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Hipnosis: 1… 2… 3… ¡Despierta!

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La hipnosis es una herramienta que permite acompañar a la persona para que se pueda alcanzar su bienestar.

Los orígenes de la hipnosis se remontan a hace aproximadamente 3500 años, cuando los egipcios ya utilizaban técnicas similares en los llamados ‘Templos del Sueño’. Pero no será hasta mediados del  siglo XVIII cuando Franz Anton Mesmer escribió su tesis doctoral ‘De planetarium Influxu’. En ella, Mesmer formuló la famosa Teoría del Magnetismo Animal, que nos venía a decir que todo ser vivo irradia un tipo de energía parecida al magnetismo físico, que se transmite de unos seres a otros, y que tiene aplicación terapéutica.

James Braid (1795 – 1860) fue el primero en acuñar el término hipnosis. Con los años, esta técnica se ha ido desarrollando y se ha empleado en ámbitos como la medicina, la psicología y las terapias, entre otros. Es conveniente no confundirla con la hipnosis de espectáculo, cuyo objetivo es entretener a los espectadores.

La biohipnosis es la aplicación de la hipnosis a nivel psique-cerebro-órgano. Puesto que todo lo que ocurre en nuestro cuerpo es biológico, y el tratamiento paliativo debe seguir el mismo camino. Se trata de un estado de atención focalizada, en el que la persona revive un hecho de su pasado para re-etiquetarlo y reformularlo.

En ocasiones, es conveniente realizar una proyección hipnótica en la que la persona pueda vivir y sentir la sensación de encontrarse completamente recuperada y liberada de su enfermedad.

A través de esta técnica, podemos llevar a cabo una regresión, que es la hipnosis que te permite viajar al:

  • Pasado personal
  • Vientre materno
  • Transgeneracional

Asimismo, podemos realizar también una proyección, que es la hipnosis que permite al paciente visualizarse en el futuro para poder experimentar sensaciones
y emociones en su presente.

La aplicación de la biohipnosis es muy diversa. Permite trabajar cualquier tipo de patología física o mental. En la actualidad, se llevan a cabo intervenciones quirúrgicas sin anestesia bajo hipnosis. Muy conveniente para aquellos pacientes con alergias medicamentosas.

Cabe diferenciar las distintas denominaciones que existen en relación a los profesionales que utilizan esta técnica, que son:

Hipnotista: individuo que aplica la hipnosis como pasatiempo o entretenimiento.

Hipnólogo: individuo que conoce la práctica y la aplica en terapia.

Hipnoterapeuta: licenciado en ciencias sociales o de la salud, que recurre a la hipnosis como herramienta para el tratamiento clínico.

Cuando aplicamos la técnica, el paciente puede experimentar hasta tres niveles de profundidad, se
gún la escala de Bernheim.

  1. Estado hipnoidal: trance suave
  2. Estado cataléptico: trance medio
  3. Letárgico: trance profundo

Trance significa transitar, viajar a través del estado alterado de la conciencia. Mediante el trance hipnótico, nos conectamos con pensamientos, estados y emociones.

Para saber en qué estado se halla la persona, los hipnoterapeutas contamos con mecanismos de observación y testeo. Estos estados están relacionados con las frecuencias cerebrales que emite nuestro cerebro a través de ondas. Estas frecuencias son:

  1. Frecuencia Gamma: más de 21 ciclos por segundo. Son estado de histeria y pérdida del control de la propia personalidad.
  2. Frecuencia Beta: de 21 a 14 ciclo por segundo. Es el estado de alerta, cuando estamos despiertos y percibimos el espacio y el tiempo.
  3. Frecuencia Alfa: de 14 a 7 ciclos por segundo. A partir de esta frecuencia accedemos al inconsciente. Es el estado de relajación y meditación. Perfecto para desarrollar la creatividad, la memoria y la intuición. Según su profundidad nos encontraremos ante un estado hipnoidal o cataléptico.
  4. Frecuencia Theta: de 7 a 4 ciclos por segundo. Es un estado profundo. Corresponde a los estados alterados de conciencia. En hipnosis el estado letárgico o también conocido como sonambúlico.
  5. Frecuencia Delta: de 4 a 0 ciclos por segundo. Disfrutamos de un sueño profundo y reparador.

Con la biohipnosis accedemos a nuestro inconsciente. Pero, ¿qué es el inconsciente? Para el afamado psicoanalista Sigmund Freud, la psique se divide en: consciente, preconsciente e inconsciente. Él utilizó por primera vez la metáfora del iceberg para representar la psique.

La parte que emerge del agua corresponde al consciente y la sumergida al inconsciente. Se calcula que el consciente equivale tan sólo a un 5% de la totalidad y el incons
ciente al 95%. Con lo cual, la pregunta sería: ¿por qué buscar en el consciente lo que se halla en nuestro inconsciente?

En el inconsciente se encuentran todos los contenidos, emociones, deseos, ideas, vivencias y conflictos reprimidos que no tienen lugar en el consciente.

El inconsciente es atemporal, mezcla etapas de la niñez con cualquier otra etapa de la vida. También predomina el principio del placer, puesto que intenta cumplir y satisfacer sus deseos inmediatos. Sin olvidar el conjunto de procesos mentales que se ejecutan de manera automática a nivel biológico.

Si el consciente fuera un ordenador, procesaría la información a 50 bits por segundo. En cambio, el inconsciente, lo haría a 11 millones de bits por segundo. Se sabe que el inconsciente lo registra todo. Sí, todo. En él se guardan años y años de información, de evolución de nuestra especie y de todas las especies que nos han precedido.

No creo en las casualidades porque pienso que todo tiene un propósito de ser y de existir, y considero que dentro de lo aparentemente imperfecto se halla lo sublimemente perfecto. Como sublime es la Vida y el Universo. En homeostasis perfecta. En constante conexión. Como es arriba es abajo, a imagen de la Creación.

Y así, a través de la biohipnosis, el terapeuta puede acompañar al paciente para que se sumerja en la profundidad insondable de su inconsciente.

1… 2… 3… ¡Despierta!

© Instituto Ángeles Wolder – Todos los derechos reservados.

Aclaración: La Descodificación Biológica es un acompañamiento emocional complementario, no sustitutivo de ningún otro tratamiento médico, que el cliente escoge libremente para su bienestar emocional. Debe aclararse que el Instituto Ángeles Wolder no da consejos médicos ni recomienda finalizar ningún tratamiento.

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Noelia Bonifacio

Noelia Bonifacio

Noelia es docente y tutora y se formó como Descodificadora Biológica en el año 2014 con Ángeles Wolder y trabaja en la unidad de psicosomática de un hospital acompañando a pacientes oncológicos. Es Licenciada en Comunicación Audiovisual y Diplomada en Trabajo Social. Se ha formado como Hipnoterapeuta clínica profesional y es delegada de la SIHC (Sociedad Internacional de Hipnosis Clínica), Máster en Hipnosis Ericksoniana y Máster en coaching con PNL.

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