducen la sensibilidad, dejan de responder y la glucosa no puede entrar en ellas, lo que es altamente perjudicial para el organismo.
  • Hipertensión arterial: la hipertensión arterial es una patología crónica en la que los vasos sanguíneos mantienen una tensión notablemente alta y, cuanto más alta es la tensión, más esfuerzo tiene que realizar el corazón para bombear.
  • Altos niveles de colesterol: el colesterol es una sustancia cerosa similar a la grasa que se encuentra en todas las células del cuerpo humano y que es necesaria para nuestro metabolismo. Existen dos tipos de colesterol: el LDL (también conocido como el malo) y el HDL (el bueno). Cuando hablamos del riesgo de tener el colesterol alto, hacemos referencia al primer tipo, que es el que puede causar una obstrucción de los vasos sanguíneos.
  • Síndrome metabólico: se considera síndrome metabólico cuando una persona reúne una serie de afecciones que, en conjunto, aumentan el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas, diabetes y otros problemas de salud. Este síndrome está estrechamente vinculado con el sobrepeso, la obesidad y la falta de actividad física.
  • Asma y dificultades respiratorias: la obesidad repercute directamente sobre la función pulmonar de distintas formas, es por ello que las enfermedades respiratorias también son muy comunes entre los niños y niñas con sobrepeso u obesidad. Esto se debe, principalmente, a que las personas con obesidad realizan un esfuerzo excesivo al tener que movilizar la caja torácica.
  • Enfermedades hepáticas como hígado graso: el auge de la obesidad y el sobrepeso han provocado un aumento notable en el número de casos de diagnósticos de Enfermedad del Hígado Graso No Alcohólico (EHGNA), convirtiéndose en la causa más común de patología hepática en Europa. Esta patología deriva de la acumulación de grasa en el hígado que no es causada por consumo de alcohol, sino por el exceso de peso.
  • Apnea del sueño: se trata de una patología que también podría estar incluida en el apartado de problemas respiratorios ya que supone que las personas que lo padecen experimenten dificultades para respirar mientras duermen. También está estrechamente ligada a la obesidad ya que las personas con sobrepeso u obesidad presentan un tejido adicional en la zona posterior de la garganta que bloquea el flujo del aire e induce a la persona a una apnea del sueño.

Alergias alimentarias y sobrepeso

A priori, puede parecer chocante afirmar que las alergias y/o intolerancias alimentarias pueden inducir o provocar un problema de sobrepeso u obesidad, pero es cierto y tiene una explicación muy sencilla. La obesidad es una enfermedad inflamatoria; es decir, los kilos de más provocan un aumento de las células grasas que, a su vez, generan una inflamación crónica del tejido adiposo que acaba desencadenando en las diferentes patologías mencionadas en el punto anterior. La alergia y/o la intolerancia a determinados alimentos favorece una respuesta exacerbada del sistema inmune, lo que puede propiciar la aparición de procesos inflamatorios. 

Por otro lado, también está comprobado que las personas con obesidad o sobrepeso tienen muchas más probabilidades de padecer algún tipo de reacción alérgica. Diversos estudios sostienen que la obesidad, junto con otros elementos, es un factor clave que influye en el desarrollo y la expresión de determinadas alergias o intolerancias alimenticias. De hecho, la investigación señala que los niños y niñas obesas tienen un 26% más de probabilidades de sufrir algún tipo de alergia que los niños de peso normal. La razón de ello también es clara: cuando alguien sufre un determinado cambio en su organismo, como puede ser desarrollar obesidad, se produce un cambio con relación a las proteínas que regulan las células de nuestro sistema inmune; lo que hace que tengan una menor tolerancia inmunológica al contacto con antígenos extraños en su organismo. 

Dermatitis atópica y sobrepeso

La genética, la exposición a sustancias irritantes, una mala alimentación o un clima lluvioso y húmedo son algunas de las principales causas de la dermatitis o eccema atópico. Lo que no todo el mundo sabe es que la obesidad también es un factor detonante de este tipo de sintomatología. 

Lo cierto es que la dermatitis atópica es una afección relativamente frecuente en niños y niñas, aunque el número de casos se ha multiplicado a la vez que ha aumentado la tasa de obesidad infantil, lo que nos hace deducir que la obesidad infantil supone un factor de riesgo relacionado con este tipo de dermatitis. Aunque todavía no están del todo claras las razones que relacionan estas dos patologías, se ha demostrado que los niños que toman más leche, mantequilla y frutos secos tienen una menor prevalencia del eccema atópico. 

Además, de acuerdo a la información aportada por la OMS, los problemas de salud física no son los únicos que pueden derivar o afectar a los niños que padecen sobrepeso, también es destacable el factor psicológico y los problemas de salud mental como depresión o baja autoestima por su aspecto físico, que también son muy frecuentes cada vez en edades más tempranas. 

Pero… ¿En qué síntomas se traduce el sobrepeso?

Los síntomas derivados del sobrepeso y de la obesidad son diversos, desde problemas de sueño, falta de atención y dificultad para concentrarse, poco control de impulsos y emociones, irritabilidad en niños pequeños, tristeza especialmente en casos de adolescentes, aislamiento, desajustes en la alimentación ya sea por comer en exceso o por no comer…

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Descodificación Biológica del sobrepeso infantil

La Descodificación Biológica propone revisar cuáles son las situaciones de estrés que cada  persona quiere calmar a través de la alimentación y qué traumas nos impiden movernos con soltura. Miremos qué le puede causar dolor a un niño para que se refugie en la comida antes de poder expresarlo de otra manera. 

Uno de los conflictos más frecuentes tiene que ver con la sensación de ser atacados. En la infancia hay una gran vulnerabilidad ante las agresiones que pueden provenir de distintos medios. Pueden aparecer en la familia en forma de órdenes o castigos, así como en la escuela de manera directa o indirecta. No solo es un golpe físico lo que produce esa impresión sino, y mucho más a menudo los ataques verbales, la ironía, los insultos, los “motes” (gordo, rata, tonto, imbécil…), las críticas, las amenazas, y la falta de protección por parte de los adultos cuidadores.

Otro dolor grande para un niño y que conflictúa en el caso de sobrepeso es la ausencia real o imaginada de los progenitores. Padres que trabajan lejos de casa, que han tenido que marchar por razones diversas, que son incompatibles cuando está juntos, son extrañados por los niños que a su vez sienten ser los culpables causantes de su alejamiento.

Y qué decir de aquellos padres/madres presentes pero que viven cargando sus múltiples y muy variados problemas sin resolver. Todas estas situaciones, entre otras, generan conductas defensivas en cada niño. Por ejemplo, el temor por creer que algo malo va a suceder independientemente de si la situación pueda ocurrir o no, porque el niño lo vive como algo real o posible y le genera un alto estado de preocupación con angustia y estrés continuo. A menudo la comida sirve para apaciguar ese estrés.

De este modo, si vemos niños con comportamientos inadecuados, trastornos de la afectividad (ira, arrebatos, rabietas) o mentales (ansiedad, depresión, angustia, fobias) podemos pensar que están viviendo una situación que les desborda en su emocionalidad y que los padres y/o cuidadores no han podido encontrar una forma satisfactoria para ayudarles.

En este punto, la pregunta que nos debemos hacer es: ¿Qué estresa o angustia a un niño/a? 

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Si tienes un hijo/a con sobrepeso o conoces algún caso de obesidad infantil, te animamos a plantearte si algunas de estas situaciones son comunes y, por tanto, un posible estresor:

  • Que sus padres no estén
  • Que sus padres estén, pero estén ausentes
  • Que sus padres estén enfermos, deprimidos, nerviosos, ansiosos
  • Que sus padres estén preocupados por el dinero, el trabajo, la casa, la comida o cualquier tema vital para la supervivencia
  • Que sus padres peleen entre ellos, oír discusiones, golpes, maltrato, violencia
  • Que los amenacen o que cumplan sus amenazas castigándolos
  • Sentirse intimidados, acosados y aún peor, desprotegidos
  • Que no sientan un vínculo seguro
  • Que sus padres los tomen de confidentes y quieran que se pongan de su lado
  • El miedo a estar solos
  • Que se los olviden en la escuela o en cualquier sitio fuera de casa
  • Que los comparen con familiares o amigos
  • Perderse o perder de vista a los padres
  • Vivir con la sensación de insuficiencia
  • Vivir con prisas
  • Sentir que le exigen demasiado

Si has marcado alguna de estas casillas es posible que sea un factor de riesgo para desarrollar sobrepeso u obesidad en la infancia. En ese caso, es recomendable revisar el punto o los puntos marcados y entender cómo se siente el niño o la niña porque esa ausencia, abandono, tristeza o dolor que está viviendo probablemente tenga su origen en uno de los puntos destacados.

Adicionalmente, si sientes que necesitas de un acompañamiento profesional para trabajar las causas emocionales del sobrepeso infantil, puedes reservar una consulta con un profesional de la Descodificación Biológica aquí.

Conflictos emocionales detrás del sobrepeso infantil

En este punto nos centramos en la descodificación del sobrepeso infantil. Los posibles conflictos de soledad, abandono, agresión y desvalorización junto con cualquier situación de estrés desencadenan una angustia o vacío existencial que es cubierta con comida, la mayor parte de las veces comida basura o poco saludable y bebidas edulcorantes que dan satisfacción inmediata.

Si además sienten miedo y usan la estrategia de esconderse, empezarán a moverse menos, a estar más quietos, a jugar con maquinitas sin hacer ruido y a encerrarse o aislarse, poco a poco, en sí mismos. ¿Por qué lo hacen? Porque hay una necesidad primaria de escapar de un depredador. Habrá que ver qué sienten como “dañino” o perjudicial. Por ejemplo, es posible que un niño o niña que recibe muchas críticas acabe “escondiéndose” detrás de las pantallas y en su propia soledad sienta la necesidad de comer dulces.

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Junto a los elementos conflictuales que dan como resultado comer más, también hay que revisar cuál es el motivo por el que no se hace ejercicio. A continuación, algunos conflictos biológicos que llevan a moverse muy poco o a ser sedentarios:

  • Conflicto de desvalorización: es la sensación de sentir que no eres capaz de hacer lo que te propones. Normalmente se da por no conseguir los resultados esperados.
  • Conflicto de impotencia: por sentir que no pueden hacer nada. Nada cambiará hagan lo que hagan. 
  • Conflicto de miedo a ser visto: también conocido como fobia social. Se trata de personas que tienen miedo de interactuar o hablar con desconocidos. Está relacionado con el temor a ser juzgado o avergonzado. 
  • Conflicto de movimiento: sentir que si te mueves -para hacer cualquier ejercicio o actividad física- lo vas a hacer mal. Este conflicto suele surgir de cuando alguien avergüenza o humilla mientras practicas ejercicio. 
  • Conflicto de agresión: sentirse o ser atacados, insultados o agredidos de distintas maneras.
  • Memorias de prisioneros, esclavos o gente atrapada que puede ser descubierta al moverse: se trata de un conflicto intergeneracional y quien lo tiene desde siempre ha sentido que moverse es peligroso.

Como vemos, en todos los casos los conflictos están relacionados con la falta de amor propio y de seguridad en uno mismo; es por ello que para tratar este tipo de sintomatología es imprescindible trabajar la autoestima y el valor propio, haciendo entender a los más pequeños que son capaces de todo. Por cierto, aquí te dejamos el diccionario emocional por si quieres echarle un ojo 😉

Cómo tratar el Sobrepeso infantil desde la Descodificación

La descodificación del sobrepeso infantil supone un trabajo con los padres para que puedan reconocer las emociones e ir aprendiendo a gestionarlas y de las exigencias o trato que hay sobre el niño. Si los padres no las reconocen, difícilmente podrán acompañar de forma sana en el crecimiento emocional. 

La ansiedad o angustia también pueden surgir en los casos en que hay aprendizajes poco sanos alrededor de la comida, como:

  • Sentirse obligado a ser bondadoso: cuando la madre o los padres asocian estar bien alimentado con buena educación, salud, ser buenos padres, mostrar que se hacen las cosas bien, satisfacer a sus propios padres, etc. 
  • Cuando se ha usado la comida como un premio (helados, nieves, golosinas, refrescos, pizzas, hamburguesas): Son productos que bajan el estrés al instante y tienen efecto rebote, por lo que los niños se alteran o hiperactivan por el exceso de glucosa. Además, el tipo de dieta rica en azúcares y grasas industriales conduce a subidas y bajadas de glucosa e insulina muy frecuentes, activándose los mecanismos adictivos, lo que lleva al hambre emocional.

Una vez que esta parte está se pasa al niño que es mucho más flexible. Con el niño mediante el juego, los cuentos, los títeres, el teatro, la pintura y cualquier herramienta creativa se acompaña para encontrar límites sanos, a escuchar un no, aprender a frustrarse, a alejar la satisfacción inmediata, pero especialmente a reconocer las reacciones cuando se tiene miedo o hay una emoción que aparece y que no se sabe que hacer con aquello. 

Y para todos es sano aprender a nutrirse, a no sobrealimentarse y a estimar el cuerpo como una máquina preciada a la que hay que dar aquello que necesita. Aprender a escuchar el cuerpo es una necesidad de todo ser humano. 

¿Eres descodificador y quieres especializarte en sobrepeso? No te pierdas nuestro curso online Sobrepeso Emocional.

Cómo prevenir el sobrepeso y la obesidad infantil

Para prevenir el sobrepeso y la obesidad infantil es importante poner el foco en quién tiene realmente  la responsabilidad. Aunque se trata de una patología que experimentan y sufren los niños, la realidad es que éstos no pueden decidir qué comen: somos los adultos quienes debemos tomar consciencia de lo perjudicial que resulta para nuestros hijos no tomarnos en serio su alimentación. Es por ello que la mejor forma de prevenir la obesidad infantil es habituar a los niños a desarrollar una relación sana con la alimentación.

Es frecuente escuchar frases como “empecé a engordar a partir de los 35 años y ya nunca me recuperé” pero, como hemos visto en este artículo, la relación que establecemos con la alimentación empieza desde que estamos en el vientre de nuestra madre. Crear el hábito, desde pequeños, de seguir una dieta equilibrada y saludable es uno de los factores imprescindibles para prevenir el sobrepeso infantil. En este vídeo te explico cómo esto influye en el desarrollo posterior del sobrepeso:

8 consejos prácticos para empezar el cambio

A continuación te dejamos una serie de consejos prácticos que puedes aplicar en casa y que te ayudarán a cambiar los hábitos alimentarios de tus pequeños: 

  1. Come lo mismo que quieres que coman tus hijos: puede parecer evidente, pero si queremos que nuestros hijos sigan una dieta equilibrada y saludable, debemos predicar con el ejemplo. No podemos comer una pizza a la vez que pretendemos que nuestros hijos coman verdura. 
  1. En la mesa, come sin pantallas: comer con el móvil en la mano o viendo la televisión es el pan de cada día en la actualidad. Pero expertos advierten de que es una práctica altamente perjudicial y dañina sobre todo para los más pequeños de la casa. 
  1. Adaptar los horarios: otro hábito que también ayuda es comer todos a la misma hora. Si es posible, hay que evitar que cada miembro de la familia coma en un horario distinto o en sitios diferentes. De esta forma, mantendremos una estabilidad en nuestro reloj biológico y asimilaremos mejor los alimentos. 
  1. Come siempre sentado: el ritmo frenético de la vida en la actualidad hace que muchas veces, sobre todo por falta de tiempo, acabemos comiendo de pie. Comer de pie provoca estrés físico y silencia las papilas gustativas, por lo que es mucho más recomendable hacerlo sentados. 
  1. Mastica: la digestión comienza en la boca. Masticar y saborear bien los alimentos facilita la absorción de nutrientes en el intestino. Masticar correctamente ayuda a descomponer la comida en partículas más pequeñas que son más fáciles de digerir. 
  1. Revisa tus heridas emocionales, es una labor de cada día y tenemos toda la vida para hacerlo.
  1. Incorpora un alimento nutritivo y sano por semana para ampliar el abanico de productos.
  1. Sal a caminar en familia por la naturaleza (no por un shopping) es un inicio para otras actividades físicas. 
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En definitiva…

Mi objetivo al escribir este artículo no es otro que concienciar sobre la responsabilidad que tenemos como madres, padres y sociedad acerca de la forma en la que se relacionan nuestros hijos e hijas con la comida. Es nuestra labor educarles para que entiendan la alimentación como la necesidad biológica que es y no cómo una forma de solucionar o evitar determinados problemas.

Espero que te sirva para crear un espacio más saludable alrededor de la comida. Lo que enseñes hoy en tu casa se transmitirá de generación en generación, por eso siempre es buen momento para plantearnos si nuestros hábitos son los más adecuados.

¡Cuéntame en los comentarios qué te ha parecido el artículo y, si te ha resultado interesante y conoces a alguien a quien pueda ayudar, no dudes en hacérselo llegar! ¡Cuestionemos nuestros hábitos alimentarios!

© Instituto Ángeles Wolder – Todos los derechos reservados.

Aclaración: La Descodificación Biológica es un acompañamiento emocional complementario, no sustitutivo de ningún otro tratamiento médico, que el cliente escoge libremente para su bienestar emocional. Debe aclararse que el Instituto Ángeles Wolder no da consejos médicos ni recomienda finalizar ningún tratamiento.

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Ángeles Wolder

Ángeles Wolder

Directora Instituto Ángeles Wolder. Autora del Libro “El Arte de Escuchar el Cuerpo” y de "El reflejo de nuestras emociones: la descodificación de los sentimientos a través del cine" y "Hambre Emocional". Es licenciada en Kinesiología, Profesora en Enseñanza Universitaria, Licenciada en Antropología Social y Cultural, licenciada en Psicología y Máster en Psicosociología. Desde hace 10 años se ha centrado en comprender y observar cómo el ser humano y la humanidad gestionan los conflictos emocionales.
Reflexiones de lectores

¿Tienes algún pensamiento tras leer este artículo? Déjame tu reflexión y responderé lo antes posible.

2 comentarios en «Sobrepeso infantil: qué es y cómo abordarlo desde la Descodificación Biológica»

  1. Estoy muy interesada en aprender sobre decodificación emocional.
    Me interesan mucho los artículos que envían.
    Soy psicóloga, me formé en neurociencias, violencia familiar, educación emocional, psicología sistémica y Psico traumatología. Deseo seguir avanzando en biodecodificación y por algo sigo a Ángeles Wolder.
    Pero soy argentina y me desilusiona saber que me es difícil seguir la diplomatura, claramente por la economía de mi país.
    Gracias por compartir sus conocimientos.
    Matilde QUEREJETA.

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